Identifican la aterosclerosis subclínica como un factor clave en la predicción de mortalidad

El proyecto BioImage fue el primero en demostrar el valor de la ecocardiografía 3D y otras tecnologías para detectar la enfermedad aterosclerótica.

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Aterosclerosis.
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La enfermedad cardiovascular (ECV) es la principal causa de mortalidad a nivel mundial. Las manifestaciones clínicas de la ECV suelen aparecer muchos años después del desarrollo subyacente de la aterosclerosis. Sin embargo, aunque las herramientas actuales para la predicción del riesgo cardiovascular son útiles a nivel poblacional, su precisión a nivel individual es limitada, especialmente cuando se trata de predecir el riesgo a largo plazo. La aterosclerosis es un proceso dinámico y progresivo. Actualmente, la evidencia sobre la capacidad de la cuantificación de su extensión y progresión, especialmente en la arteria carótida de individuos asintomáticos, para predecir la mortalidad por cualquier causa, es limitada.

En este contexto, un estudio realizado en el Mount Sinai Fuster Heart Hospital de Nueva York, en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), proporciona información clave sobre la aterosclerosis. Esta patología se caracteriza por la acumulación de placas de grasa, principalmente colesterol, y otras sustancias en las paredes arteriales, lo que conduce a su endurecimiento y estrechamiento, restringiendo el flujo sanguíneo y elevando el riesgo de eventos cardiovasculares graves. Por ello, el trabajo, publicado en The Journal of the American College of Cardiology (JACC), tenía el objetivo de evaluar el valor predictivo independiente de la carga de aterosclerosis subclínica y su progresión, más allá de los factores de riesgo cardiovascular tradicionales, en relación con la mortalidad general.

En una cohorte de 5.716 adultos estadounidenses asintomáticos (edad media de 68,9 años; 56,7 por ciento mujeres), inscritos entre 2008 y 2009 en el estudio BioImage, se realizaron ecografías vasculares para cuantificar la carga de placa carotídea (cPB), definida como la suma de las áreas de placa en las arterias carótidas derecha e izquierda. Además, se utilizó tomografía computarizada para medir el calcio en las arterias coronarias (CAC). A un subgrupo de 732 participantes se les realizó una ecografía carotídea de seguimiento con una mediana de 8,9 años tras el examen inicial. El seguimiento incluyó a todos los participantes para evaluar la mortalidad por todas las causas, considerado el desenlace primario.

Evaluación por imagen

La visualización y cuantificación de la aterosclerosis subclínica a través de técnicas de imagen vascular no invasivas está cobrando una importancia creciente en la evaluación del riesgo cardiovascular.

En este estudio los participantes fueron evaluados mediante tecnología de imagen: ecografía vascular para visualizar en detalle el interior de los vasos sanguíneos y cuantificar la carga de placa carotídea; y tomografía computarizada para evaluar la calcificación de las arterias coronarias. "La placa carotídea es una acumulación de colesterol, calcio y otras sustancias presentes en la sangre que se depositan en las paredes de la arteria", explica Ana García Álvarez, co-primera firmante, investigadora del CNIC y jefa del servicio de cardiología en el Hospital Clínic de Barcelona. "Estas placas, al formarse, pueden estrechar o bloquear las arterias carótidas, reduciendo el flujo sanguíneo al cerebro y aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares graves, como el accidente cerebrovascular o ictus", detalla la especialista.

Así, de acuerdo con Borja Ibáñez, director científico del CNIC, cardiólogo en la Fundación Jiménez Díaz y miembro del CIBERCV, una prueba no invasiva y económica como la ecografía vascular puede ofrecer información pronóstica adicional significativa, lo que permite una mejor estratificación de los pacientes y una individualización de las recomendaciones de estilo de vida y del control de los factores de riesgo cardiovascular.

Asociación con mortalidad

Durante un seguimiento de 12,4 años, se registró el fallecimiento de 901 participantes (16 por ciento). Tanto la carga de placa carotídea como la calcificación de las arterias coronarias en el inicio del estudio se asociaron significativamente con la mortalidad por todas las causas. Además, la progresión de la placa carotídea proporcionó información pronóstica adicional más allá de la placa basal y se asoció de manera independiente con la mortalidad por todas las causas.

Además, un subgrupo de 732 participantes se sometió a un seguimiento de ecografía vascular carotídea 8,9 años después del examen inicial. En este subgrupo, 571 participantes (78 por ciento) mostraron progresión de la carga de placa carotídea (cPB), 63 (8,6 por ciento) presentaron regresión de cPB y 98 (13,4 por ciento) permanecieron libres de aterosclerosis carotídea. Las cifras de mortalidad y el riesgo a tres años fueron de 33 muertes (5,4 por ciento) en el grupo con progresión, dos muertes en el grupo con regresión y una muerte en el grupo libre de aterosclerosis.

El estudio, concluye Valentín Fuster, enfatiza la importancia de la detección temprana y la monitorización de la aterosclerosis subclínica para mejorar la predicción y prevención de la mortalidad general, proporcionando así una herramienta valiosa para la práctica clínica.


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