“La inmunoterapia supondrá un cambio de paradigma en el tratamiento del CECC”

<p>Que la llegada de la inmunoterapia ha sido una revolución, ya no es noticia. Son numerosos los estudios que se han publicado, dejando constancia de ello.</p>

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J. V. Madrid | viernes, 30 de septiembre de 2016 h |

Que la llegada de la inmunoterapia ha sido una revolución, ya no es noticia. Son numerosos los estudios que se han publicado, dejando constancia de ello. Sin embargo, recalcan que no se debe de hablar de la inmunoterapia como única opción, sino en combinación con otras opciones terapéuticas.

“Va a suponer un cambio en el paradigma del tratamiento de todos los tumores y en el cáncer escamoso de cabeza y cuello (CECC) también, pero no va a ser la monoterapia tal y como la conocemos ahora en solitario”, explica el presidente del Grupo Español del Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello (TTCC), Ricard Mesía. Los primeros resultados indican que la combinación de quimioterapia (QT) e inmunoterapia es “mejor que cualquiera de estas opciones en solitario”, agrega el facultativo, quien aprovecha para precisar que “es probable” que dentro de 10 años se pueda curar a pacientes solo con inmunoterapia, pero, actualmente, “el camino es con la combinación ya sea con QT o radioterapia (RT).

Cronicidad versus curación

Hace 20 años se curaban un tercio de los pacientes y a día de hoy la cifra se duplica. El 70 por ciento se diagnostica en estadios avanzados y el 10 por ciento presentan metástasis. “Solo el 20 por ciento se diagnostican en estadios precoces y fundamentalmente eso es debido porque se tarda en hacer el diagnóstico”, subraya Mesía, añadiendo que esta es una de las asignaturas pendientes que existe entre especializada y atención primaria. “Hay que arreglar esta situación”, apunta.

En estos momentos, la supervivencia alcanza niveles que superan el 50 por ciento. No obstante, cuando se trata de hablar de dónde está el límite entre cronicidad y curación, el presidente afirma que en CCC se puede hablar de curación a partir del tercer año.

Muchos de los pacientes han tenido hábitos tóxicos —relacionados principalmente con el tabaco— que, o bien se han cambiado justo antes del diagnóstico o incluso hay entre un 20 y 25 por ciento que los mantiene durante el tratamiento o después de “haberse curado, entre comillas”. Este grupo tiene más posibilidades de desarrollar una segunda neoplasia en la misma área de CC, en el esófago, el pulmón o la vejiga urinaria. “¿Se puede hablar de pacientes curados cuando tienen un 20-25 por ciento de riesgo de tener una segunda neoplasia? Yo creo que no”, señala Mesía, quien concluye que es “muy importante que el médico de cabecera sepa que una vez que estos pacientes se han curado del primer cáncer tienen una alta probabilidad de presentar un segundo”.