Investigadores del CSIC descubren con ayuda de la IA una molécula con atributos para tratar el alzhéimer y distintos tipos de cáncer

El estudio publicado en la revista 'Journal of Medicinal Chemistry' ha diseñado inhibidores no tóxicos de DYRK1A, la quinasa 1A regulada por la fosforilación de tirosina de doble especificidad implicada en diversas enfermedades humanas

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Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la Universidad Pontificia Comillas y la empresa AItenea Biotech, ha desarrollado una molécula con potencial terapéutico para tratar enfermedades como el alzhéimer y el cáncer. Utilizando inteligencia artificial (IA), los científicos han diseñado inhibidores no tóxicos de la proteína DYRK1A, una quinasa regulada por fosforilación de tirosina de doble especificidad implicada en diversas patologías humanas.

La investigación, publicada en la revista Journal of Medicinal Chemistry, ha empleado un enfoque de diseño de fármacos basado en IA para identificar compuestos que inhiben de manera selectiva y no tóxica la actividad de DYRK1A. Estos inhibidores podrían tener aplicaciones en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y ciertos tipos de cáncer, donde la disfunción de DYRK1A juega un papel crucial.

El equipo utilizó técnicas avanzadas de modelado molecular y simulaciones computacionales para diseñar y optimizar los inhibidores de DYRK1A. Estos métodos permitieron predecir la interacción de las moléculas con la proteína objetivo y evaluar su eficacia y seguridad antes de la síntesis experimental. Los resultados obtenidos sugieren que los inhibidores diseñados tienen una alta afinidad por DYRK1A y muestran una baja toxicidad en modelos celulares.

Además de su potencial terapéutico, los inhibidores de DYRK1A diseñados podrían servir como herramientas para estudiar la función de esta proteína en diversos procesos biológicos. La capacidad de modular la actividad de DYRK1A de manera específica y controlada abre nuevas posibilidades para investigar su papel en la fisiología celular y en el desarrollo de enfermedades.

Este avance representa un paso importante en la aplicación de la inteligencia artificial al diseño de fármacos. La capacidad de la IA para analizar grandes volúmenes de datos y predecir interacciones moleculares ofrece nuevas oportunidades para el desarrollo de terapias eficaces. De este modo, se abre la puerta a que este enfoque pueda aplicarse en el futuro al diseño de tratamientos para enfermedades complejas como es el caso del cáncer o del alzhéimer.


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