Bien entrado el otoño, los virus respiratorios están en su momento más activo como han demostrado los últimos informes de SiVIRA en nuestro país. En este contexto, los expertos piden no dejar la vacunación de lado y fomentarla para prevenir enfermedades como la gripe, sobre todo en los grupos vulnerables: niños y adultos mayores.
Andalucía ha puesto en marcha una nueva campaña de vacunación frente a la gripe dirigida a los grupos más vulnerables: personas mayores de 60 años, menores de 6 a 59 meses, embarazadas, pacientes con enfermedades crónicas y profesionales del ámbito sanitario y sociosanitario. Los expertos insisten en que vacunarse no solo protege de la infección y de sus complicaciones, sino que también contribuye a reducir la transmisión del virus en la comunidad.
En este sentido, José Martínez Olmos, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), ha instado, en un artículo publicado en Granada Hoy, a concienciar a la sociedad sobre la importancia de la vacunación frente a la gripe. "La vacunación en adultos mayores tiene un doble efecto: protege a quienes más riesgo tienen de complicaciones y, además, actúa como motor de concienciación para el resto de la población", subrayó.
La gripe es una enfermedad vírica altamente contagiosa que, cada temporada, provoca miles de consultas médicas, hospitalizaciones y un importante número de muertes. Según el Plan Estratégico de Vacunaciones de Andalucía, cada año se registran entre tres y cinco millones de casos graves de gripe en España, con entre 10.000 y 15.000 muertes anuales, de las cuales entre 500 y 2.000 se producen en esta comunidad autónoma. Martínez Olmos recordó que "el impacto en el sistema sanitario es muy relevante, especialmente entre los mayores de 60 años", quienes sufren con más frecuencia complicaciones respiratorias o cardiovasculares derivadas del virus.
Alcanzar una cobertura vacunal elevada
En este contexto, los especialistas insisten en la necesidad de mantener una alta cobertura vacunal, especialmente entre los grupos diana. Martínez Olmos señaló que "hay que reclamar una mayor implicación del colectivo profesional sanitario, ya que las coberturas más bajas se observan precisamente entre ellos". Para el experto, vacunarse debe asumirse como una obligación ética de los profesionales de la salud, tanto por responsabilidad con sus pacientes como por compromiso con la sociedad. "La implicación del personal sanitario es clave: deben vacunarse para protegerse y proteger a quienes atienden", destacó.
Los avances científicos han permitido disponer de vacunas mejoradas frente a la gripe, con una inmunogenicidad aumentada que ofrece una protección más eficaz frente a las formas graves de la enfermedad y reduce hospitalizaciones y complicaciones. Estas vacunas están especialmente indicadas para personas mayores, cuyo sistema inmunitario experimenta un deterioro progresivo con la edad, conocido como inmunosenescencia.
"El envejecimiento conlleva una menor capacidad de respuesta frente a las infecciones; por eso, reforzar la vacunación en mayores de 65 años es fundamental", afirmó Martínez Olmos. Algunas comunidades autónomas ya han implementado con éxito estrategias que han elevado las coberturas en estos grupos prioritarios.
Los expertos coinciden en que la prevención a través de la vacunación antigripal es una de las herramientas más eficaces para reducir la carga asistencial y la mortalidad asociadas a esta enfermedad. En un contexto en el que las infecciones respiratorias aumentan la presión sobre los servicios de salud, reforzar la inmunización es también una medida de solidaridad y de responsabilidad colectiva. "La vacunación es una obligación moral y sanitaria. Debemos entender que prevenir la gripe no es solo una decisión personal, sino una forma de proteger a toda la comunidad", concluyó Martínez Olmos.