Los equipos multidisciplinares en medicina se han convertido en un pilar fundamental para garantizar un enfoque integral y eficaz en el tratamiento de los pacientes. Este modelo, que reúne a profesionales de diversas especialidades, permite abordar la complejidad de las enfermedades desde múltiples perspectivas, mejorando así la calidad de la atención. Al combinar el conocimiento y la experiencia de médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros especialistas, se optimizan los diagnósticos, se personalizan los tratamientos y se facilita la gestión de complicaciones, lo que resulta en mejores resultados clínicos y una mayor satisfacción del paciente.
Por ello, durante el VI curso práctico para el conocimiento y tratamiento de la leucemia linfocítica crónica se prestó especial atención a un aspecto muy importante de la asistencia sanitaria: el trabajo multidisciplinar. En esta ocasión, diferentes especialistas abordaron cómo se trabaja en equipos multidisciplinares dentro de sus hospitales, todo ello, alrededor teniendo en el centro a la especialidad de la hematología.
Unidad Cardio-Onco
En esta línea, se habló sobre la Unidad de Cardio-Onco HUB-ICO, del Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología. Para hablar sobre esto, el cardiólogo Pedro Moliner Borja y la hematóloga Ana Carla Oliveira Ramos contaron su experiencia trabajando mano a mano para aquellos pacientes oncohematológicos que presentan algún tipo de deficiencia cardiovascular o la desarrollan durante su tratamiento oncológico.
El equipo explicó de forma práctica cómo trabajan en sus dos hospitales, haciendo referencia a que no se trata exactamente del mismo centro ni del mismo edificio. En torno al caso de un hombre de 63 años con leucemia crónica desde 2010 que había progresado a un Rai 4 debido a una trombocitopenia, además de presentar adenopatías, giró la explicación del funcionamiento multidisciplinar de esta unidad.
"Cuando se comentó el caso consideramos que era candidato para el tratamiento finito, pero justo antes de la visita el paciente tuvo que ser ingresado con un cuadro severo asociado a fiebre y un deterioro de la función renal", explicó Oliveira. "Desde que comenzamos a trabajar juntos en 2019, establecieron criterios de derivación a la unidad de cardiología, actualmente estos criterios han evolucionado y, aunque hay muchas guías que recomiendan derivar en situaciones específicas, se ha implementado un enfoque que permite evaluar adecuadamente cada caso", añadió.
Por ejemplo, destacan que se derivan pacientes para una valoración cardiológica inicial cuando van a iniciar un tratamiento con un inhibidor de BTK o pacientes que comienzan tratamientos en otras patologías no hematológicas. También consideran casos donde el hematólogo sospecha que puede haber toxicidad cardiológica durante un tratamiento, así como pacientes que presentan complicaciones cardiológicas relacionadas con el tratamiento oncológico, incluso si no creen que estén directamente relacionadas con el medicamento. "Existen patologías especiales, como la amiloidosis cardíaca o la presencia de masas tumorales en el corazón, que también son criterios para la derivación", aclaró la hematóloga. Para facilitar el proceso, cuentan con herramientas de comunicación efectivas entre sus equipos y los de los hospitales comarcales. Sus comités se reúnen con frecuencia, y la comunicación telefónica también resulta clave.
Actualmente esta Unidad combinada ha acotado los criterios de derivación para ser más realistas con su capacidad y evitar listas de espera prolongadas. "Además, hemos implementado un seguimiento telefónico para pacientes que no presentan cardiopatía, pero están en riesgo de desarrollarla y hemos creado un comité de cardiología en el que se reúnen estos especialistas con otros para discutir casos complejos", aseguró por su parte Moliner. Así, hoy en día tienen tres días presenciales de consultas y han implementado un sistema de consultas virtuales que les permite revisar los planes de tratamiento de los pacientes, así como cualquier prueba pendiente.
El reciente caso que discutieron sobre el paciente de 63 años que, tras iniciar un tratamiento, presentó episodios de palpitaciones, les llevó a realizar una evaluación inicial y un seguimiento. El paciente presentaba un deterioro significativo de su estado, que conllevó un ingreso por fibrilación auricular, un episodio que se presentó en dos ocasiones. "Esta experiencia resaltó la necesidad de coordinación constante entre los equipos de hematología y cardiología para manejar eficazmente las complicaciones que surgen durante el tratamiento", subrayó el cardiólogo.
Las necesidades de los mayores
Siguiendo esta línea, la geriatra Myriam Rodríguez Couso y el hematólogo Raúl Córdoba Mascuñano, ambos del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, expusieron cómo han logrado trabajar en armonía en esta institución. Uno de los mayores retos que enfrentan en la actualidad los especialistas es llevar los avances logrados en la investigación al paciente, en particular al paciente mayor, quien representa un grupo esencial y mayoritario en el caso de la leucemia linfocítica crónica (LLC).
A medida que la población envejece, el desafío de gestionar enfermedades como la LLC se intensifica. En esta línea hay que prestar especial atención a la fragilidad de los pacientes mayores, ya que se trata de "un factor clave en el envejecimiento, debe ser considerada en la toma de decisiones clínicas", puntualizó Rodríguez Couso. "Cada paciente mayor es diferente, y la individualización de los tratamientos, considerando no solo la enfermedad, sino también el estado general del paciente, es fundamental", destacó.
Por su parte, Córdoba señaló que el envejecimiento y la multimorbilidad influyen directamente en cómo los pacientes enfrentan el cáncer, y la medicina moderna debe adaptarse para ofrecer tratamientos equitativos y personalizados. La valoración geriátrica integral es una herramienta imprescindible para identificar las necesidades específicas de cada paciente y optimizar los tratamientos, asegurando que los pacientes frágiles no solo reciban el tratamiento más adecuado, sino que también puedan tolerarlo y completar sus esquemas terapéuticos con éxito.
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