Los brotes de encefalitis equina occidental en Argentina refuerzan la importancia del enfoque One Health

Jordi Casabona, portavoz de SEIMC, señala la necesidad del trabajo interdisciplinar entre veterinarios, expertos en salud pública y sanitarios.

Encefalitis equina occidental
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El Gobierno de Argentina y la Organización Mundial de la Salud han confirmado casos de encefalitis equina occidental (EEO) en humanos. De acuerdo con la organización internacional, el primero de estos casos correspondía al primer caso humano notificado tras más de dos décadas, siendo el último reporte de 1996 en este país. Después del primer comunicado de la OMS del día 28 de diciembre, el boletín epidemiológico de Argentina ha detectado 12 contagios más y una persona fallecida. 

Esta infección vírica producida por el virus del mismo nombre, el Virus Equino del Oeste (VEO), del género ‘Alphavirus’ y de la familia ‘Togaviridae’, “afecta básicamente a los caballos, aunque también puede hacerlo a los humanos. La infección no tiene un ámbito geográfico limitado, pero ha sido descrita con más frecuencia en el continente americano”, señala a Gaceta Médica Jordi Casabona, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

La OMS también destaca que este virus tiene el potencial de propagarse a otras áreas mediante la migración de aves infectadas o el movimiento de personas y animales portadores del virus. “Las aves actúan como reservorio y también pueden hacerlo como huéspedes amplificadores para la diseminación viral a otros países”, indican en un comunicado.

Del mismo modo, Casabona explica que “el reservorio natural del VEO son distintos tipos de aves y se transmite al ganado y a los humanos a través de la picadura de mosquitos infectados (Aedes albifasciatus), que actúan de vectores. No hay transmisión de persona a persona ni directa ni mediante vectores a partir de los humanos”.

Más de 20 años sin casos humanos

En Argentina están sufriendo diversos brotes positivos de esta enfermedad en caballos. Actualmente han confirmado 1.229 casos en 14 provincias. En el caso de los humanos, los grupos de riesgo incluyen personas que viven, trabajan o participan en actividades al aire libre en áreas endémicas o donde se declaran brotes activos de enfermedades en animales.

“El VEO no ha dejado de existir y, esporádicamente, se producen brotes clínicos en caballos. Cuando esos son más numerosos, como ha sucedido en los últimos meses en Argentina, es un indicador de que ha aumentado la transmisión y la posibilidad de que los mosquitos transmitan la infección también a los humanos aumenta”, señala el portavoz de la SEIMC.

“La exposición a mosquitos infectados, aparte de posibles cambios migratorios en las aves que actúan de reservorio, es muy sensible a las condiciones climáticas en especial las que afectan a zonas húmedas de cría"

Jordi Casabona, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)

Este escenario ocurrió por última vez en Argentina en los años 80, aunque en 1996 también se registró un caso humano no relacionado con brotes en ganado. “La exposición a mosquitos infectados, aparte de posibles cambios migratorios en las aves que actúan de reservorio, es muy sensible a las condiciones climáticas en especial las que afectan a zonas húmedas de cría de mosquitos. Esto es clave para explicar la proliferación del vector y, por tanto, una mayor transmisión. Por eso Argentina al detectar los brotes en el ganado inicio un programa de vigilancia epidemiológica proactiva para detectar lo antes posible casos, tanto sintomáticos como asintomáticos, en ganado y en humanos”, aclara Casabona.

One Health

La infección por VEO en humanos suele ser subclínica y no presentar síntomas. Sin embargo, como especifica el experto de la SEIMC, "cuando estos aparecen pueden oscilar de un cuadro clínico leve con cefalea, malestar y fiebre a producir una encefalitis grave con sintomatología neurológica". No hay tratamiento farmacológico ni vacuna específica para esta infección en humanos y el tratamiento médico de los casos en personas se limita al manejo de los síntomas y medidas de soporte general.

Por ello, las medidas de prevención y control son esenciales. "En especial las estrategias del control de plagas de mosquito, la protección frente a sus picaduras de las personas en las zonas más afectadas y los programas de vigilancia epidemiológica para detectar la infección en vectores", añade Casabona. Además, el portavoz de la SEIMC señala que "este brote de VEO, como los que ha habido en España de Fiebre del Nilo también vehiculizada por mosquitos, son un ejemplo paradigmático del impacto que los cambios demográficos, urbanísticos y climáticos están y seguirán teniendo en las enfermedades transmisibles. Esto subraya la necesidad tanto de consolidar la especialidad en enfermedades infecciosas y de apoyar la microbiología, como de consolidar el trabajo interdisciplinar entre veterinarios, expertos en salud pública y sanitarios, desde una perspectiva de OneHealth, es decir, teniendo en cuanta el medio ambiente, la salud veterinaria y la humana".


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