Un nuevo análisis ha puesto de manifiesto una preocupante realidad en la lucha global contra el cáncer: la financiación para la investigación se concentra de manera desproporcionada en un puñado de países ricos, dejando a las naciones con menores ingresos con una inversión mínima, a pesar de que la incidencia de la enfermedad va en aumento en estas regiones. El estudio, titulado "Financiación de la investigación pública y filantrópica, publicaciones y redes de investigación sobre el cáncer en la Commonwealth y en todo el mundo entre 2016 y 2023: un análisis comparativo", ha sido liderado por investigadores de la Universidad de Southampton y publicado en la revista The Lancet Oncology.
En la investigación se analizaron más de 107.000 becas de investigación otorgadas a nivel global entre 2016 y 2023. La conclusión es clara: existe una "necesidad urgente de revisar las prioridades de inversión" a nivel mundial.
Disparidad geográfica y descenso general de la financiación
El estudio revela que la inversión anual en investigación oncológica ha disminuido a nivel mundial cada año desde 2016, con la única excepción de un aumento en 2021. Este descenso es preocupante si se considera la carga creciente del cáncer, responsable de una de cada cinco muertes a nivel global.
Asimismo, el análisis de los 51.400 millones de dólares en subvenciones otorgadas durante este período muestra un reparto extremadamente desigual. Estados Unidos se alza como el principal inversor, aportando 29.300 millones de dólares, lo que representa el 57% del total global. Por su parte, la Commonwealth en su conjunto contribuyó con 8.700 millones de dólares (17%), con el Reino Unido, Australia y Canadá liderando el grupo.
Sin embargo, el dato más inquietante es el que se refiere a los países de bajos ingresos, que en total recibieron una cantidad de 8,4 millones de dólares, lo que equivale a menos del 0,1% de la financiación total. Este desequilibrio es especialmente grave, ya que la tasa de aumento de muchos tipos de cáncer es mayor en estas naciones, ejerciendo una presión insostenible sobre sus sistemas de salud, además de fomentar la inequidad entre pacientes.
Brechas en el tratamiento y falta de visión estratégica
Además de la disparidad geográfica, el estudio subraya una falta de equilibrio en la asignación de fondos según el tipo de investigación. La gran mayoría de la financiación, un 76%, se destinó a la investigación preclínica. Si bien esta área es crucial para el descubrimiento de nuevas terapias, los autores del estudio advierten sobre la falta de financiación en áreas directamente relacionadas con el tratamiento de los pacientes.
La investigación en cirugía oncológica y radioterapia, dos pilares esenciales del tratamiento, se encuentra particularmente desfinanciada, recibiendo solo el 1,7% y el 3,1% del total de los fondos, respectivamente. Esta falta de inversión en modalidades de tratamiento limita la capacidad de los sistemas de salud para implementar soluciones prácticas y eficaces a gran escala.
"Es fundamental que entendamos cómo y dónde se asigna el dinero", señaló Michael Head, autor principal del estudio. Las desigualdades en la inversión generan un desequilibrio entre los avances que se logran y las poblaciones que realmente se benefician de ellos.
Por otro lado, este trabajo también analizó las redes de colaboración en la investigación del cáncer. Los resultados muestran que las colaboraciones en materia de subvenciones y publicaciones entre la Commonwealth, EE. UU. y la Unión Europea (UE) se ven facilitadas por los vínculos a través de un grupo central de países de la Commonwealth, como el Reino Unido, Australia y Canadá. Estos países de altos ingresos, aunque centralizados en las colaboraciones, tienen la oportunidad de facilitar vínculos con países de bajos ingresos y apoyar la investigación activa del cáncer en otras partes del mundo, puntualizan en el estudio.
Anbang Du, coautor del estudio, subrayó que "a menos que aumentemos las inversiones específicas y desarrollemos la capacidad de investigación local, las desigualdades persistirán". Por ello, el estudio hace un llamamiento a grupos nacionales como la Commonwealth y a otros organismos internacionales para que coordinen esfuerzos, movilicen fondos, establezcan alianzas sostenidas y fortalezcan la capacitación y la infraestructura en los entornos de bajos ingresos.
Revisión de prioridades: el futuro de la lucha contra el cáncer
El estudio concluye que existe una "necesidad urgente de revisar las prioridades de inversión en investigación, tanto dentro de la Commonwealth como a nivel mundial". El objetivo es alinear la financiación con las necesidades reales de la población y promover estrategias de colaboración que permitan desarrollar las habilidades y la infraestructura de investigación en los países de bajos ingresos.
Los autores advierten que los recursos, que son finitos, deben invertirse sabiamente para lograr las máximas mejoras en la mortalidad y aliviar la carga global del cáncer. La falta de equidad en la financiación no solo es un problema económico, sino un imperativo de salud pública y justicia social.
En un escenario donde el cáncer se está convirtiendo en una carga cada vez más pesada para los países con menos recursos, una inversión equitativa y estratégica es la única vía para garantizar que los avances científicos beneficien a todos, en todas partes.
La investigación de la Universidad de Southampton se llevó a cabo en colaboración con instituciones de renombre como la Queen's University de Belfast, la Universidad de Harvard, el Imperial College y la Universidad de Salud y Ciencias Afines de Ghana.