La variante de gripe A(H3N2) adelanta la temporada, pero las vacunas mantienen una protección eficaz

A pesar de la situación actual de la gripe, un estudio publicado en Eurosurveillance muestra que las vacunas siguen proporcionando niveles de protección relevantes, especialmente en niños y adolescentes

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La temporada de gripe 2025/26 ha arrancado de manera adelantada y con un protagonista claro: la variante A(H3N2) subclado K, un virus que ha experimentado una rápida expansión en Inglaterra y otros países del hemisferio norte, y que presenta mutaciones que le permiten evadir parcialmente la respuesta inmunitaria generada por las vacunas actuales.

A pesar de ello, un estudio publicado en Eurosurveillance muestra que las vacunas siguen proporcionando niveles de protección relevantes, especialmente en niños y adolescentes. El informe, elaborado por el UK Health Security Agency (UKHSA), analiza la caracterización genética y antigénica de los virus circulantes y evalúa la efectividad temprana de la vacunación frente a las infecciones que requieren atención en urgencias y hospitalización.

El estudio señala que Inglaterra está viviendo el inicio más temprano de una temporada gripal inter-pandémica desde 2003-2004. Desde la semana 43 (a finales de octubre), los indicadores de actividad gripal, incluidas las visitas a urgencias y los ingresos hospitalarios, superaron los niveles habituales, con un claro predominio del virus A(H3N2).

En los análisis de laboratorio, el 95% de los virus subtipados en niños y adolescentes, el 84% en adultos y el 65% en mayores de 65 años correspondieron a este subtipo. Y, dentro de él, una variante emergente ha acaparado casi todos los casos: el subclado K (J.2.4.1), que representa el 87% de los virus secuenciados entre las semanas 35 y 43 de 2025. Este subclado presente una serie de mutaciones relevantes (como T135K, K189R o N158D) asociadas a diversificación antigénica y posible escape inmunitario.

Según el análisis antigénico, los virus del subclado K muestran una reactividad reducida frente a los antisueros producidos con las cepas de la vacuna 2025-2026, especialmente con las versiones cultivadas en huevo. En algunos casos, las muestras mostraron reducciones superiores a 32 veces en la capacidad de neutralización.

Estas observaciones concuerdan con los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ya había advertido de que esta variante requería vigilancia reforzada por su potencial de deriva antigénica.

Sin embargo, cuando los investigadores emplearon antisueros de una cepa similar a la que se ha recomendado para la vacuna del hemisferio sur 2026 (A/Sydney/1359/2024-like), la reactividad fue significativamente mejor, lo que indica que los futuros preparados vacunales podrían adaptarse con mayor precisión a esta nueva realidad evolutiva.

Las vacunas siguen ofreciendo protección

A pesar de los signos de deriva antigénica, los resultados tempranos son tranquilizadores: las vacunas siguen ofreciente protección frente a la enfermedad clínica.

El equipo del UKHSA evaluó la efectividad de las vacunas mediante un estudio test-negativo en casi 29.000 personas atendidas en urgencias u hospitalizadas entre el 29 de septiembre y el 2 de noviembre.

Los resultados reflejan un patrón claro según grupos de edad:

Niños y adolescentes (2–17 años): protección muy elevada: La efectividad frente a la gripe A y A(H3N2) alcanza valores de 72–75%, tanto para evitar visitas a urgencias como ingresos. Este alto nivel de protección se atribuye al uso generalizado del vacuna intranasal de virus vivos atenuados (LAIV), que suele inducir una respuesta inmunitaria más amplia y capaz de reconocer variantes derivadas.

Adultos de 18 a 64 años: protección moderada: La efectividad global se sitúa entre 32% y 39% en este grupo. Sin embargo, cuando se analizan solo los casos subtipados como A(H3N2), los valores ascienden hasta 60%, aunque con intervalos de confianza amplios debido al menor número de muestras.

Mayores de 65 años: protección similar a temporadas previas: En este colectivo, que utiliza mayoritariamente vacunas mejoradas (adjuvadas, recombinantes o de alta dosis), la efectividad frente a la gripe A se mantiene en torno al 30–40%, cifras que están en línea con otros años dominados por el H3N2.

Las vacunas funcionan, pero hay que mantener la vigilancia

El estudio destaca que estos resultados corresponden a las primeras semanas tras la vacunación, cuando la protección es más alta, y que será necesario evaluar la duración de la inmunidad conforme avance la temporada. Investigaciones previas han demostrado que la protección frente a la H3N2 tiende a disminuir rápidamente en adultos.

Los autores del trabajo también señalan que la alta transmisión entre niños y jóvenes explica parte del elevado impacto inicial, y subrayan que mejorar la vacunación en menores podría generar protección indirecta en el resto de la población.

La aparición del subclado K forma parte de la evolución habitual del virus A(H3N2), conocido por su rápida capacidad de mutación y por generar periodos repetidos de deriva antigénica que obligan a actualizar las vacunas casi cada año.

Aunque esta variante presenta cambios significativos respecto a la cepa incluida en la vacuna del hemisferio norte 2025/26, la evidencia temprana demuestra que las vacunas disponibles siguen siendo útiles para prevenir enfermedad grave, especialmente gracias al uso generalizado de formulaciones no basadas en huevo en adultos, que parecen mantener mejor la reactividad frente a el virus.


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