En el País Vasco la polémica por la falta de vacunas contra el herpes zóster ha puesto en evidencia un problema de acceso en plena campaña de inmunización para adultos mayores de 65 a 75 años. Aunque el suministro de las compañías no presenta dificultades, la licitación actual limita la vacunación a 20.000 personas, dejando a muchas fuera de la cobertura vacunal.
Mientras esta situación se debate en el ámbito político y administrativo, la investigación científica ha dejado un mensaje claro: vacunarse frente al herpes zóster no solo previene la enfermedad, sino que podría ofrecer beneficios adicionales de gran relevancia para la salud de los mayores.
Vacunación clave para la población mayor
El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster y afecta principalmente a personas mayores y a quienes tienen el sistema inmunitario debilitado. Además del dolor intenso y la neuralgia postherpética, esta infección se ha vinculado con mayor riesgo de deterioro cognitivo y problemas cardiovasculares, lo que subraya la relevancia de la vacunación como estrategia de salud pública.
En España, el calendario recomienda la vacunación de adultos de 65 y 80 años, pero la implementación varía entre comunidades autónomas. La situación en el País Vasco, donde solo se está vacunando a los adultos de 65 años y grupos de riesgo, refleja las dificultades de acceso que todavía persisten, a pesar de que la evidencia científica respalda la importancia de la vacunación más amplia.
Protección frente a la demencia
Una investigación publicada en NPJ Vaccines analizó los registros médicos electrónicos de más de 436.000 personas en Estados Unidos y evaluó los efectos de la vacuna recombinante adyuvada AS01 (Shingrix). Los resultados fueron llamativos: quienes recibieron esta vacuna presentaron un menor riesgo de desarrollar demencia en comparación con los vacunados con la formulación viva (Zostavax).
"Cada vez hay más pruebas de que la vacunación contra el herpes zóster protege frente a la demencia", señalan los autores del estudio, destacando que este efecto se observó tanto en hombres como en mujeres, incluso considerando a quienes desarrollaron la enfermedad en los primeros tres meses tras la vacunación.
Los investigadores propusieron que este efecto podría explicarse por dos vías: prevenir la reactivación del virus, que se ha relacionado con un aumento del riesgo de deterioro cognitivo, y/o la acción directa del adyuvante AS01, que estimula la respuesta inmunitaria y podría contribuir a reducir la acumulación de placas amiloides en el cerebro, un factor clave en la aparición de la enfermedad de Alzheimer.
Reducción del riesgo cardiovascular
Los beneficios de la vacunación frente al herpes zóster no se limitan al ámbito neurológico. Un estudio de la Universidad Kyung Hee, publicado en el European Heart Journal, evaluó a más de 1,2 millones de adultos mayores de 50 años en Corea del Sur. Los resultados mostraron que las personas vacunadas presentaron un 23% menos de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como infarto, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca.
"El herpes zóster se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas cardíacos", explicó el profesor Dong Keon Yon, director de este estudio. "La vacuna no solo previene una infección dolorosa, sino que también puede proteger el corazón y los vasos sanguíneos".
El efecto protector se mantuvo hasta ocho años y fue más notable en hombres, personas menores de 60 años y quienes llevaban estilos de vida menos saludables. Aunque este estudio se centró en la vacuna viva atenuada, los investigadores destacan la importancia de investigar también los efectos de la vacuna recombinante, que ha demostrado mayor eficacia y duración de la inmunidad.
La evidencia científica respalda la vacunación
Los hallazgos recientes muestran de manera consistente que la vacunación frente al herpes zóster ofrece beneficios que van más allá de la prevención de la culebrilla:
- Protección neurológica: La vacuna recombinante adyuvada AS01 se asocia con menor riesgo de demencia, probablemente gracias a la combinación de prevención de la infección y estimulación del sistema inmunitario.
- Prevención cardiovascular: Estudios a gran escala sugieren que la vacunación reduce el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y otras complicaciones cardíacas en adultos mayores.
- Seguridad y eficacia: Tanto la vacuna recombinante como la viva atenuada han mostrado ser seguras y efectivas, aunque la primera ofrece una respuesta inmunitaria más robusta y duradera.
Más allá de la polémica por el desabastecimiento, la evidencia científica destaca que la vacunación frente al herpes zóster contribuye a una mejor salud integral en la población mayor. Prevenir la culebrilla, reducir el riesgo de demencia y proteger el corazón son beneficios que refuerzan la necesidad de ampliar la cobertura vacunal y garantizar el acceso equitativo.
En un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de enfermedades crónicas, asegurar que los adultos mayores puedan acceder a la vacuna no es solo una cuestión de calendario, sino una estrategia preventiva de gran impacto para mejorar la calidad de vida y reducir complicaciones graves asociadas a la edad.