El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) ha alertado sobre un preocupante incremento de casos de enfermedad invasiva por Haemophilus influenzae en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE) durante 2023. Según el último informe epidemiológico anual publicado en julio de 2025, se notificaron un total de 5.234 casos confirmados, la cifra más alta registrada desde el inicio de la vigilancia en 1996.
Este aumento representa una continuación del repunte iniciado en 2022 (3.983 casos), tras el drástico descenso de casos registrado durante la pandemia de COVID-19 (1.693 en 2021 y 1.838 en 2020). La tasa de notificación alcanzó 1,2 casos por cada 100.000 habitantes, frente al 0,9 de 2022 y el 0,4 de los años pandémicos, lo que refleja el retorno a los patrones habituales de transmisión de enfermedades respiratorias.
El H. influenzae puede causar muchos tipos de infecciones diferentes, que varían de leves, como las infecciones de oído, a graves, como las infecciones de la sangre. Entre las más comunes se encuentran la neumonía o la meningitis, así como infecciones de oído en niños y bronquitis en adultos.
Grupos de edad más afectados
El informe destaca una distribución bimodal de la enfermedad, con mayor incidencia en lactantes menores de un año (6,41 por 100.000 habitantes) y en adultos mayores de 65 años (3,2 por 100.000). Aunque los lactantes representaron una pequeña proporción del total de casos, su carga de enfermedad por población fue la más elevada. Los mayores de 65 años, por su parte, constituyeron el 58,7% del total de casos reportados, seguidos de los adultos entre 45 y 64 años (18,6%).
En términos de género, se observaron tasas de notificación más altas en varones en casi todos los grupos etarios, especialmente en los menores de un año, con 7,3 casos por 100.000 frente a 5,4 en niñas.
Serotipos no capsulados, en aumento
La mayoría de los casos analizados (60%) fueron tipificados por serotipo. Entre estos, las cepas no capsuladas dominaron con el 81% de las infecciones. El serotipo f fue el tipo capsulado más frecuente (6% de los casos), seguido del serotipo b (Hib), que representó solo el 5% de los casos tipificados.
Este descenso en la proporción de casos por Hib (desde el 9,1% en 2022) es un reflejo directo del impacto positivo de los programas de vacunación frente a este serotipo, ampliamente implementados en todos los países de la UE/EEE desde los años 80. De hecho, la cobertura de la tercera dosis de la vacuna Hib alcanzó una mediana del 94% en 2023, con estimaciones nacionales que oscilan entre el 78% y el 99%, según datos de la OMS y UNICEF.
De los 5.234 casos confirmados, se disponía de información clínica en el 50%. Las manifestaciones más frecuentes fueron neumonía (25%), septicemia (23%) y meningitis (13%), mientras que un 36% se clasificó bajo otras presentaciones clínicas.
En cuanto al desenlace, se notificó el resultado clínico en el 55% de los casos. De estos, 248 personas fallecieron, lo que equivale a una tasa de letalidad del 8,6%. La mortalidad fue especialmente alta entre los adultos mayores de 65 años (11,5%) y en los lactantes menores de un año (6,7%).
La letalidad también varió según el serotipo: el serotipo e presentó la tasa más alta (12,8%), seguido del serotipo b (8,2%) y las cepas no capsuladas (7,9%).
Baja proporción de vacunados entre los casos
Solo se conocía el estado vacunal en el 28% de los casos. De estos, el 87,3% no había recibido ninguna dosis de la vacuna Hib. Entre los casos del serotipo b con estado vacunal conocido, el 67% no estaban vacunados, y apenas 23 personas habían recibido tres o más dosis.
Entre los fallecidos, la mitad (128 casos) no estaban vacunados, con una tasa de letalidad del 10% en este grupo. En cambio, entre los vacunados con tres dosis, solo se registraron dos muertes (2,7%), lo que resalta la eficacia de la vacunación en la prevención de desenlaces fatales.
El patrón estacional de la enfermedad también se ha reestablecido, con un pico de casos durante los meses invernales (finales de 2022 y principios de 2023), seguido de una disminución en verano y un repunte hacia finales de año.
En términos geográficos, Dinamarca (2,3 casos por 100.000), Lituania (2,1) y Suecia (2,1) reportaron las tasas de notificación más altas. En cambio, países como Croacia, Chipre, Estonia y Malta informaron de menos de cinco casos, y Liechtenstein no notificó ninguno.
Los tres países con mayor número absoluto de casos fueron Alemania (1.456), Francia (883) e Italia (315), que en conjunto representaron más del 50% del total.
Desafíos y recomendaciones
El informe destaca que la evolución de los serotipos circulantes, con predominio de cepas no capsuladas y la presencia creciente de otros serotipos como f y e, plantea nuevos desafíos de vigilancia y prevención. Este fenómeno puede explicarse en parte por un fenómeno de reemplazo de cepas tras la vacunación, mejoras en los métodos de detección y el envejecimiento poblacional.
El ECDC subraya la necesidad de:
- Mantener altas coberturas de vacunación frente al serotipo b (Hib) en todos los países.
- Fortalecer la vigilancia por serotipos para detectar a tiempo cambios en la epidemiología.
- Valorar el desarrollo de vacunas de mayor espectro, que incluyan cepas no capsuladas y otros serotipos emergentes.
- Proteger mejor a los adultos mayores, especialmente aquellos sin antecedentes vacunales o con comorbilidades.