La interrupción temporal del tratamiento en jóvenes con cáncer de mama no incrementa el riesgo de recaída

Con un seguimiento medio de casi seis años, comprobaron que el riesgo de recaída local o a distancia es prácticamente el mismo entre las pacientes que pausaron su tratamiento para quedarse embarazadas y aquellas que no lo hicieron

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Una nueva actualización del estudio internacional POSITIVE confirma que interrumpir temporalmente el tratamiento hormonal en mujeres jóvenes con cáncer de mama no incrementa el riesgo de recaída. Los datos, presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2025), consolidan los hallazgos preliminares de este proyecto internacional y aportan una evidencia sólida sobre la seguridad de esta decisión en pacientes con tumores luminales bajo estrecho control médico.

Con un seguimiento medio de casi seis años, los investigadores comprobaron que el riesgo de recaída local o a distancia es prácticamente el mismo entre las pacientes que pausaron su tratamiento para quedarse embarazadas y aquellas que no lo hicieron. La incidencia acumulada fue del 12,3% frente al 13,2%, respectivamente. Además, el riesgo de metástasis a distancia resultó incluso algo menor (6,2% frente a 8,3%).

El estudio, liderado por el International Breast Cancer Study Group (IBCSG) y coordinado en España por los grupos de investigación GEICAM y SOLTI, es el primero que analiza de forma prospectiva la seguridad de suspender temporalmente la terapia endocrina adyuvante para intentar un embarazo. Se dirige a un grupo de pacientes para quienes el diagnóstico de cáncer de mama llega en plena edad fértil y con el deseo de ser madres todavía presente.

Entre el 40% y el 60% de las mujeres diagnosticadas antes de los 40 años expresan preocupación por su futura fertilidad, una inquietud que hasta ahora contaba con escasa evidencia científica.

"Es una actualización muy esperada. Sabíamos que los datos iniciales eran aún limitados en el tiempo, pero ahora, con un seguimiento mayor, podemos seguir informando a las pacientes con una evidencia más robusta que así lo desean, interrumpir temporalmente la terapia hormonal para intentar un embarazo no impacta negativamente en su pronóstico", explicó Cristina Saura, coordinadora del estudio POSITIVE en España, miembro de la Junta Directiva de SOLTI y jefa de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario Vall d’Hebron.

Altas tasas de embarazo y maternidad

Más allá de la seguridad oncológica, los resultados son también muy positivos en términos de fertilidad. El 76% de las mujeres participantes logró al menos un embarazo y, de ellas, el 91% tuvo al menos una nacimiento vivo, con un total de 440 recién nacidos, incluyendo varios partos múltiples. Además, más del 80% de las pacientes que permanecieron libres de enfermedad tras el embarazo reanudaron posteriormente su tratamiento hormonal.

"Estos datos son muy relevantes para informar las decisiones reproductivas de las mujeres jóvenes diagnosticadas de un cáncer de mama que no han cumplido su deseo de ser madres", añadió Saura. "Además, los análisis por subgrupos —como pacientes HER2 positivas, con afectación ganglionar o tumores de mayor tamaño— aportan información muy útil para estimar riesgos individuales y orientar mejor las decisiones clínicas".

En la misma línea, Manuel Ruiz Borrego, co-coordinador del estudio en España, vocal de la Junta Directiva de GEICAM y responsable de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario Virgen del Rocío, subraya la relevancia de estos hallazgos: "Estos resultados ampliados del estudio POSITIVE son un gran paso adelante, ya que nos confirman que es segura la opción de suspender el tratamiento hormonal en estas pacientes para que puedan quedarse embarazadas y, posteriormente, retomar su tratamiento. Además, ahora podemos concluir que, tras seis años de seguimiento medio, esta decisión no parece afectar al pronóstico de su enfermedad, lo que nos permite trasmitir la esperanza a nuestras pacientes de que podrán ser madres y eso como investigador es una satisfacción".

Un avance que cambia el paradigma

El estudio POSITIVE se convierte así en un referente internacional al proporcionar una base científica para decisiones clínicas que, hasta ahora, se tomaban con gran incertidumbre. Sus resultados ofrecen a las pacientes jóvenes una alternativa real y segura para intentar ser madres sin comprometer su pronóstico.

"Este trabajo nos permite dar una respuesta basada en evidencia científica a una inquietud profundamente humana", señaló Saura. "Es un ejemplo claro del valor de los estudios académicos: el POSITIVE no habría sido posible sin la colaboración internacional y la voluntad de abordar preguntas que son esenciales para las pacientes, aunque no impliquen el desarrollo de un nuevo fármaco".

Por su parte, Ruiz Borrego destacó la importancia de mantener el seguimiento a largo plazo: "El diagnóstico de cáncer de mama en mujeres jóvenes es cada vez más frecuente y supone un gran impacto en el proyecto vital de estas pacientes. Por eso, que el estudio POSITIVE nos ofrezca la perspectiva de que podamos interrumpir el tratamiento de las pacientes de forma segura para que puedan quedarse embarazadas y luego volver a retomarlo, es sin duda un paso muy importante que va a cambiar el paradigma en el manejo de esta enfermedad cuando las pacientes desean ser madres".

Impacto clínico y emocional

El impacto del estudio no se limita a los datos médicos: también tiene una enorme repercusión emocional y social. Permite a muchas mujeres proyectar su vida más allá del cáncer, con la posibilidad de formar una familia sin temor a comprometer su salud.

"Gracias al estudio POSITIVE sabemos que estas mujeres pueden ser madres si así lo desean sin aumentar el riesgo de recaída de su cáncer de mama", concluyó Saura. "Disponemos de datos no solo sobre los embarazos logrados, sino también sobre las técnicas de reproducción asistida, la lactancia y otros aspectos que se seguirán analizando con el tiempo. Son resultados que aportan conocimiento, esperanza y una nueva perspectiva sobre la vida después del cáncer".

El estudio POSITIVE ha incluido a 518 mujeres de hasta 42 años con cáncer de mama con receptores hormonales positivos que deseaban quedarse embarazadas. Antes de interrumpir su tratamiento, las pacientes habían completados entre 18 y 30 meses de terapia endocrina adyuvante. Las participantes fueron alentadas a retomar su tratamiento tras el embarazo o tras un periodo máximo de dos años de pausa.

Del total de mujeres incluidas, el 23% procedía de América del Norte, el 16% de Asia-Pacífico y Oriente Medio y el 61% de Europa. En España participaron 72 pacientes reclutadas a través de 18 hospitales coordinados por los grupos cooperativos SOLTI y GEICAM.

Aunque los resultados actuales cubren casi seis años de seguimiento, los investigadores seguirán observando a las participantes durante al menos una década, dado que el cáncer de mama con receptores hormonales positivos puede reaparecer incluso muchos años después del diagnóstico inicial.

El estudio, promovido y liderado a nivel mundial por el International Breast Cancer Study Group (IBCSG) —una división de la Fundación ETOP-IBCSG Partners—, cuenta también con la colaboración de la Alliance for Clinical Trials in Oncology en Norteamérica y del Breast International Group (BIG), que opera en España a través de SOLTI y GEICAM.


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