Coincidiendo con el Foro de Sociedades Científicas y en vísperas del Día Mundial de la Neumonía, a 12 de noviembre, la Sociedad Catalana de Neumología (SOCAP) ha emitido una recomendación preventiva fundamental: la vacunación contra el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) en adultos con enfermedades respiratorias crónicas es necesaria para reducir el riesgo de agudización y prevenir complicaciones graves como la neumonía.
Ante la creciente evidencia del impacto del VRS, que afecta especialmente a la población de riesgo y a las personas mayores, la SOCAP pide a las autoridades sanitarias que faciliten el acceso a estas vacunas.
El VRS: un riesgo mayor que la gripe en adultos
La infección por el VRS se ha asociado históricamente a las bronquiolitis infantiles, pero estudios recientes la sitúan como una causa relevante de morbimortalidad en adultos mayores y de riesgo.
Las cifras en la población de más de 60 años son reveladoras y obligan a prestar máxima atención. La tasa de hospitalización en este grupo alcanza 1,69 por cada 100.000 habitantes. Además, la mortalidad intrahospitalaria, un 7,91%, es superior a la asociada a la gripe, un 6,91%, y esta cifra se incrementa en casos de fragilidad.
El VRS se contagia directamente a través de secreciones de la vía aérea o, indirectamente, por objetos contaminados. Aunque la mayoría de los adultos experimentan síntomas leves, como congestión nasal, rinorrea, odinofagia, tos, astenia o fiebre, o incluso pueden ser asintomáticos, el riesgo es alto para grupos vulnerables.
El peligro de las complicaciones agudas
El verdadero foco de preocupación es el desarrollo de cuadros clínicos graves, como la bronquitis o la neumonía, que afectan el tracto respiratorio inferior. Esto sucede, sobre todo, en personas de edad avanzada, inmunodeprimidas o con comorbilidades significativas como la obesidad, la diabetes mellitus, la insuficiencia cardiaca y especialmente, las enfermedades respiratorias crónicas.
El VRS puede agravar estas enfermedades de base. Nuria Bruguera, coordinadora del Grupo de Trabajo de Infecciones de la SOCAP, advierte sobre las complicaciones más graves que pueden aparecer, "como la coinfección bacteriana o con otros virus, el desarrollo de broncoespasmo o la insuficiencia respiratoria, lo que empeora el pronóstico de la infección".
De hecho, la neumonía bacteriana es la complicación más frecuente bacteriana. Un estudio realizado en Suecia evidenció que la neumonía bacteriana se asociaba a un 29% en los casos de VRS, cifra superior al 27% de la gripe y al 4% del SARS-CoV-2.
Vacunación: la mejor estrategia preventiva
Actualmente, no se dispone de un tratamiento específico para la infección por VRS, por lo que la inmunización mediante la vacunación se erige como la mejor estrategia de prevención.
La buena noticia es que ya existen tres vacunas aprobadas. Estudios recientes, incluyendo un informe de recomendaciones publicado en el Morbidity and Mortality Weekly Report en Estados Unidos, han estimado una eficacia de las vacunas de entre el 75% y el 82% para prevenir hospitalizaciones en adultos mayores. Además de su alta eficacia para prevenir la enfermedad del tracto respiratorio inferior y las hospitalizaciones, los ensayos clínicos y la evidencia de vida real en países como Escocia e Inglaterra refuerzan su efectividad y su perfil de seguridad favorable.
Coordinación urgente con la vacuna antigripal
De acuerdo con esta sólida evidencia, la SOCAP apoya la incorporación de las vacunas contra el VRS en los programas de vacunación para adultos de 60 años o más que presenten inmunosupresión y/o enfermedades respiratorias crónicas. Este grupo incluye patologías como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), bronquiectasias, asma grave o enfermedad pulmonar intersticial, entre otras.
La infección por VRS tiene una distribución estacional, ocurriendo de octubre a abril, con picos en las semanas más frías del año. Por ello, la SOCAP considera prioritario que las autoridades sanitarias faciliten el acceso a estas vacunas de forma coordinada con otras estrategias preventivas, como la vacuna antigripal, durante las campañas estacionales.