La lepra, causada por la bacteria Mycobacterium leprae, ha sido históricamente una enfermedad estigmatizada debido a las deformaciones significativas que puede provocar en la piel, nervios periféricos, así como en la cara, nariz y ojos. Inicialmente, la enfermedad se manifiesta con manchas hipocrómicas en la piel, desprovistas de sensibilidad. Por su parte, la afectación de los nervios periféricos conlleva pérdida de sensibilidad en extremidades, lo que puede resultar en heridas inadvertidas y, en última instancia, deformidades.
La estigmatización de la enfermedad se ha exacerbado por el desconocimiento de su transmisión

Esta estigmatización se ha exacerbado por el desconocimiento de su transmisión. Siempre se ha pensado que la lepra es una enfermedad altamente contagiosa, pero no es así. María Velasco, portavoz de la SEIMC, presidenta del Grupo de Estudio de Patología Importada de la SEIMC, señala que "la lepra es una enfermedad que se transmite muy difícilmente. Hace falta un contacto muy estrecho y prolongado". Además, añade que para que exista un contagio tienen que haber una transmisión de pequeñas gotículas respiratorias, con estornudos o toses que pasan a la persona no infectada.
A pesar de su estigma, la lepra no es "una enfermedad que se contagie fácilmente". De hecho, la transmisión no se produce por compartir espacio, alimentos o contacto físico. En este sentido, Velasco indica que la bacteria, conocida también como bacilo de Hansen, se multiplica lentamente, lo que "hace que los síntomas aparezcan incluso hasta 20 años después de la infección". Este lento desarrollo dificulta rastrear los contactos y evitar la transmisión, como ocurre con la tuberculosis.
Tratamiento
El tratamiento de la lepra consiste en una combinación de medicamentos, incluyendo Dapsona, Rifampicina y Clofazimina, tomados durante seis a 12 meses. "La buena noticia es que la lepra es curable, especialmente si se diagnostica temprano, antes de que cause deformidades incapacitantes", subraya Velasco. Además, recientes estudios indican que los convivientes de pacientes diagnosticados pueden recibir tratamiento preventivo, lo que ha demostrado reducir significativamente la propagación de la enfermedad.
La lepra es curable, se trata con la combinación de medicamentos que incluyen Dapsona, Rifampicina y Clofazimina
El diagnóstico de la lepra es principalmente clínico, basado en los síntomas cutáneos y las manifestaciones nerviosas. No obstante, la portavoz de la SEIMC lamenta que no haya métodos de cultivo para la bacteria, ni biomarcadores para poder diagnosticarla. Sólo se ha intentado desarrollar métodos serológicos, pero aún no son fiables para el diagnóstico.
Aumento de casos en el 2021
Aunque la lepra no es tan prevalente como en el pasado, sigue siendo una enfermedad tropical desatendida presente en más de 120 países. A pesar de ser declarada no un problema de salud pública a nivel mundial en el año 2000, en 2021 se observó un aumento del 32 por ciento en los nuevos diagnósticos después de una disminución durante la pandemia de COVID-19. Algunos países, como Brasil, Indonesia e India, muestran una incidencia significativa, mientras que en Europa, con datos del 2019, se registraron un total de 42 casos nuevos repartidos en seis países. Por su parte, España en el último año se registró seis nuevos casos, distribuidos entre Madrid, Cataluña, Andalucía y Canarias. "Es importante señalar que a pesar de que no sea tan prevalente o tan frecuente como otras enfermedades, si que es una enfermedad que causa mucha discapacidad que puede ser permanente", destaca Velasco.
En el año 2021 se produjo un aumento del 32% de nuevos diagnósticos
La lepra, a pesar de su baja frecuencia, sigue causando discapacidades permanentes, estimándose que hay tres o cuatro millones de personas discapacitadas a causa de la enfermedad en el mundo. Además, persiste un estigma en algunas culturas, con consecuencias graves como el derecho a divorciarse de una mujer que tiene lepra, dejándola sin cobertura y enferma.
Control de la enfermedad
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una estrategia para la década actual con el objetivo de lograr "cero lepra": cero casos nuevos, cero enfermedad y cero discapacidad y estigma. Las metas para 2030 parten de lograr una reducción del 70 por ciento en nuevos casos anuales y una disminución del 90 por ciento en nuevos casos con discapacidad avanzada o en niños.
La OMS ha establecido una estrategia de "cero lepra" (0 nuevos casos, 0 enfermedad 0 discapacidad y estigma) para 2030
En España, el sanatorio de Fontilles en Alicante juega un papel crucial en el tratamiento y la concienciación sobre la lepra. Este centro ha tratado a numerosos pacientes, y actualmente, además de brindar atención a pacientes crónicos, se destaca como un centro de formación y divulgación sobre la lepra.
En conclusión, la especialista hace hincapié que a pesar de los avances en el tratamiento y la reducción de casos, la lepra sigue siendo una realidad en muchos países. "La clave para el control efectivo de la enfermedad radica en la detección temprana, el tratamiento adecuado y la erradicación del estigma persistente que rodea a esta antigua enfermedad". Asimismo, añade que la década actual presenta una oportunidad para avanzar hacia un mundo sin lepra, donde la prevención y el tratamiento eficaz se combinen para poner fin a la historia de su estigmatización.