Equidad y adherencia: la alianza ComPrEmetidos impulsa alternativas de PrEP de larga duración y un modelo descentralizado

Con el 49 % de diagnóstico tardío en VIH, los expertos urgen sistematizar el cribado en niveles asistenciales clave y garantizar un modelo de prevención que acabe con la "infección oculta" que amenaza la meta ONUSIDA 2030.

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El panorama del VIH en España, a pesar de los avances farmacológicos, se enfrenta a un desafío de salud pública que requiere una reestructuración profunda y urgente. Esta ha sido la principal conclusión de la jornada organizada hoy en el Congreso de los Diputados, donde la alianza multidisciplinar ComPrEmetidos presentó su documento “10 necesidades, 10 acciones para impulsar la prevención del VIH”, en colaboración con Gilead, una hoja de ruta con la vista puesta en erradicar el VIH como un problema de salud pública.

La iniciativa, que agrupa a 19 expertos de 14 entidades científicas y comunitarias, ha emitido una radiografía que tiene como objetivo alcanzar las metas de ONUSIDA de "cero transmisiones" y poner fin a la epidemia, para lo que España debe reformar su estrategia, priorizando la equidad y eliminando las barreras de acceso.

El reto de la detección tardía

El primer gran obstáculo para frenar la transmisión reside en el diagnóstico tardío. Actualmente, el diagnóstico tardío del VIH en España se sitúa en torno al 49 %. Esto es especialmente preocupante si consideramos que se estima que entre 11.200 y 12.000 personas aún desconocen su estado serológico. Además, a pesar de los esfuerzos, más de 3.000 nuevos diagnósticos de VIH se notifican cada año desde 2021.

Para combatir esta "infección oculta" que supone un desafío para la sostenibilidad del sistema, el decálogo de ComPrEmetidos propone sistematizar y/o automatizar el cribado del VIH en los niveles asistenciales clave, como la Atención Primaria, y asegurar la vinculación a la asistencia sanitaria de todas las personas diagnosticadas. Es crucial, tras un resultado negativo en una prueba de VIH/ITS, garantizar la vinculación a los programas de prevención combinada.

El "cuello de botella" asistencial

La Profilaxis Preexposición (PrEP) es una herramienta fundamental de la prevención combinada. Sin embargo, su implementación en España está generando una brecha en el acceso, que se traduce en una drástica reducción de la eficacia del fármaco.

Reyes Velayos, miembro de la Junta Directiva de CeSIDA, defendió que, a pesar de contar con un sistema sanitario sólido, existe una “brecha clara entre quienes necesitan la PrEP y quienes realmente logran acceder a ella”. Esta desigualdad se debe, en gran medida, al modelo asistencial vigente que prima la centralización hospitalaria, con un esquema que se basa en la toma diaria de un comprimido y requiere controles hospitalarios y visitas periódicas. La centralización del modelo en el ámbito hospitalario, junto con la falta de puntos de acceso extrahospitalarios, es una de las principales barreras. Además, esta centralización provoca listas de espera prolongadas y saturación, generando un “cuello de botella” que excluye a muchas personas.

A esto suman la existencia de "criterios restrictivos" que obliga a adaptarlos a las necesidades individuales y a la diversidad real de las personas en situación de riesgo. Se estima que casi el 20 % de los inicios de PrEP no cumplen de manera estricta los criterios vigentes. Mar Vera, miembro del Grupo de Estudio de ITS de la SEIMC, advirtió que "sin recursos suficientes ni estructuras adecuadas, es imposible poner en marcha un programa de prevención que realmente llegue a las personas que la necesitan”. El objetivo es avanzar hacia un modelo descentralizado y cercano que se adapte a las necesidades y privacidad de cada individuo, apoyándose en la Atención Primaria y empoderando a la Atención Comunitaria.

    Innovación y equidad

    La falta de acceso golpea especialmente a las poblaciones más vulnerables, como personas migrantes, personas trans, trabajadores del sexo y quienes viven en contextos de exclusión socioeconómica. Por ejemplo, a pesar de que las mujeres trans tienen una probabilidad 66 veces superior de adquirir el VIH que la población general, solo representan el 1,4 % de los usuarios de PrEP.

    Aquí es donde la innovación farmacológica juega un papel estratégico. La PrEP oral depende directamente de la adherencia, y el arsenal actual no ofrece una solución adecuada para todos los perfiles. María Río, vicepresidenta y directora general de Gilead España y Portugal, subrayó la importancia de la innovación recordando que "en Gilead creemos firmemente que la prevención no es solo una cuestión clínica. Es una cuestión de equidad, de derechos, de justicia social”.

    Se considera crucial incorporar alternativas farmacológicas innovadoras, como las formulaciones de larga duración, que podrían suponer un “cambio de paradigma y un salto adelante no solo clínico, sino también social y de salud pública”. Estas opciones son especialmente necesarias para aquellas personas con limitaciones clínicas o circunstancias psicosociales que impiden una adherencia o vinculación adecuada a la PrEP oral diaria.

    Inmaculada Jarrín, jefa de la Unidad de Coordinación de la Cohorte CoRIS, insistió en que es fundamental “garantizar un acceso equitativo a los programas de prevención combinada, adaptándolos a las necesidades de cada persona”.

    En última instancia, para superar las barreras, es indispensable reforzar la formación de los profesionales sanitarios y sociosanitarios, cuyo desconocimiento puede generar estigma o discriminación y dificultar la identificación de personas en riesgo. La alianza ComPrEmetidos señala a la responsabilidad colectiva para garantizar los recursos estructurales y humanos necesarios para erradicar el sida como problema de salud pública en 2030.

    Además, también hacen hincapié en la sensibilización ciudadana sobre el VIH con campañas educativas y en la optimización de registro y seguimiento de PrEP, mejorando de los sistemas de información y registro.


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