En los últimos años, la inversión en salud ha ganado relevancia en la agenda de los países europeos, principalmente impulsada por la creciente conciencia sobre la importancia de la prevención para la salud pública. Un área clave dentro de esta estrategia es la financiación de los programas de vacunación, esencial para reducir la carga de enfermedades prevenibles. En este contexto, un informe reciente examina cómo varios Estados miembros de la Unión Europea (UE) gestionan los recursos destinados a la vacunación, revelando disparidades significativas en las políticas y estructuras de financiación, y ofreciendo recomendaciones clave para optimizar su efectividad.
Este documento, realizado por la Coalición para la inmunización a lo largo de la vida (CLCI, por sus siglas en inglés), analizó la financiación de los programas de vacunación en 16 países: Austria, Bélgica, Chipre, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Noruega, Polonia, Rumanía, España y Países Bajos. Los países se agruparon en dos grandes bloques: Europa del Este y Europa Occidental, identificando patrones y tendencias clave en la asignación de recursos a la prevención de enfermedades, según la región.
Cabe destacar que entre los datos que muestra este informe se revela que el gasto en prevención de España, que representa un 3,5% de su presupuesto sanitario, se encuentra por debajo de la media de muchos países europeos, especialmente de aquellos con mayores inversiones en salud pública. Mientras que algunos países destinan entre un 9 y un 10% de su presupuesto a la prevención, como Austria, Países Bajos o Dinamarca, España mantiene una cifra más modesta en comparación. Esta diferencia resalta una disparidad en las prioridades de los sistemas de salud europeos, donde algunos países han logrado una asignación más significativa de recursos a la prevención, lo que podría tener un impacto en la cobertura y efectividad de las políticas de salud pública. Por otro lado, países como Alemania (6,4%) o Italia (6,8%) destinan menor porcentaje, pero siguen por encima de nuestro país.
Para obtener los datos se realizó un estudio basado en una encuesta en línea realizada a representantes nacionales y en un análisis de datos públicos sobre gasto sanitario y tasas de cobertura de vacunación. De acuerdo con los expertos, este enfoque permitió comprender mejor cómo las decisiones políticas y económicas influyen en los resultados de la inmunización en la región europea.
Desigualdad en el gasto preventivo
Los investigadores determinaron en el informe una variabilidad en el porcentaje de los presupuestos sanitarios dedicados a la prevención. Mientras que países como Austria destinan más del 10% de su presupuesto a la prevención, en otros como Noruega la cifra no alcanza el 3%. Sin embargo, el estudio destaca que un mayor gasto preventivo no siempre se traduce en una cobertura más amplia de vacunas para adultos. De hecho, se observó una correlación débilmente negativa entre el gasto en prevención y la cobertura de vacunación, lo que sugiere que los recursos destinados a prevención podrían no estar completamente enfocados en la inmunización.
Siguiendo esta línea de disparidad, los datos mostraron una clara diferencia entre los países de Europa Occidental y Europa del Este en términos de cobertura de vacunación, especialmente contra la gripe en personas mayores de 65 años. Mientras que en Europa Occidental la cobertura alcanza el 54%, en Europa del Este apenas llega al 33%. Según este informe, estas diferencias se deben a una combinación de factores, incluidos los niveles de PIB per cápita, las prioridades políticas y la estructura de los sistemas de salud.
Los datos mostraron una clara diferencia entre regiones en términos de cobertura de vacunación, mientras que en Europa Occidental la cobertura alcanza el 54%, en Europa del Este apenas llega al 33%
En términos generales, los países con sistemas de salud descentralizados, como España, tendieron a destinar una mayor proporción de sus recursos a la atención médica y la prevención. Esta estructura descentralizada también mostró una relación positiva con mayores tasas de vacunación en personas mayores de 65 años. Por el contrario, los países con supervisión centralizada, como algunos de Europa del Este, mostraron una menor proporción de su PIB dedicada a la atención sanitaria y una menor tasa de vacunación.
Las conclusiones de España
En este contexto, el informe señala que España ha dado pasos firmes en la evolución y sostenibilidad de su sistema de salud pública, enfocándose especialmente en los programas de vacunación. Además, destacan que el modelo descentralizado en el que las decisiones de salud, incluida la financiación de las vacunas, se toman a nivel regional ha permitido una mayor flexibilidad, aunque también ha generado variabilidad en las políticas de inmunización entre comunidades autónomas.
El modelo descentralizado de España ha permitido una mayor flexibilidad, aunque también ha generado variabilidad en las políticas de inmunización entre comunidades autónomas
La Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y el NITAG en nuestro país desempeñan un papel crucial en la evaluación de nuevas vacunas, cuyo proceso culmina con las recomendaciones de vacunación. Sin embargo, las decisiones finales sobre la financiación recaen en las administraciones regionales, lo que implica diferencias en las edades de administración de algunas vacunas, como el tétanos y la difteria, que en Madrid se aplican a los 60 años, mientras que en Cataluña se administran a los 65, aseguran en el documento. En esta línea, destacan que en nuestro país existen actualmente recomendaciones de vacunación para 14 enfermedades: COVID-19, difteria, tétanos, hepatitis B, rubeola, varicela, neumococo, meningococo, VPH, gripe, herpes zóster, tos ferina, sarampión y paperas.
En cuanto a la financiación, las vacunas son principalmente financiadas por los gobiernos regionales, quienes cubren el coste de todas las vacunas recomendadas. Sin embargo, en el caso de España la sostenibilidad del sistema se enfrenta a retos, como el "alto coste de las nuevas vacunas y la falta de una voluntad política unificada a nivel nacional". Además, la industria farmacéutica tiene una influencia limitada en el proceso de financiación, que se apoya en acuerdos a largo plazo tanto a nivel nacional como de la Unión Europea.
El panorama de vacunación en España ha sido históricamente financiado por fondos públicos desde la creación del Sistema Nacional de Salud (SNS) en 1986. "A pesar de la crisis financiera de 2008, España ha mantenido su compromiso con la vacunación, destacando campañas clave como la de la influenza estacional, y más recientemente, las vacunas contra el herpes zóster y el VPH", destacan en el informe.
De cara al futuro, nuestro país ha establecido planes para aumentar la inversión en infraestructura de salud pública mediante la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, con el objetivo de ampliar la cobertura de inmunización y mejorar la eficiencia en la distribución y vigilancia de las vacunas a través de herramientas digitales y análisis de datos avanzados.
A fecha de este informe, en España se destinaba un 10,4% del producto interior bruto (PIB) a la sanidad, del cual un 3,5% del presupuesto está enfocado a prevención. También destacan que un 69,5% de los mayores de 65 años están vacunados frente a la influenza.
Estrategias para apoyar los programas de vacunación
En términos generales, el informe también destaca las diversas estrategias de financiación utilizadas por los países para apoyar los programas de vacunación. De hecho, 7 de los 16 países informaron el uso de presupuestos reservados exclusivamente para la vacunación, un modelo que demuestra ser más común en los países con mayor participación del Ministerio de Finanzas en la asignación presupuestaria.
Algunos países, como Austria, adoptan un enfoque colaborativo, compartiendo los costes de la vacunación entre el Ministerio de Salud, los gobiernos regionales y el sistema de seguro social. La República Checa, por su parte, utiliza el sistema nacional de seguro de salud para financiar la inmunización, lo que incluye contribuciones de empleadores, trabajadores autónomos y pagos estatales para grupos específicos. Además, algunos países, como Chipre, ajustan el presupuesto preventivo según las necesidades del Programa Nacional de Inmunización, lo que les permite responder rápidamente a situaciones imprevistas. También se observó la adopción de contratos de suministro plurianuales para garantizar la estabilidad financiera y el acceso constante a vacunas.
En esta línea, en el documento subrayan que la pandemia de la COVID-19 puso de relieve la importancia de tener sistemas de financiación flexibles y eficientes para garantizar la disponibilidad de vacunas en tiempos de emergencia. Países como Alemania y Bélgica financiaron por completo las vacunas contra la COVID-19 con recursos estatales, asegurando acceso gratuito para la población. El informe destaca el Acuerdo de Adquisiciones Conjuntas de la Unión Europea, que negoció precios competitivos y garantizó un acceso equitativo a las vacunas. Esta iniciativa permitió una inversión de 2.900 millones de euros para adquirir vacunas para todos los Estados miembros.