La confirmación de un brote de gripe aviar en granjas de Castilla-La Mancha ha obligado a sacrificar a 37.300 gallinas. A este incidente se suman numerosos focos en aves silvestres en comunidades autónomas como Andalucía, Castilla y León, Galicia, Asturias, País Vasco y Extremadura, elevando el total de focos por encima de la treintena en aves de corral, aves cautivas y, especialmente, aves silvestres.
Este panorama ha encendido las alarmas, sobre todo por coincidir con la época de migraciones. El virus H5N1, conocido por su alta capacidad de contagio, similar a la del Covid-19, ha provocado incluso el cierre de un parque en Sevilla tras la detección de varios casos en aves silvestres muertas.
La amenaza de las aves migratorias
"El H5N1 circula por todo el mundo desde hace años. Está fuera de control, básicamente, porque no es posible controlar a las aves migratorias", explica el doctor Luis Buzón, experto en enfermedades infecciosas y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Buzón subraya la importancia de las aves salvajes como "el principal reservorio de virus de gripe, incluyendo los altamente patógenos". En este sentido, España se convierte en un punto crítico durante estas fechas. "Es un punto de paso de muchísimas aves migratorias que van de un lugar a otro, con lugares de alta concentración como los humedales", añade.
El Parque de Doñana es un ejemplo clave, con cuatro focos de contagio muy próximos que ponen en riesgo la mayor reserva de aves acuáticas de Europa. Las autoridades sanitarias expresan su preocupación, ya que "no podemos poner una reja que cubra el parque", en palabras del presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, quien ya ha declarado el nivel 2 de alerta en la zona.
El riesgo de contagio a otras especies y a humanos
Ante esta situación, el doctor Buzón señala que "lo que hay que hacer es extremar las medidas para que estas aves no entren en contacto con la fauna local en la medida de lo posible y, desde luego, con las explotaciones ganaderas". El riesgo es que, a través de las heces o las plumas, el virus pueda infectar a mamíferos de diversas especies, aunque en muchos casos actúen como simples portadores.
Un segundo objetivo fundamental es limitar el contacto entre el virus y los trabajadores de las granjas. "Cuanto más interacciona el virus con los humanos, más posibilidades le damos a un fenómeno puramente azaroso de que el virus se pueda adaptar a humanos y transmitirse", advierte el experto. Pese a que el contagio es "extremadamente fácil, al igual que puede transmitirse una gripe en una habitación cerrada", Buzón aclara que "lo que es necesario para que se transmita entre humanos es que el virus acumule una serie de mutaciones que le permitan transmitirse de forma estable de humano a humano. Eso es que lo que evita que se genere una pandemia y por eso no ha sucedido hasta la fecha, quizás nunca suceda".
Alerta, pero sin pánico
El experto de la SEIMC insiste en que, en el contexto de las migraciones, la situación "no se trata de ninguna novedad" y asegura que "no hemos visto ningún caso de H5N1 en humanos en toda Europa", buscando rebajar la alarma. Sin embargo, reconoce que "la preocupación existe, existe mucho a nivel mundial, porque es un problema que está ahí y lleva a las puertas mucho tiempo. Lo que no existe es ninguna certeza de que vaya a suceder o no vaya a suceder. Es un tanto inquietante". Buzón se refiere a la panzootia que el virus supone actualmente y al "goteo de caos, hasta casi mil de H5N1 en humanos, desde el año 95, pero fundamentalmente en el sudeste asiático y en Egipto".
Ante un posible aumento repentino de los casos, el doctor confía en que "habría una reacción rápida y apropiada, a partir de lo que aprendimos del COVID-19". La sintomatología en humanos sería "muy similar a la de la gripe estacional", y el tratamiento se basaría en antivirales ya existentes, "aunque sería fundamental el desarrollo de vacunas y otros mecanismos de inmunización pasiva, anticuerpos", concluye.