En un contexto en el que todavía no existe ningún medicamento aprobado para prevenir la COVID-19 en personas que han estado en contacto con casos positivos, un estudio clínico ofrece resultados prometedores: el antiviral oral ensitrelvir ha demostrado ser eficaz como profilaxis posexposición, reduciendo de forma significativa el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Los datos proceden del ensayo SCORPIO-PEP, un estudio de fase 3, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, impulsado por la farmacéutica japonesa Shionogi y presentado en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI) 2025. Según los resultados, el tratamiento con ensitrelvir redujo en un 67% el riesgo de COVID-19 sintomática en individuos no infectados, pero que habían sido expuestos a un caso confirmado en su entorno.
Resultados sólidos en más de 2.000 personas
En el ensayo SCORPIO-PEP participaron 2.387 personas de 12 años o más, con una prueba negativa para SARS-CoV-2 al inicio del estudio y sin síntomas de COVID-19, que habían estado expuestas en su domicilio a un conviviente recientemente diagnosticado.
Los participantes recibieron ensitrelvir (125 mg) o placebo una vez al día durante cinco días, comenzando el tratamiento en las primeras 72 horas tras la aparición de síntomas en el caso índice.
Entre quienes recibieron ensitrelvir, solo el 2,9% desarrolló COVID-19 sintomática, frente al 9% en el grupo placebo. Esto supone un riesgo relativo de 0,33, cumpliendo así el criterio de valoración principal del estudio. En una población de análisis más amplia, que incluía a personas con resultados positivos en PCR al inicio, los datos también fueron consistentes: 4,4% de infecciones en el grupo tratado frente al 10,2% en el grupo placebo.
Ensitrelvir actúa como un inhibidor de la proteasa 3CL, una enzima clave en la replicación del SARS-CoV-2. Al inhibirla, impide que el virus se multiplique, lo que le convierte en una herramienta potencial tanto para tratar como para prevenir la infección. El medicamento —comercializado como Xocova en Japón y Singapur, donde ya está aprobado para el tratamiento de la COVID-19— recibió en 2025 la designación de "vía rápida" por parte de la FDA estadounidense para su uso como profilaxis posterior a la exposición.
Buena tolerancia y sin efectos secundarios graves
En cuanto a la seguridad del fármaco, el estudio mostró que ensitrelvir fue bien tolerado, con una frecuencia de efectos adversos similar a la del grupo placebo (15,1% frente a 15,5%). Además, no se registraron hospitalizaciones ni muertes relacionadas con la COVID-19 durante el ensayo.
Por otro lado, los investigadores destacaron que el fármaco podría ser especialmente útil en entornos de alto riesgo, como residencias, hospitales o centros de atención a largo plazo, y entre personas vulnerables: inmunodeprimidas, con enfermedades crónicas, mayores, o quienes conviven con personas en riesgo.
También se plantea como una herramienta útil ante nuevas variantes que puedan escapar a la inmunidad inducida por las vacunas, así como en contextos de baja cobertura vacunal o inmunidad menguante.
Shionogi ha anunciado que continuará trabajando con las agencias reguladoras de todo el mundo para lograr la aprobación de ensitrelvir como tratamiento preventivo. Aunque actualmente se encuentra en fase de investigación fuera de Japón y Singapur, aseguran que los sólidos resultados del estudio SCORPIO-PEP abren la puerta a un posible uso global.
El fármaco también ha sido evaluado en otros estudios, como SCORPIO-SR, realizado durante la fase de dominio de la variante ómicron, en el que demostró eficacia clínica frente a síntomas típicos, y SCORPIO-HR, donde no se alcanzó el criterio de valoración principal, aunque mantuvo un perfil de seguridad favorable.
Por otro lado, el fármaco está siendo probado en niños y en pacientes hospitalizados en estudios independientes, como parte del protocolo STRIVE, impulsado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos.
Más allá del desarrollo clínico, los expertos subrayan la necesidad de nuevas herramientas preventivas frente a la COVID-19. Aunque la pandemia ha perdido fuerza desde los picos iniciales, el virus sigue circulando activamente y provocando hospitalizaciones, muertes y casos de COVID persistente.
La profilaxis posexposición con antivirales orales podría convertirse en un complemento importante a las vacunas, ayudando a controlar la propagación del virus en situaciones de riesgo elevado y a prevenir formas graves de la enfermedad en los más vulnerables.