Un grupo de investigadores de la Universidad de California-San Francisco (UCSF) han identificado neuronas en el cerebro humano que responden a los cambios de tono en el lenguaje hablado, esenciales para transmitir claramente tanto el significado como la emoción del discurso.
Los cambios en el tono del habla (prosodia) son una parte fundamental de la comunicación humana, casi tan necesaria como la melodía en la música.
En algunos idiomas, un cambio de tono puede cambiar radicalmente el significado de una palabras, e incluso en un lenguaje no tonal como el inglés, las diferencias de tono pueden cambiar significativamente el significado de una oración hablada.
“Lo que estamos viendo aquí es que hay neuronas en el neocórtex del cerebro que están procesando no sólo qué palabras se están diciendo, sino cómo se dicen esas palabras”, afirma Claire Tang, partícipe en el estudio.
La capacidad del cerebro para interpretar estos cambios en el tono sobre la marcha es particularmente notable, dado que cada orador también tiene su propia voz típica y estilo.
Además, el cerebro debe rastrear e interpretar estos cambios de tono mientras simultáneamente analiza qué consonantes y vocales se están pronunciando, qué palabras forman, y cómo esas palabras se combinan en frases y oraciones.
Para llevar a cabo el estudio, 10 voluntarios escucharon las grabaciones de cuatro frases pronunciadas por tres voces diferentes.
Los resultados, recogidos por placas de alta densidad de pequeños electrodos colocados en la superficie del cerebro, arrojaron que diferentes neuronas distinguían entre hablante, fonética y entonación.
Hallaron que algunas neuronas en el giro temporal superior podían distinguir entre las tres voces sintetizadas, basándose sobre todo en diferencias en su gama media del tono vocal.
Otras neuronas podían distinguir entre las cuatro oraciones, sin importar qué orador las decía, en función de los diferentes tipos de sonidos (o fonemas) que componían las oraciones.
Y un tercer grupo era capaz de diferenciar entre los cuatro patrones de entonación diferentes, dependiendo de donde se puso el énfasis en la oración, pero sin importar qué frase era o quién la decía.
En definitiva, mostraron que mientras que las neuronas sensibles a los diferentes oradores se centraban en el tono absoluto de la voz del orador, las que respondían a la entonación se centraban más en el tono relativo: cómo el tono de la voz del orador cambió de un momento a otro durante la grabación.