El riesgo de tener herpes zóster aumenta con la edad. Por lo general, se produce en personas mayores de 50 años, llegando a sufrir complicaciones graves alcanzados los 60 años. Además, las personas inmunocomprometidas tienen mayor probabilidad de sufrir esta patología.
El herpes zóster, causada por el virus varicela-zóster, ha estado expuesto en los principales medios españoles en la última semana, siendo un punto significativo en la opinión pública.
Dolor, ardor u hormigueo en un área limitada de un lado del cuerpo, seguido de un sarpullido rojo con ampollas llenas de líquido que eventualmente forman costras, son los principales síntomas de esta enfermedad, para la que, afortunadamente, hay un método de prevención: una vacuna formulada por GSK y de nombre Shingrix.
El tratamiento temprano es crucial para acortar la duración de la infección y reducir el riesgo de complicaciones, como la neuralgia posherpética, un dolor persistente en el área afectada después de que las ampollas han desaparecido.
Vacuna de GSK
Este método de prevención es una vacuna recombinante y adyuvada, indicada para adultos a partir de los 50 años y para adultos a partir de los 18 años que tienen un mayor riesgo de herpes zóster.
La vacuna, que se administra por vía intramuscular mediante dos inyecciones, contiene la glicoproteína E del virus de la varicela zóster como componente antigénico, producida mediante tecnología del ADN recombinante.
Además, está adyuvada con AS01B, que contiene extracto de la planta Quillaja saponaria Molina y componentes derivados de Salmonella minnesota, para potenciar la respuesta inmunitaria.
En España
El último Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de España (CISNS) de 2022 aprobó un calendario de vacunación para toda la vida, incluyendo nuevas vacunas como la del herpes zóster.
Aunque las recomendaciones de vacunación se establecen a nivel nacional, las comunidades autónomas tienen la responsabilidad específica de ejecutar, gestionar y evaluar los programas de vacunación.
Estas recomendaciones están dirigidas a personas sanas de 65 y 80 años. Además, el CISNS incluyó a seis grupos vulnerables para inmunizar: trasplantados de progenitores hematopoyéticos, trasplantados de órgano sólido, tratados con Anti-JAKs, pacientes con VIH, hemopatías malignas o tumores sólidos en tratamiento con quimioterapia.