El número de ensayos clínicos continúa creciendo. Tanto es así que en la última década la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha autorizado alrededor de 8.500 ensayos clínicos, lo que sitúa a España como el segundo país del mundo que más estudios realiza. Este aumento en las cifras viene propiciado por el Real Decreto aprobado en 2016 que permite involucrar a los pacientes en el diseño de los ensayos, eliminando así la burocracia necesaria hasta entonces. De esta forma, se han acortado los plazos de inicio de los 155 días a los 124 actuales, según datos de Farmaindustria.
Este aumento se debe en gran parte al papel activo que están adoptando los pacientes, aunque es necesario seguir invirtiendo en formación para fomentar la participación de los mismos. Esto se ha puesto en relieve durante el II Foro Protagonistas, un ensayo clínico una oportunidad, donde se ha destacado la necesidad de establecer fuentes de información para la población general que les permitan conocer qué es un ensayo clínico, cuáles son sus beneficios y qué derechos le asisten cuando decide formar parte de uno de ellos. “Sin pacientes no hay ensayos, sin ensayos no se avanza en investigación por lo que sin ellos no habría investigación. Para Roche, los pacientes actúan como asesores. “Trabajamos con ellos desde el diálogo para garantizar una comunicación lo más sencilla posible relacionada con temas de seguridad, de diseño, de consentimiento y de resultados finales. Esto facilita sus participación en todo el proceso”, ha señalado Annarita Gabrielle, directora médico de Roche Farma España.
En este sentido, para la directora médica de Roche, la participación de los pacientes en los ensayos clínicos permite adaptar su diseño a necesidades que a priori pueden pasar desapercibidas a otros agentes que forman parte de la investigación, ya que son ellos quienes viven la enfermedad en primera persona. “El paciente es la voz autorizada en relación con el resto de agentes que intervienen en la investigación con medicamentos. Ellos han vivido y viven la enfermedad, saben en qué consiste el proceso y aportan una visión complementaria a la de los profesionales”, ha afirmado.