El impacto de los antibióticos en el microbioma intestinal puede durar hasta ocho años

Los resultados de un estudio publicado en Nature Medicine refuerzan la necesidad de un uso prudente de estos fármacos, cuyo impacto podría prolongarse más allá del tratamiento

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El uso de antibióticos orales puede alterar el microbioma intestinal durante varios años, incluso después de un solo tratamiento. Así lo sugiere un amplio estudio poblacional, publicado en Nature Medicine, que analizó a casi 15.000 personas y que ha encontrado asociaciones entre el consumo de antibióticos hasta ocho años antes y cambios persistentes en la composición de las bacterias intestinales.

Los resultados refuerzan la creciente evidencia científica sobre el impacto a largo plazo de estos fármacos en el ecosistema microbiano del intestino, un factor que cada vez se vincula con múltiples aspectos de la salud humana, desde enfermedades cardiometabólicas hasta cáncer colorrectal.

Un estudio con casi 15.000 participantes

La investigación analizó datos de 14.979 participantes procedentes de tres cohortes poblacionales de Suecia. Los científicos combinaron información del Registro Nacional de Medicamentos Recetados, que recoge todos los antibióticos dispensados a pacientes ambulatorios en el país, con análisis metagenómicos del microbioma intestinal obtenidos a partir de muestras fecales.

El objetivo era determinar si el uso de antibióticos en los ocho años previos a la recogida de la muestra estaba relacionado con cambios en la diversidad y la abundancia de bacterias intestinales.

Los resultados mostraron que las asociaciones más intensas se observaban cuando los antibióticos se habían utilizado menos de un año antes, pero también aparecían cambios detectables en personas que habían tomado estos fármacos entre uno y cuatro años e incluso entre cuatro y ocho años antes.

De hecho, los investigadores observaron que un solo ciclo de antibióticos tomado entre cuatro y ocho años antes del análisis se asociaba con diferencias en la diversidad del microbioma intestinal y en la abundancia de determinadas especies bacterianas.

Alteraciones persistentes en la diversidad microbiana

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la relación entre el uso de antibióticos y una menor diversidad del microbioma intestinal, un indicador considerado clave para la salud del ecosistema bacteriano del intestino.

El microbioma intestinal está formado por billones de microorganismos que participan en funciones esenciales del organismo, como la digestión, el metabolismo, la regulación del sistema inmunitario o la protección frente a patógenos. Cuando su diversidad disminuye o se altera el equilibrio entre especies, pueden aparecer efectos negativos para la salud.

Estudios previos ya habían mostrado que los antibióticos pueden producir cambios drásticos en el microbioma en pocos días. Entre las alteraciones descritas se encuentran:

  • Reducción de la diversidad de especies bacterianas
  • Disminución de la riqueza genética microbiana
  • Aumento de bacterias potencialmente patógenas, como Escherichia coli
  • Incremento de genes de resistencia a antibióticos
  • Mayor riesgo de infecciones como las causadas por Clostridioides difficile

Sin embargo, la mayoría de estos trabajos se habían realizado en estudios pequeños o con seguimiento limitado en el tiempo. El nuevo estudio aporta evidencia a gran escala de que estos efectos pueden prolongarse durante años.

Algunos antibióticos tienen mayor impacto

El análisis también reveló que no todos los antibióticos tienen el mismo efecto sobre el microbioma intestinal. Las asociaciones más claras se observaron con tres clases de antibióticos: Clindamicina, Flucloxacilina y Fluoroquinolonas.

Estas familias se relacionaron con reducciones más marcadas en la diversidad bacteriana y con cambios en la abundancia de distintas especies intestinales. En cambio, otros antibióticos, como las penicilinas de espectro extendido, no mostraron asociaciones significativos en este estudio.

Aunque el microbioma intestinal tiene capacidad de recuperación tras una perturbación, este proceso puede ser lento y variar entre individuos. Algunos estudios experimentales han mostrado que parte del microbioma se recupera en semanas o meses, pero la recuperación completa puede tardar años. Además, la respuesta a los antibióticos puede ser muy diferente entre personas.

Por ejemplo, en un estudio previo con adultos que convivían en el mismo hogar, la administración del antibiótico ciprofloxacino produjo cambios transitorios en la mayoría de los participantes, con recuperación en aproximadamente una semana. Sin embargo, alrededor de una cuarta parte de ellos presentó efectos más duraderos, incluidos cambios en la composición bacteriana que persistieron durante hasta dos años y medio.

Diferencias según la edad y el sexo

El estudio también detectó variaciones en las asociaciones entre antibióticos y microbioma según sexo y edad.

Estas diferencias podrían reflejar cambios en el microbioma basal entre hombres y mujeres o variaciones en la forma en que el organismo procesa los antibióticos, especialmente en personas de mayor edad.

Asimismo, los investigadores tuvieron en cuenta otros factores que podrían influir en el microbioma, como el uso de medicamentos no antibióticos o la presencia de enfermedades crónicas, ya que se sabe que muchos fármacos también pueden afectar a las bacterias intestinales.

Implicaciones para la salud

En los últimos años, numerosos estudios observacionales han relacionado el uso repetido o prolongado de antibióticos con un mayor riesgo de diversas enfermedades, entre ellas:

  • Obesidad
  • Diabetes tipo 2
  • Enfermedad cardiovascular
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Cáncer colorrectal

Un estudio prospectivo con más de 36.000 mujeres del Nurses’ Health Study, por ejemplo, encontró que aquellas con mayor duración de uso de antibióticos en la edad adulta presentaban un mayor riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.

Otro trabajo basado en registros nacionales de Dinamarca identificó una relación entre el uso de antibióticos y un aumento del riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente en los dos años posteriores al tratamiento.

Aunque todavía no está completamente claro si estas asociaciones se deben directamente a la alteración del microbioma intestinal, los nuevos resultados refuerzan la hipótesis de que los cambios persistentes en la microbiota podrían desempeñar un papel en estos riesgos.

Un argumento más para el uso prudente de antibióticos

Tradicionalmente, la principal preocupación relacionada con el uso excesivo de antibióticos ha sido la aparición de resistencias bacterianas, uno de los mayores desafíos de salud pública global. Sin embargo, los autores del estudio consideran que sus resultados añaden otro argumento para promover un uso más prudente de estos medicamentos: su posible impacto duradero en el microbioma intestinal.

Según concluyen los investigadores, las alteraciones detectadas sugieren que ciertas clases de antibióticos orales pueden influir en la composición del microbioma intestinal durante más de cuatro años.

Este conocimiento podría contribuir en el futuro a mejorar las estrategias de optimización del uso de antibióticos, priorizando, cuando sea posible, aquellos con menor impacto sobre el microbioma.

A medida que avance la investigación en este campo, comprender mejor las consecuencias a largo plazo de los antibióticos sobre la microbiota podría revelar nuevas implicaciones para la prevención de enfermedades y la protección de la salud intestinal.


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