La amenaza del chikungunya: cómo el cambio climático favorece su expansión

María Velasco, portavoz de la SEIMC explica a GM la incidencia de este virus en nuestro país

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El virus chikungunya es un togavirus transmitido por la picadura de mosquitos del género Aedes, especialmente Aedes aegypti y Aedes albopictus. En la actualidad, no hay casos autóctonos registrados en España, aunque existe el riesgo de transmisión por la presencia del mosquito tigre (Aedes albopictus), que está ampliamente distribuido en el Mediterráneo.

Características clínicas

La infección por el virus chikungunya suele ser autolimitada y se resuelve en aproximadamente una semana. Los síntomas principales incluyen fiebre alta, erupción cutánea, dolor muscular, fatiga, conjuntivitis y un exantema similar al de otros arbovirus como el dengue y el zika. Sin embargo, una de las particularidades del chikungunya es su afectación articular, que puede manifestarse como dolor intenso e inflamación en articulaciones, incluso llegando a provocar artritis.

"La particularidad del chikungunya es su afectación articular. En el cuadro agudo puede causar dolor e inflamación en las articulaciones, y algunos pacientes pueden desarrollar enfermedades articulares crónicas similares a la artritis reumatoide", explica María Velasco, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

El término "chikungunya" proviene de la lengua makonde, originaria del sureste de Tanzania y del norte de Mozambique y significa "doblarse de dolor", en referencia a la postura adoptada por los pacientes debido al dolor articular. A pesar de que la mortalidad directa del virus es baja, estudios recientes han demostrado que la infección aguda puede incrementar la mortalidad por enfermedades preexistentes, como la diabetes, en la semana posterior a la infección. "Un artículo reciente ha demostrado que el chikungunya aumenta la mortalidad por otras enfermedades en la semana siguiente a la infección, con una incidencia de hasta ocho veces más", advierte Velasco.

En algunos pacientes, la enfermedad puede evolucionar hacia una fase crónica con persistencia de la afectación articular durante meses o incluso años. Esta complicación es una de las principales preocupaciones en el manejo de la infección, ya que puede derivar en cuadros similares a la artritis reumatoide.

Diferenciación con otros arbovirus

El chikungunya comparte vías de transmisión con otros arbovirus como el dengue y el zika, todos ellos transmitidos por mosquitos Aedes. "El mosquito tigre (Aedes albopictus) está ampliamente asentado en el Mediterráneo, y aunque no es el vector más eficaz del chikungunya, sí podría facilitar su transmisión en España", comenta Velasco.

Sin embargo, existen diferencias clínicas que pueden orientar el diagnóstico: mientras que el dengue puede producir sangrados y trombocitopenia, y el zika suele cursar con afectación neurológica y complicaciones en el embarazo, el chikungunya se distingue por su marcada afectación articular.

El diagnóstico definitivo se realiza mediante pruebas microbiológicas, que incluyen detección de anticuerpos mediante serología y PCR para identificar el material genético del virus.

Situación epidemiológica en España y Europa

En España, los casos de chikungunya han sido importados, con un brote significativo en 2023 que registró casi 200 casos, principalmente procedentes de Paraguay. Aunque en 2014-2015 hubo sospechas de casos autóctonos, estudios microbiológicos más exhaustivos descartaron esta posibilidad. En otros países europeos, sin embargo, sí se han registrado casos autóctonos.

No obstante, el riesgo de transmisión autóctona en España es moderado debido a la presencia del mosquito Aedes albopictus. La introducción del virus podría darse si una persona infectada en un país endémico es picada por un mosquito en España durante la fase de viremia (aproximadamente 5-7 días tras la infección) y posteriormente ese mosquito transmite el virus a otra persona.

Impacto del cambio climático

El cambio climático juega un papel clave en la expansión de enfermedades transmitidas por vectores. El aumento de las temperaturas favorece la proliferación de mosquitos, extendiendo su distribución geográfica y prolongando su periodo de actividad. Además, la globalización y el incremento de los viajes internacionales facilitan la introducción del virus en nuevas regiones.

De hecho, para mitigar estos riesgos, es fundamental fortalecer las estrategias de control vectorial y mejorar la vigilancia epidemiológica. También es crucial contar con especialistas en enfermedades infecciosas para el manejo adecuado de estas patologías emergentes.

Vacunas

Hasta hace poco, el chikungunya no contaba con una vacuna autorizada, por lo que el tratamiento se basaba en el manejo sintomático. Sin embargo, la situación ha cambiado con la aprobación reciente de vacunas en Europa y Estados Unidos. En Europa, la vacuna Ixchiq de la farmacéutica Valneva fue aprobada en junio de 2024. Se trata de una vacuna de virus vivo atenuado indicada para adultos con alto riesgo de exposición. A pesar de su potencial, su comercialización en España aún no ha comenzado, dado el bajo número de casos registrados.

María Velasco, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)

Por otro lado, en Estados Unidos, la FDA aprobó en febrero de 2025 la vacuna Vimkunya, desarrollada por Bavarian Nordic. Este biológico es la primera vacuna contra el chikungunya autorizada para su uso en menores de 18 años, ampliando así la población protegida frente al virus. La empresa planea iniciar su comercialización en la primera mitad de 2025 y expandir su distribución en Europa, pendiente de la autorización final de la Comisión Europea. Los ensayos clínicos han demostrado que Vimkunya induce anticuerpos neutralizantes en hasta el 97,8% de los vacunados en 21 días y genera una respuesta inmune rápida desde la primera semana.


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