La evidencia en vida real avala la vacunación materna contra el VRS: menos ingresos y mayor protección

La vacunación en el tercer trimestre reduce significativamente el riesgo de bronquiolitis grave en los primeros meses de vida del recién nacido

VRS
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La vacunación materna frente al virus respiratorio sincitial (VRS) ha demostrado una elevada efectividad en la prevención de hospitalizaciones por infecciones respiratorias en lactantes durante su primer año de vida. Así lo confirma un nuevo estudio de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA), presentado en la conferencia mundial de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas  (ESCMID), que analiza el impacto del programa introductorio en Inglaterra en septiembre de 2024.

El trabajo, considerado el mayor realizado hasta la fecha sobre esta estrategia preventiva, se basa en el seguimiento de cerca de 300.000 bebés nacidos entre septiembre de 2024 y marzo de 2025, lo que representa aproximadamente el 90% de los nacimientos registrados en ese periodo. Los resultados muestran que la vacunación administrada durante el embarazo reduce en un 81,3% el riesgo de hospitalización por infecciones del tracto respiratorio inferior asociadas al VRS, con un intervalo de confianza estrecho (78,9%-83,4%), lo que refuerza la solidez de la evidencia.

El VRS es una de las principales causas de bronquiolitis y hospitalización en lactantes, especialmente durante los primeros meses de vida. Se estima que hasta la mitad de los bebés contraerán el virus antes de cumplir un año, aunque la gravedad de la infección es impredecible.

Un estudio a gran escala

El estudio se ha basado en la integración de múltiples bases de datos sanitarias, incluyendo registros de maternidad, vacunación, ingresos hospitalarios y resultados de laboratorio. En total, se documentaron 4.594 hospitalizaciones por infecciones respiratorias asociadas al VRS en una cohorte que acumuló más de 80.000 años-persona de seguimiento. Las tasas de ingreso fueron significativamente diferentes entre los grupos analizados: 8,0 por 100 años-persona en bebés de madres no vacunadas frente a 1,1 en aquellos cuyas madres habían recibido la vacuna con al menos dos semanas de antelación al parto.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la relación entre el momento de la vacunación y el nivel de protección conferido al recién nacido. Cuando la vacuna se administra al menos 28 días antes del parto, la efectividad alcanza el 84,9%. Sin embargo, incluso en situaciones en las que la vacunación se produce más cerca del nacimiento, los beneficios siguen siendo notables: entre 10 y 13 días antes del parto, la efectividad se sitúa en el 50%.

"El análisis de la primera temporada del programa en Inglaterra confirma de manera importante que la vacunación materna contra el VRS ofrece una alta protección para los recién nacidos, superior al 80%", explicó Matt Wilson, epidemiólogo de UKHSA y autor principal del estudio. "Cuando la vacunación se realizó al menos cuatro semanas antes del nacimiento, la efectividad alcanzó casi el 85%".

Datos en bebés prematuros

Los resultados también aportan evidencia relevante en un grupo especialmente vulnerable: los bebés prematuros. En este caso, la efectividad global de la vacuna se situó en el 69,4%, con cifras del 70,6% en aquellos nacidos entre las semanas 32 y 37 de gestación. Aunque la estimación en prematuros extremos (<32 semanas) presenta mayor incertidumbre estadística, los investigadores destacan que la protección es significativa cuando existe un intervalo suficiente entre la vacunación y el parto.

"Estos hallazgos son especialmente importantes para los bebés prematuros, quienes se encuentran entre los más vulnerables a la infección grave por VRS", subrayó Wilson. "Administrar la vacuna al inicio del tercer trimestre, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, podría proteger a la mayoría de estos bebés".

El programa de vacunación materna frente al VRS en Inglaterra se ofrece a mujeres embarazadas a partir de la semana 28 de gestación, con el objetivo de transferir anticuerpos al feto a través de la placenta y proporcionar protección desde el nacimiento. Según los datos del estudio, la cobertura vacunal alcanzó el 55% en los nacimientos registrados a partir de mediados de diciembre de 2024, y ha seguido aumentando posteriormente, superando el 64% en noviembre de 2025.

Para Conall Watson, epidemiólogo consultor de UKHSA y uno de los responsables del programa nacional de VRS, estos resultados confirman el impacto real de la estrategia más allá de los ensayos clínicos. "Nuestro análisis valida los resultados observados en estudios previos, pero con una muestra 40 veces mayor, lo que demuestra claramente el enorme beneficio en términos de reducción de hospitalizaciones", afirmó.

Watson destaca además el mecanismo de protección que ofrece esta intervención: "La vacuna refuerza el sistema inmunitario de la mujer embarazada, permitiendo la transferencia de anticuerpos al bebé antes del nacimiento, lo que resulta clave en un periodo en el que los recién nacidos son especialmente vulnerables".

Los autores del estudio insisten en la importancia de optimizar el momento de la vacunación, priorizando su administración al inicio del tercer trimestre para maximizar la protección. No obstante, también subrayan el valor de la vacunación oportunista en fases más avanzadas del embarazo, dada su capacidad para reducir de forma significativa el riesgo de enfermedad grave.

Los resultados, que serán presentados en la próxima conferencia mundial de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID), consolidan la vacunación materna como una herramienta clave en la prevención del VRS y refuerzan su potencial para reducir la carga asistencial asociada a esta infección en los sistemas sanitarios.


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