Estudios preliminares muestran que las CAR-T podrían ser clave en el tratamiento del glioblastoma

Una investigación pubicada en Nature y otra de New England Journal of Medicina han obtenido resultados alentadores, pero de corta duración.

glioblastoma
glioblastoma
Añádenos en Google

Los glioblastomas son un importante desafío en la medicina. Esta enfermedad, agresiva y difícil de tratar, presenta una media de supervivencia de ocho meses y, en ocasiones, los glioblastomas de rápido crecimiento pueden mezclarse con células cerebrales sanas, formando tumores difusos que son todavía más complejos de abordar. Actualmente, la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia son las únicas opciones de tratamiento y tienden a producir respuestas parciales de corta duración en los pacientes.

En este contexto, dos nuevos estudios preliminares sugieren que las células T receptoras de antígeno quimérico de próxima generación, las llamadas CAR-T, pueden ser prometedoras contra esta forma de cáncer tan agresiva. Ambas investigaciones han encontrado los primeros indicios de progreso utilizando CAR-T que se dirigen a dos proteínas producidas por las células de glioblastoma, marcando así esas células para su destrucción.

En la actualidad, las CAR-T están aprobadas solo para tratar cánceres de sangre como la leucemia y, por lo general, están diseñadas para atacar un solo objetivo. Pero los nuevos resultados se suman a la creciente evidencia de que estas células diseñadas podrían modificarse para tratar una gama más amplia de cánceres.

Adherirse a variantes de EGRF

En los últimos años, los investigadores han centrado su investigación en el desarrollo de células CAR-T que se dirigen a moléculas específicas producidas por algunos glioblastomas. Sin embargo, los dos nuevos artículos han ido un paso más allá al diseñar CAR-T que se dirigen no a un tipo de molécula sino a dos.

Uno de estos estudios se ha publicado en New England Journal of Medicine y su enfoque se ha basado en dirigirse al antígeno específico del tumor de la variante III del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), así como a la proteína EGFR de tipo natural. En esta investigación, las CAR-T que diseñaron también secretaron anticuerpos capaces de unirse tanto a las células T, como a la forma no mutada de EGFR, que normalmente no es producida por las células cerebrales, pero a menudo sí lo producen las células de glioblastoma.

Esta terapia consiguió liberar el sistema inmunológico contra las células que expresan la forma mutada o no mutada de EGFR. El equipo administró este tratamiento a tres pacientes adultos y, en un primer momento, la regresión radiográfica del tumor fue rápida y significativa, produciéndose pocos días después de recibir una única infusión intraventricular. Sin embargo, las respuestas fueron transitorias en dos de los tres participantes, solo uno de los individuos tuvo una respuesta positiva más de seis meses.

En un primer momento, la regresión radiográfica del tumor fue rápida y significativa, produciéndose pocos días después de recibir una única infusión intraventricular. Sin embargo, las respuestas fueron transitorias en dos de los tres participantes, solo uno de los individuos tuvo una respuesta positiva más de seis meses.

Dos proteínas distintas

Por otro lado, la investigación que se ha publicado en Nature Medicine, ha basado su estudio en dirigir las CAR-T tanto a EGFR, como a otra proteína habitual de los glioblastomas, el receptor alfa 2 de interleucina-13. En este caso, los seis pacientes participantes tenían enfermedad multifocal progresiva en el momento del tratamiento.

Los resultados iniciales mostraron que los tumores parecieron reducirse en todos los individuos. No obstante, el glioblastoma de un participante comenzó a crecer nuevamente al cabo de un mes, aunque en otro participante no ha mostrado signos de progresión del tumor durante siete meses hasta el momento. En el caso de los cuatro participantes restantes, uno abandonó el ensayo y en los otros tres los tumores no han repuntado, no obstante, todavía se encuentran dentro de los seis meses de tratamiento.

En general, de acuerdo con el estudio, los primeros datos demuestran la seguridad preliminar y la bioactividad de esta terapia y, además, también se detectó una señal temprana alentadora de eficacia, aunque se requiere confirmación con más pacientes y mayor tiempo de seguimiento.

CAR-T adaptables

El tamaño de los glioblastomas es muy difícil de medir debido a su forma difusa, y los cambios aparentes en el tamaño del tumor podrían verse afectados por la inflamación después de la cirugía para administrar las células T CAR directamente en el cerebro. No obstante, “las imágenes son impresionantes, y las mediciones del ARN tumoral en el estudio publicado en New England Journal of Medicine sugieren que los tumores podrían haberse reducido”, apunta Sneha Ramakrishna, oncóloga pediátrica de Stanford Medicine en California. “la elaboración de células CAR-T con múltiples objetivos podría, en última instancia, generar terapias duraderas al hacer más difícil que las células cancerosas desarrollen formas de resistir la terapia. Espero que a medida que adquiramos más experiencia, podamos aprender cómo hacer el CAR adecuado para nuestros pacientes".”, añade.

Todavía se trata de estudios preliminares, pero estos primeros datos que se están obteniendo auguran un futuro prometedor.


También te puede interesar...