Los sarcomas y, en particular, los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) han experimentado importantes avances en su diagnóstico y tratamiento en los últimos años. Tal es así que los GIST han pasado en menos de diez años de ser tumores mal identificados y resistentes a la quimioterapia convencional, a convertirse en una entidad biológica e histopatológicamente bien entendida y distinguible de otros sarcomas.
Los tumores del estroma gastrointestinal (GIST) han experimentado importantes avances en su diagnóstico y tratamiento en los últimos años
Los tres fármacos aprobados para enfermedad metastásica –imatinib, sunitinib y regorafenib– han permitido aumentar la supervivencia de 12 meses a más de 5 años. Imatinib también se emplea durante tres años en enfermedad localizada de alto riesgo tras haber demostrado el aumento de supervivencia de estos pacientes. En una Sesión Plenaria virtual de ESMO en 2024 se presentaron los datos del estudio IMADGIST que mostró un incremento en la tasa de supervivencia libre de enfermedad a 3 años del 55 por ciento al 87 por ciento a favor de 6 años de imatinib de mantenimiento, con datos inmaduros para supervivencia global.
Aprobación
Se siguen aprobando nuevos fármacos por las autoridades regulatorias internacionales: ripretinib, un fármaco eficaz en pacientes con GIST una vez ha progresado a todos los tratamientos habituales; avapritinib, el primer fármaco activo frente a la mutación PDGFRA D842V. Coincidiendo con el Día Internacional del Sarcoma que se celebra el próximo 13 de julio, dentro de la campaña de comunicación “En Oncología, cada AVANCE se escribe con mayúsculas”, desde SEOM destacan “los avances más importantes en sarcomas”.
Se siguen aprobando nuevos fármacos por las autoridades regulatorias internacionales
En primer lugar, explican que existen dos grandes grupos: los sarcomas de partes blandas (SPB), que se desarrollan en los tejidos blandos del organismo como los músculos, tendones, grasa, etc. y los sarcomas óseos (del esqueleto). Los GIST, son técnicamente sarcomas de partes blandas, pero se consideran aparte por sus características diagnósticas y terapéuticas especiales. De hecho, existen más de 150 variedades de sarcomas reconocidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En este sentido, SEOM explica que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque aproximadamente el 60 por ciento de los sarcomas aparece en brazos o piernas, el 30 por ciento en tronco o abdomen y el 10 por ciento en cabeza o cuello.
Incidencia
Los SPB son tumores poco frecuentes. Constituyen aproximadamente un 1 por ciento del total de tumores malignos, y son responsables del 2 por ciento de la mortalidad debida a cáncer. Su incidencia estimada en la Unión Europea es de unos 5 casos nuevos al año por cada 100.000 habitantes. Los SPB son ligeramente más frecuentes en hombres que en mujeres, y pueden verse en todas las edades, incluso en niños y adolescentes. Sin embargo, la edad de máxima de aparición en adultos se encuentra entre los 40 y 60 años.
Constituyen aproximadamente un 1 por ciento del total de tumores malignos, y son responsables del 2 por ciento de la mortalidad debida a cáncer
De hecho, la gran mayoría de casos diagnosticados no están asociados a ningún factor de riesgo conocido. No obstante, en un pequeño número de casos pueden reconocerse factores predisponentes: la presencia de algunas raras enfermedades hereditarias, entre las que destaca la neurofibromatosis o enfermedad de Von Recklinghausen, que se asocia al desarrollo de algunos tipos de sarcomas; y la administración previa de radioterapia varios años antes, que se asocia al desarrollo de sarcomas postirradiación, particularmente resistentes al tratamiento.
Sarcomas óseos
Por otra parte, los sarcomas óseos son tumores muy infrecuentes y afectan sobre todo a niños y a adolescentes. La incidencia se estima en unos 400 casos nuevos al año en nuestro país. A pesar de su rareza, constituyen la quinta causa de cáncer en adolescentes y jóvenes entre 15 a 19 años. En estos pacientes, algo más de la mitad de los sarcomas óseos son osteosarcomas; una tercera parte son sarcomas de Ewing y menos del 10 por ciento son condrosarcomas. Sin embargo, el osteosarcoma tiene una distribución por edades de tipo bimodal, esto es, con dos momentos de mayor frecuencia: uno entre los 13 a 16 años y el otro por encima de los 65 años.
Avances en sarcomas no GIST6
Además de los GIST, el resto de sarcomas no GIST también han experimentado en los últimos años importantes avances en su abordaje terapéutico. Por un lado, se han ido consolidando ciertos aspectos del manejo terapéutico: En enfermedad localizada de partes blandas, el tratamiento fundamental es la cirugía, pudiendo asociar radioterapia pre- o post-operatoria en sarcomas de alto riesgo; además ahora sabemos de la superioridad de los esquemas neo- o adyuvantes con antraciclinas e ifosfamida sobre otros tratamientos, si bien la decisión de administrarlo es individualizada con el paciente.
Se ha consolidado el uso de trabectedina en los L-sarcomas, pazopanib en sarcomas de partes blandas, y la eribulina en sarcomas adipocíticos
Del mismo modo, en sarcomas retroperitoneales no parece jugar ningún papel la radioterapia, ya sea adyuvante o neoadyuvante. En enfermedad metastásica se encuentra más extendido el uso de determinados tipos de quimioterapia según el subtipo de sarcoma. Asimismo, también se ha consolidado el uso de ciertos fármacos aprobados en los últimos años, como la trabectedina en los L-sarcomas (liposarcoma y leiomiosarcoma), pazopanib en sarcomas de partes blandas, y la eribulina en sarcomas adipocíticos. De hecho, recientemente la FDA aprobó el uso de atezolizumab en sarcoma alveolar de partes blandas, a partir de los datos de un ensayo de fase 2 que mostró una tasa de respuesta del 37 por ciento y una mediana de supervivencia libre de progresión de más de 20 meses.
Heterogeneidad
Dada la heterogeneidad de los sarcomas, estos avances han ido ocurriendo en determinados histotipos concretos. Por ejemplo, recientemente, se ha descubierto que algunos sarcomas presentan una alteración genética muy concreta, fusiones del oncogén NTRK. Varios ensayos clínicos han demostrado la eficacia con larotrectinib y entrectinib, inhibidores específicos de esta alteración. Su uso ha sido ya aprobado por la Unión Europea, así como en varios países europeos, aunque ha sido rechazado en España. Progresivamente se va entendiendo el papel de la inmunoterapia en sarcomas. Así, el uso de combinaciones basadas en antiangiogénicos e inmunoterapia es altamente eficaz en el sarcoma alveolar de partes blandas. Actualmente hay varios ensayos clínicos estudiando estos conceptos. Cabe destacar los estudios con CART en sarcoma sinovial y liposarcoma mixoide, con resultados preliminares muy prometedores.
Actualmente hay varios ensayos clínicos estudiando estos conceptos. Cabe destacar los estudios con CART en sarcoma sinovial y liposarcoma mixoide,
Algunos de los nuevos fármacos que han arrojado resultados prometedores en tipos muy poco frecuentes de sarcomas son: nirogacestat (inhibidor de gamma-secretasa) en tumores desmoides, anti-CSF1 (pexidartinib) en tumor de células gigantes de la vaina tendinosa, y antagonistas MDM2 en liposarcomas desdiferenciados.
Asimismo, existe cada vez un número mayor de ensayos clínicos en sarcomas, cada vez más dirigidos hacia subtipos concretos, ya que se basan en la inhibición de mecanismos moleculares muy específicos. Es posible que en los próximos años puedan agrandar el arsenal terapéutico actual.
Tratamiento multidisciplinar
Por otro lado, SEOM reivindica la importancia de la multidisciplinariedad en estos tumores, “siendo imprescindible en enfermedad localizada, y que sea valorado por un comité de expertos para decidir el plan diagnóstico y terapéutico más adecuado en cada caso”. De hecho, recalca que en los últimos años se ha demostrado que la supervivencia de los pacientes con sarcoma es mayor en centros expertos en esta patología.
En los últimos años se ha demostrado que la supervivencia de los pacientes con sarcoma es mayor en centros expertos en esta patología
Además, la Sociedad señala que los avances que se han venido realizando desde el 1980 con la quimioterapia para sarcomas hasta la reciente aparición de Atezolizumab, Nirogacestat o Pexidartinib ha cambiado “notablemente” el pronóstico y la calidad de vida de muchos pacientes.