Cómo la imagen se ha convertido en la «piedra angular» para un diagnóstico temprano en oncología

Marina Álvarez, jefa de Servicio de Radiología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, explica en una entrevista con Gaceta Médica el presente y el futuro de la radiología

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En los últimos años, el desarrollo de nuevas herramientas en medicina y su incorporación en los hospitales, junto con la formación especializada de los radiólogos que participan en comités de tumores, han convertido a la imagen médica en un elemento esencial para el diagnóstico temprano del cáncer. Marina Álvarez, jefa de Servicio de Radiología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, explica en una entrevista con Gaceta Médica este papel central de la imagen en oncología. "La imagen se ha convertido en la piedra angular para un diagnóstico temprano en oncología”, subraya.

Gracias a los avances en ingeniería biomédica y a la mejora de modalidades como la radiología convencional, la resonancia magnética (RM), la ecografía y la tomografía computarizada (TC), la imagen médica se adapta cada vez más a un enfoque de medicina personalizada, lo que facilita estrategias diagnósticas y terapéuticas ajustadas a las necesidades individuales de los pacientes.

Según la experta, "las mejoras en métodos de imagen han permitido mejorar la resolución espacial, ofrecer información funcional, reducir riesgos y agilizar los procesos". A continuación, señala que en el área de imagen de mama, por ejemplo, la transición de la mamografía convencional a la digital supuso un gran paso hacia adelante, seguido de técnicas como la tomosíntesis, la mamografía con contraste y la incorporación de inteligencia artificial. Asimismo, insiste en que hay otros métodos, como la resonancia magnética, la ecografía o las biopsias guiadas por imagen, que "están transformando la detección de tumores, permitiendo identificar lesiones cada vez más pequeñas y mejorando el pronóstico y los tratamientos.

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito sanitario está transformando de manera decisiva en el ámbito de la radiología. Estas tecnologías no solo optimizan los procesos, sino que también amplían la capacidad de los especialistas para identificar patologías en fases más tempranas y con mayor precisión.

En este sentido, la experta subraya que la IA y el aprendizaje automático se integran en todas las fases del diagnóstico, ayudando a los radiólogos a interpretar estudios con mayor rapidez, detectar lesiones más pequeñas y sutiles y clasificar los casos según su probabilidad de malignidad. “Esto nos permite redistribuir nuestro tiempo y avanzar hacia un cribado personalizado, que esperamos implementar en un futuro cercano”, expresa Álvarez.

En lo que se refiere a las técnicas de imagen, entre las más eficaces para la detección temprana de distintos tipos de cáncer, la experta destaca el TAC por su rapidez y seguridad, así como la resonancia y la ecografía, que han mejorado notablemente en calidad y accesibilidad. "En la imagen de mama, las técnicas digitales, la tomosíntesis, la resonancia funcional y la ecografía son centrales tanto en diagnóstico como en biopsias guiadas", explica.

Planificación y personalización de los tratamientos

Además de todos los avances citados, Álvarez asegura que la radiología también es fundamental para la planificación y personalización de los tratamientos oncológicos. En este caso, la información que aportan las imágenes permite seleccionar terapias específicas, predecir respuestas y participar activamente en comités multidisciplinares. Según ella, “la piedra angular de la planificación y personalización de los tratamientos es la imagen, que permite ajustar la intervención, aumentar la efectividad y minimizar efectos adversos”.

Seguidamente, menciona que técnicas emergentes como la radiómica y la IA están ayudando a caracterizar tumores, identificar biomarcadores y predecir la respuesta a tratamientos, ofreciendo resultados más precisos, rápidos y a menor coste.

Por otro lado, respecto al acceso a estas tecnologías, Álvarez sostiene que ha mejorado gracias a planes como el IPEA, aunque argumenta que “el reto actual está en una corresponsabilidad, utilizando estos métodos de manera adecuada y coordinada entre radiólogos, clínicos, pacientes y gestores para maximizar su utilidad”.

Con la mirada puesta en el futuro, la especialista anticipa que los avances en bioingeniería y la colaboración multidisciplinar continuarán revolucionando la radiología y la oncología. “Veremos métodos más precisos y menos invasivos que permitirán caracterizar tejidos sin necesidad de biopsias agresivas", confirma. Del mismo modo, cree que "la IA y la radiómica estarán plenamente integradas en la práctica diaria, con un impacto directo en el paciente”.


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