La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) ha llevado a cabo su reunión anual de conclusiones del 66º Congreso de la Asociación Americana de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés) en el Palacio de Congresos de Valencia. Durante el encuentro, se han revisado los avances más destacados en el ámbito de la Hematología y Hemoterapia presentados en este prestigioso congreso internacional, que tuvo lugar el pasado diciembre en San Diego, Estados Unidos. Con esta iniciativa, la SEHH refuerza su posición como referente en la difusión y análisis de los progresos científicos en España.
La terapia celular se ha consolidado nuevamente como uno de los ejes principales del debate, gracias a los importantes avances presentados. Ana Alarcón Tomás, del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda (Madrid), destacó tres áreas clave en este campo: las innovaciones en terapias CAR-T, que incluyen nuevos diseños y fármacos capaces de reducir toxicidades y mejorar las tasas de respuesta, además de su combinación con quimioterapia y una optimización en los tiempos de manufactura; la ampliación de su uso a nuevas enfermedades, lo que abre prometedoras oportunidades terapéuticas; y el papel fundamental de los grupos de investigación chinos, líderes en el desarrollo de terapias celulares gracias a su vasta experiencia clínica.
En el campo de la biología del cáncer hematológico, especialmente en relación con las patologías mieloides, Joaquín Martínez López, del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), subrayó avances significativos en áreas clave. Entre ellos, destacó la hematopoyesis clonal, un fenómeno en el que ciertas células madre de la sangre, afectadas por mutaciones, proliferan de manera desproporcionada formando grupos dominantes. Además, mencionó el potencial del factor plaquetario 4, una proteína que podría desempeñar un papel crucial en la progresión de estas enfermedades.
Por otro lado, Martínez López resaltó la relevancia de la microbiota intestinal en el éxito de las terapias CAR-T. Estudios recientes han demostrado que ciertos metabolitos derivados de la microbiota, así como algunas dietas específicas, podrían potenciar la eficacia de estas células terapéuticas en pacientes con linfoma y mieloma, abriendo nuevas posibilidades para optimizar los tratamientos.
Avances relevantes, pero no disruptivos
En el ámbito del trasplante hematopoyético, comúnmente conocido como trasplante de médula ósea, Lucía López Corral, del Hospital Universitario de Salamanca, destacó avances relevantes aunque no disruptivos en las complicaciones asociadas al trasplante alogénico. Este procedimiento consiste en reemplazar las células madre de la médula ósea del paciente con células sanas provenientes de un donante compatible.
Entre los datos más significativos, López Corral señaló el papel crucial de la microbiota para mejorar la supervivencia y reducir el riesgo de recaídas en los pacientes trasplantados. Asimismo, resaltó nuevos enfoques en la profilaxis de la enfermedad injerto contra receptor (EICR), la principal complicación de este tipo de trasplante. Otro aspecto novedoso es la incorporación de escalas de evaluación geriátrica, una herramienta que facilitará la realización de trasplantes en pacientes frágiles con mayores niveles de seguridad, ampliando así las posibilidades terapéuticas para este grupo de población.
Finalmente, Jaime Sanz Caballer, del Hospital Universitario y Politécnico La Fe (Valencia), subrayó algunas de las principales tendencias de investigación en torno al trasplante alogénico de médula ósea. Entre ellas, destacó el uso de terapias diana en las distintas fases del procedimiento: pretrasplante, durante el acondicionamiento y en las fases de mantenimiento. Además, hizo hincapié en la creciente disponibilidad de donantes, lo que amplía las opciones para los pacientes, y en los avances logrados en la prevención de la enfermedad injerto contra receptor (EICR), especialmente mediante el uso optimizado de ciclofosfamida, una terapia prometedora para mejorar los resultados del trasplante.
