Un nuevo genotipo del virus de la gripe aviar altamente patógena A(H5N1), denominado D1.1, se ha propagado de forma extraordinariamente rápida por América del Norte durante la temporada migratoria de otoño de 2024, hasta convertirse en la variante predominante en el continente en cuestión de meses. Así lo revela un estudio, publicado en Nature Medicine, basado en datos de vigilancia en aves silvestres de Estados Unidos y Canadá, que aporta nuevas claves sobre la evolución y dispersión de estos virus.
La investigación sitúa el origen de este genotipo en el verano de 2024, probablemente en la ruta migratoria del Pacífico norte. A partir de ahí, el virus se extendió rápidamente siguiendo las principales rutas migratorias de aves acuáticas, alcanzando tanto el centro del continente como las regiones del sur y el este. En diciembre de 2024, el D1.1 ya había desplazado casi por completo a los genotipos previos de H5N1 en circulación.
Los datos analizados incluyen 926 muestras positivas en fauna silvestre, con una amplia distribución geográfica. Las mayores tasas de detección se registraron en las rutas migratorias del Pacífico y del Misisipi, especialmente en especies como patos y gansos. La mayoría de los casos se identificaron en aves enfermas o muertas, aunque la vigilancia activa también permitió detectar infecciones en animales aparentemente sanos.
Expansión del D1.1
Este comportamiento refleja la gran capacidad de dispersión del virus, favorecida por los movimientos estacionales de las aves. De hecho, los investigadores destacan que la expansión del D1.1 se produjo en una sola temporada migratoria, lo que subraya su elevada eficiencia de transmisión.
El estudio también pone de relieve el contexto evolutivo en el que surge este nuevo genotipo. Desde su introducción en Norteamérica a finales de 2021, los virus H5N1 del clado 2.3.4.4b han experimentado una intensa recombinación con virus locales de baja patogenicidad, generando múltiples variantes. El D1.1 es uno de estos recombinantes, con una combinación genética que podría haberle conferido ventajas frente a otros linajes.
Entre los factores que explican su éxito, los autores señalan la posible influencia de un segmento de neuraminidasa (NA) distinto, frente al cual las poblaciones de aves tendrían menor inmunidad previa. Además, condiciones ecológicas como la sequía o la alteración de hábitats podrían haber incrementado la concentración de aves en determinadas zonas, facilitando la transmisión.
A esto se suma el papel de las aves jóvenes, especialmente abundantes durante la migración otoñal, que presentan menor inmunidad y pueden actuar como amplificadores del virus.
Otros hospedadores
En paralelo a su expansión en aves, el genotipo D1.1 se ha detectado también en otros hospedadores. El estudio recoge 17 casos humanos asociados a este virus, de los cuales cuatro fueron graves y dos mortales. Sin embargo, los investigadores subrayan que no hay evidencia de adaptación sostenida a mamíferos en los virus que circulan en aves silvestres.
En concreto, los análisis genéticos no identificaron en estas aves las mutaciones clave asociadas a la adaptación a humanos que sí se han observado en algunos casos clínicos. Esto sugiere que dichas mutaciones podrían haber surgido de forma independiente durante la infección en humanos, y no como resultado de una transmisión directa desde aves con virus ya adaptados.
Además, los estudios de laboratorio indican que los virus D1.1 mantienen una fuerte afinidad por receptores aviares y escasa capacidad de unión a receptores humanos, lo que apunta a un riesgo zoonótico actualmente bajo.
No obstante, los expertos advierten de que la situación requiere vigilancia constante. La detección del virus en mamíferos, incluido el ganado lechero en Estados Unidos, abre la puerta a nuevas oportunidades evolutivas que podrían favorecer la adaptación a humanos en el futuro.
Otro hallazgo relevante es que los virus del genotipo D1.1 conservan la reactividad cruzada con las cepas utilizadas en los virus candidatos a vacunas frente a la gripe aviar. Este resultado es positivo desde el punto de vista de la preparación ante una posible pandemia, ya que indica que las estrategias actuales seguirían siendo efectivas frente a esta variante.
Sin embargo, también se han detectado mutaciones asociadas a resistencia antiviral en algunos contextos, lo que demuestra la capacidad del virus para evolucionar de forma impredecible.
Los autores reconocen ciertas limitaciones en el estudio, como la variabilidad en los sistemas de vigilancia y en la intensidad del muestreo entre regiones, lo que puede influir en la interpretación de los datos. Además, señalan que la vigilancia por sí sola no permite determinar completamente la capacidad de transmisión o la virulencia del virus sin estudios experimentales adicionales.
Pese a ello, el trabajo ofrece una imagen clara de la dinámica reciente de la gripe aviar en Norteamérica y pone de manifiesto la rapidez con la que pueden emerger y expandirse nuevos genotipos.
En este contexto, los investigadores insisten en la necesidad de reforzar la vigilancia integrada en animales y humanos, así como de adoptar un enfoque de One Health que tenga en cuenta la interconexión entre fauna silvestre, producción ganadera y salud pública. La expansión del genotipo D1.1 no solo representa un cambio relevante en la epidemiología del H5N1, sino también un recordatorio de la capacidad de estos virus para adaptarse y propagarse en un mundo cada vez más interconectado.