Los lodos, el enemigo un mes después de la DANA en Valencia: “Crean un ambiente propicio para virus y bacterias”

Las aguas estancadas plantean riesgos de infecciones cutáneas, respiratorias y gastrointestinales, por ello, expertos de la SEIMC lanzan recomendaciones.

Añádenos en Google

Las lluvias torrenciales provocadas por la reciente DANA han dejado un rastro de devastación en varias regiones, con especial impacto en la Comunidad Valenciana. Además de los daños materiales, la acumulación de lodos y aguas estancadas días después del desastre plantean serios riesgos para la salud pública. Aunque los casos de contagios e infecciones en estas zonas han sido limitados en comparación con lo que podrían haberse esperado, expertos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) advierten sobre los peligros infecciosos asociados. Han analizado las posibles consecuencias de estos residuos, destacando las medidas de protección necesarias para los voluntarios y operarios, así como los microorganismos que tienden a proliferar en estas condiciones.

Riesgos para la salud pública

El vicepresidente de la SEIMC, Francisco Javier Membrillo de Novales, ha advertido en declaraciones para GM que los lodos acumulados tras semanas de estancamiento generan dos riesgos principales. En primer lugar, el contacto directo con los lodos puede provocar infecciones en la piel y las heridas, especialmente si las personas no están suficientemente protegidas. “Una herida pequeña puede infectarse de manera más grave debido al tiempo prolongado de exposición y a los microorganismos presentes en estas aguas”, ha explicado. En segundo lugar, el agua estancada representa un caldo de cultivo para vectores de enfermedades.

Aunque las bajas temperaturas actuales están reduciendo este riesgo, en las semanas posteriores a la DANA se temió la proliferación de mosquitos capaces de transmitir enfermedades como el dengue. Concepción Gimeno Cardona, portavoz de la SEIMC, ha añadido que el polvo generado al secarse los lodos también puede causar complicaciones respiratorias al inhalar partículas contaminadas. Estas partículas pueden transportar microorganismos, alterar las defensas respiratorias o agravar patologías crónicas como el asma.

Aguas residuales y lodos en garajes

Los lugares que permanecen en espacios cerrados, como garajes o sótanos, son especialmente preocupantes. Gimeno Cardona ha subrayado que estas áreas suelen contener agua mezclada con aguas residuales, lo que incrementa el riesgo de infecciones gastrointestinales. “Estos lodos generan un ambiente propicio para bacterias y virus como E. coli, Campylobacter y Norovirus, que pueden causar un cuadro gastrointestinal de diarrea”, ha explicado.

Asimismo, la humedad fomenta el crecimiento de hongos como Aspergillus, capaces de desencadenar problemas respiratorios o infecciones sistémicas en personas inmunodeprimidas. La proliferación de roedores en estos espacios también aumenta el riesgo de enfermedades como la leptospirosis, una infección bacteriana transmitida a través del contacto con orina de animales infectados, según ha asegurado Gimeno Cardona. Además, ha señalado que la limpieza en estos lugares presenta un desafío adicional: el uso de chorros de agua puede generar aerosoles que diseminan bacterias como la Legionella, un microorganismo que puede causar infecciones respiratorias graves.

Infecciones y microorganismos

Los lodos contienen multitud de microorganismos capaces de causar infecciones cutáneas, gastrointestinales y respiratorias. Entre los patógenos identificados por la SEIMC destacan:

  • Infecciones cutáneas: bacterias como Aeromonas, que prosperan en aguas dulces estancadas, son un riesgo específico. Estas infecciones pueden agravarse si no se tratan adecuadamente.
  • Infecciones gastrointestinales: E. coli, Campylobacter, Salmonella y Norovirus son comunes, especialmente cuando las manos o guantes sucios contaminan los alimentos.
  • Infecciones respiratorias: Legionella puede estar presente en los aerosoles generados durante la limpieza, mientras que el polvo seco puede transportar bacterias como estreptococos y estafilococos, especialmente peligrosas para personas con enfermedades respiratorias preexistentes.

Además, en casos excepcionales, la hepatitis A puede surgir en comunidades con bajas tasas de vacunación, como resultado de la contaminación fecal en los lodos.

Recomendaciones para voluntarios y operarios

El trabajo en las zonas afectadas requiere medidas estrictas de protección. Membrillo de Novales ha destacado la importancia de usar Equipos de Protección Individual (EPI) adecuados, como trajes impermeables, botas de goma, guantes y mascarillas quirúrgicas o FFP2 para evitar la inhalación de partículas.

Asimismo, ha insistido en la higiene personal como una medida crucial. Lavarse las manos con frecuencia, evitar tocarse la cara y no consumir alimentos mientras se trabaja son prácticas esenciales para reducir el riesgo de infecciones. “No podemos trabajar en estas condiciones con la piel expuesta”, ha señalado.

Actuación frente a síntomas

El vicepresidente también ha hecho hincapié en la necesidad de un cambio de ropa completo al finalizar la jornada laboral, seguido de una ducha y el lavado adecuado de los EPI. Ha subrayado que cualquier síntoma, ya sea fiebre, infección en una herida o problemas respiratorios, debe ser evaluado inmediatamente por un médico profesional. Ignorar estos signos podría derivar en complicaciones más graves.

Por su parte, Gimeno Cardona ha añadido que los voluntarios deben ser conscientes de los riesgos que implica este trabajo, por ello ha recomendado seguir los consejos y protegerse adecuadamente.

Casos de leptospirosis

La leptospirosis, una enfermedad endémica en los humedales de la Comunidad Valenciana, ha despertado preocupación debido a la detección de casos aislados entre los operarios. Sin embargo, Membrillo de Novales ha aclarado que estos casos no representan un brote ni una emergencia sanitaria. “La mayoría de los casos son leves y esperados”, ha señalado.

Las recomendaciones de los expertos de la SEIMC son claras: el uso adecuado de equipos de protección, la higiene estricta y la consulta inmediata ante cualquier síntoma son esenciales para minimizar los riesgos. Además, los casos de enfermedades como la leptospirosis o legionelosis deben entenderse dentro del contexto local y no generar alarmas innecesarias.

Frente a estas adversidades, la coordinación entre autoridades sanitarias, organizaciones y voluntarios sigue siendo clave para proteger la salud de las comunidades afectadas y avanzar en la recuperación de las zonas devastadas por esta catástrofe natural.


También te puede interesar...