La tasa de envejecimiento de la población española (porcentaje de personas de 65 o más años de edad) no ha dejado de crecer en los últimos años y alcanza en la actualidad el 17 por ciento.
Este fenómeno demográfico ha tenido una importante repercusión sobre el sistema sanitario, que se ha hecho especialmente patente en algunos servicios médicos y quirúrgicos, debido a la alta prevalencia de algunos procesos crónicos y degenerativos (enfermedades cardiovasculares y respiratorias, artrosis, etc.) en esta población.
GACETA MÉDICA y Nestlé Health Science analizan en este artículo el impacto del envejecimiento sobre la salud.
La osteoporosis, en su forma involutiva (la más frecuente) es también una enfermedad propia de las personas de edad avanzada que afecta especialmente a las mujeres.
Es bien sabido que las fracturas osteoporóticas aumentan con la edad y que constituyen uno de los problemas más relevantes en los ancianos debido a la mortalidad y morbilidad que generan.
En su desarrollo intervienen fundamentalmente dos factores: la fragilidad ósea y el traumatismo.
La fragilidad, a su vez, guarda relación con la cantidad y la calidad del hueso. El otro factor determinante, el traumatismo, tiene especial interés en la fractura de cadera, ya que en la mayoría de los casos se produce tras una caída simple.
Por otra parte, las personas mayores tienden a caerse más que los jóvenes, debido al deterioro de sus funciones neurológicas y motoras: disminución de la agudeza visual y de los reflejos posturales y pérdida de masa muscular.
A partir de los 40 años se produce una pérdida progresiva de masa ósea con la edad que aumenta en las mujeres durante los años que siguen al cese de la actividad ovárica.
La pérdida de hueso afecta tanto al hueso trabecular (esqueleto axial) como al cortical (esqueleto apendicular), lo que produce un adelgazamiento de las trabéculas y la perforación y pérdida de conectividad de las mismas en el primer caso, y la disminución del grosor de la cortical y el aumento de su porosidad en el segundo.
Se ha calculado que, a lo largo de la vida, las mujeres pierden más del 40 por ciento de la masa ósea en la columna y casi un 60 por ciento en la cadera.
La pérdida de hueso es especialmente notable durante el período peri y posmenopáusico, aunque, en algunas ocasiones, la pérdida de masa ósea puede ser similar o incluso mayor durante la octava y novena décadas de la vida.
El sistema músculo esquelético es un sistema de órganos que incluye huesos, articulaciones, músculos, tendones, ligamentos y cartílagos que proporcionan el soporte del cuerpo y permiten el movimiento.
Por tanto, dirigirse a los músculos, huesos y a las articulaciones se considera el enfoque efectivo para apoyar la movilidad.
Envejecimiento muscularLa masa corporal magra disminuye entre los 35 y los 70 años, sobre todo debido a la pérdida de masa muscular esquelética y a la progresiva disminución del número y el tamaño de las fibras musculares.
Este proceso se conoce con el nombre de sarcopenia y contribuye de manera evidente a la pérdida de fuerza y actividad funcional en los ancianos. Al igual que sucede con la masa ósea, el pico de masa muscular se alcanza en la juventud, hacia los 25 años, y se mantiene relativamente estable hasta los 50 años (pérdida de un 10 por ciento). Sin embargo, a partir de esta edad hay una pérdida progresiva de músculo que se hace especialmente intensa a partir de la sexta década de la vida, y se llega a perder en total un 40 por ciento de la masa muscular cuando se alcanzan los 80 años. La pérdida de músculo se debe fundamentalmente a la disminución en el número de fibras musculares, especialmente las de tipo II o de contracción rápida y, en menor medida, a la atrofia de las mismas. En la patogenia de la sarcopenia parecen intervenir varios factores, como la denervación del tejido muscular, los cambios en el metabolismo proteico o en las concentraciones de diversas hormonas y otros factores.
Triple acciónLa actividad física y una correcta nutrición son claves para ayudar a mantener la movilidad. Para evitar la pérdida muscular y el envejecimiento muscular, los suplementos de colágeno han sido utilizados durante muchos años pero se ha demostrado que, aunque muy eficaces, no es suficiente.
Es necesario consumir magnesio, hierro y proteínas. Estas últimas juegan un papel fundamental en los hábitos nutricionales diarios de las personas mayores de 50 años.
Con la alimentación habitual, a veces no resulta suficiente la cantidad y calidad de proteínas que intervienen en el mantenimiento de la masa muscular para no tener problemas de movilidad relacionados con el músculo.
Para cubrir esta triple acción, Nestlé Health Science ha desarrollado Meritene Mobilis, una fórmula exclusiva que aborda de una forma completa los problemas y molestias relacionados con distintas pérdidas de movilidad.
Es el único suplemento alimenticio rico en proteínas que te ayuda a mantener la masa muscular y contiene 19 vitaminas y sales minerales que aportan energía y vitalidad
En concreto, este complemento alimenticio lleva vitamina C para contribuir a la formación de colágeno y aporta acido hialurónico y colágeno hidrolizado. Al llevar proteína y magnesio de alta calidad contribuye a aumentar el funcionamiento y la masa muscular. El hierro contribuye al transporte de oxígeno y el calcio y la vitamina D, al mantenimiento de los huesos.
Por otro lado, no hay que olvidar que se han realizado más de 60 estudios científicos sobre la efectividad del colágeno hidrolizado (CH) a la hora de reducir las consecuencias del deterioro y pérdida de colágeno tisular como son el dolor y el desgaste articular (artrosis), la pérdida de masa ósea (osteoporosis) y el envejecimiento dérmico.
Así, los estudios preclínicos indican que el CH estimula la regeneración de los tejidos colaginosos, potenciando la síntesis de colágeno tisular y también de los restantes componentes minoritarios de dichos tejidos (proteoglicanos y ácido hialurónico). Los estudios clínicos demuestran que la ingesta continuada de CH ayuda a reducir el dolor articular de desgaste, a ralentizar la pérdida de masa ósea y a atenuar los signos de envejecimiento dérmico.
Estos resultados, junto con los suplementos mencionados anteriormente, se convierten en una solución eficaz para los problemas de movilidad.