Las estatinas no causan la mayoría de los efectos adversos que recogen sus fichas técnicas

Un metaanálisis de más de 150.000 pacientes, publicado en The Lancet, cuestiona la base científica de muchos efectos secundarios atribuidos a estos fármacos

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Un amplio metaanálisis internacional basado en datos individuales de más de 150.000 participantes concluye que la mayoría de los efectos adversos que se atribuyen habitualmente a las estatinas en sus fichas técnicas no tienen una relación causal demostrada con estos fármacos. El estudio, realizado por la Colaboración de Ensayistas del Tratamiento del Colesterol (CTT) y publicado en la revista The Lancet, se apoya en ensayos clínicos aleatorizados y doble ciego, el estándar más alto de evidencia científica, y pone en entredicho gran parte de la información sobre seguridad que actualmente reciben médicos y pacientes.

Las estatinas son uno de los medicamentos más prescritos en el mundo por su eficacia en la prevención de eventos cardiovasculares como el infarto de miocardio o el ictus. Sin embargo, desde hace años se han visto rodeadas de controversia por la larga lista de posibles efectos secundarios recogidos en sus fichas técnicas, muchos de ellos basados en estudios observacionales no aleatorizados o en notificaciones espontáneas tras su comercialización, susceptibles de sesgos.

Con el objetivo de evaluar de forma más fiable estos riesgos, los investigadores analizaron datos de 23 grandes ensayos clínicos doble ciego que comparaban estatinas frente a placebo o tratamientos con diferente intensidad. En total, se incluyeron 154.664 participantes con un seguimiento medio cercano a los cinco años.

Qué efectos adversos sí se confirman

El análisis confirma algunos efectos adversos ya conocidos y bien establecidos. En particular, se observa un aumento de las alteraciones en las enzimas hepáticas —como la elevación de las transaminasas— en las personas tratadas con estatinas, especialmente con dosis altas. En los ensayos que comparaban estatinas frente a placebo, estas alteraciones se produjeron en torno al 0,3 % anual de los pacientes tratados, frente al 0,22 % en el grupo placebo.

También se detectó un pequeño exceso en otras anomalías de las pruebas de función hepática, con un incremento absoluto anual combinado de apenas el 0,13%. Los autores subrayan que estos cambios parecen depender de la dosis y que, pese a su significación estadística, rara vez se traducen en enfermedad hepática clínicamente relevante. De hecho, no se observó un aumento de hepatitis, insuficiencia hepática ni ictericia.

Además de los efectos hepáticos, el estudio identifica dos resultados adicionales con una posible asociación: una ligera alteración de la composición urinaria y un pequeño aumento del edema. No obstante, los investigadores advierten de que la relevancia clínica de estos hallazgos es incierta, ya que no se observó una relación clara con la dosis en los ensayos de mayor intensidad, lo que debilita la hipótesis de causalidad.

Lo que el estudio descarta

Más llamativo aún es lo que el metaanálisis no encuentra. De los 66 posibles efectos indeseables recogidos en las fichas técnicas de las estatinas, 62 no mostraron ninguna relación causal con el tratamiento. Entre ellos se incluyen afecciones que han generado especial preocupación en la población, como el deterioro cognitivo, la pérdida de memoria, la depresión, los trastornos del sueño, la disfunción sexual, la neuropatía periférica o la enfermedad pulmonar intersticial.

"Los datos de ensayos aleatorizados y doble ciego no respaldan una relación causal entre las estatinas y la gran mayoría de estas afecciones", señalaron los autores en el trabajo. Según explican, muchas de estas asociaciones proceden de estudios observacionales en los que los pacientes saben si están tomando estatinas, lo que puede influir en la percepción y notificación de síntomas.

El trabajo también analiza las consecuencias reales que ha tenido la información imprecisa sobre los efectos secundarios de las estatinas. Tras la difusión de mensajes alarmistas en algunos medios entre 2012 y 2013, se registró un aumento significativo de la interrupción del tratamiento en países como Reino Unido, Dinamarca o Australia.

En el caso británico, los investigadores estiman que más de 200.000 pacientes abandonaron las estatinas en apenas seis meses, lo que podría haber provocado entre 2.000 y 6.000 eventos cardiovasculares evitables en la década siguiente. "La confusión sobre la seguridad de las estatinas dificulta que médicos y pacientes tomen decisiones informadas", advirtieron.

Beneficios que superan ampliamente los riesgos

Los autores recuerdan que un tratamiento eficaz con estatinas durante cinco años puede prevenir hasta un 10% de los eventos cardiovasculares mayores en pacientes con enfermedad vascular previa y alrededor de un 5% en personas de alto riesgo sin eventos previos. Frente a estos beneficios, los riesgos confirmados son poco frecuentes y, en general, de escasa gravedad clínica.

El metaanálisis refuerza así el consenso científico de que los beneficios cardiovasculares de las estatinas superan con creces sus riesgos, incluso teniendo en cuenta los efectos adversos confirmados, como la miopatía poco frecuente o el ligero aumento del riesgo de diabetes en personas predispuestas.

A la luz de estos resultados, los investigadores reclaman una revisión urgente de las fichas técnicas de las estatinas y de otras fuentes oficiales de información sanitaria.

Actualizar estos documentos, sostienen, permitiría mejorar la toma de decisiones compartida entre médicos y pacientes y evitaría abandonos innecesarios de un tratamiento que salva vidas. El estudio ha contado con financiación de la Fundación Británica del Corazón, el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido y el Consejo Nacional de Investigación Médica y de Salud de Australia.


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