Cardiólogos de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) participan en un ensayo clínico internacional dirigido a personas que sufren fibrilación auricular (FA), con el objetivo de reducir la incidencia de accidente cerebrovascular y suprimir los anticoagulantes. “Se trata de un ensayo que empieza ahora y está abierto a 1.500 pacientes en diferentes países, y la Clínica es uno de los centros que realiza esta técnica desde hace más de 7 años”, explica José Ignacio García Bolao, especialista del Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra.
Debido a sus efectos, la toma de anticoagulantes conlleva un mayor riesgo de complicaciones hemorrágicas severas. Por ese motivo, los especialistas de la Clínica realizan un tratamiento híbrido que combina dos procedimientos en una única intervención sin cirugía: la ablación (lesión) del perímetro de las venas pulmonares para el tratamiento de la fibrilación auricular (la arritmia cardíaca crónica más frecuente) y el cierre de la orejuela (apéndice de la aurícula izquierda), para evitar la salida de trombos desde el corazón.
Este tratamiento combinado consigue que el 95 por ciento de los pacientes tratados puedan suprimir la terapia de anticoagulación. De esta manera se trata la arritmia y al mismo tiempo se reduce la incidencia de ictus.
OrejuelaLa orejuela de la aurícula izquierda es un apéndice o dilatación en forma de bolsa que desemboca cerca de las venas pulmonares. Su función principal es evitar que se quede sangre estancada en la aurícula. En pacientes con fibrilación auricular no valvular, hasta el 90 por ciento de los trombos se originan en dicha cavidad.
En personas con FA a las que se les ha implantado un dispositivo percutáneo para el cierre de la orejuela izquierda se ha visto que “el taponamiento de este apéndice ha demostrado igual eficacia que el tratamiento anticoagulante en la prevención de accidentes cerebrovasculares, evitando la necesidad a largo plazo de anticoagulación, algo especialmente importante en pacientes que presenten episodios de sangrado”, apunta García Bolao.