La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado este martes de la gravedad del brote de enfermedad por virus del Ébola causado por la variante Bundibugyo en la República Democrática del Congo (RDC), un escenario que califican de "sumamente preocupante" debido a la ausencia de vacunas y tratamientos autorizados, así como a la compleja situación humanitaria y de seguridad en la región afectada.
La representante de la OMS en la RDC, Anne Ancia, informó desde Bunia, en la provincia de Ituri, de que el Gobierno congoleño declaró oficialmente el brote el pasado 15 de mayo tras confirmarse ocho casos iniciales en esta zona del noreste del país.
Sin embargo, la cifra ha aumentado rápidamente en apenas unos días. Según los datos actualizados a 19 de mayo por el Ministerio de Salud congoleño, ya se han confirmado 30 casos en la RDC y se han notificado más de 500 casos sospechosos, incluidos 130 fallecimientos.
"El contexto es sumamente complejo", advirtió Ancia, quien explicó que el brote se desarrolla en un escenario marcado por la inseguridad, el desplazamiento de población y la coexistencia de áreas densamente pobladas con regiones remotas de difícil acceso.
La OMS confirmó además que el virus ya afecta a diez zonas sanitarias de la provincia de Ituri y que se ha extendido a Kivu del Norte, donde se han detectado casos confirmados en las ciudades de Butembo y Goma. A ello se suman dos casos importados confirmados en Uganda.
Sin vacuna ni tratamiento autorizado
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias internacionales es que la variante Bundibugyo del virus del Ébola no dispone actualmente de vacunas ni tratamientos autorizados específicos.
"La situación es sumamente preocupante. Esta variante del virus del Ébola no cuenta con vacuna ni tratamiento autorizados, aunque los cuidados paliativos pueden salvar vidas", señaló la representante de la OMS.
Ante esta situación, la organización está analizando qué vacunas o tratamientos experimentales podrían utilizarse de manera potencial durante el brote. Para ello, un Grupo Asesor Técnico de la OMS se reunirá con el objetivo de emitir recomendaciones sobre qué candidatos vacunales deberían priorizarse.
Refuerzo de la respuesta sobre el terreno ante los casos
La OMS y las autoridades congoleñas han intensificado las medidas de respuesta en las zonas afectadas para intentar contener la propagación del virus.
Entre las acciones desplegadas se incluyen la ampliación de la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos, las pruebas diagnósticas, la atención clínica y la preparación transfronteriza ante el riesgo de expansión regional.
Además, la OMS ha enviado expertos sobre el terreno y ha distribuido 12 toneladas de suministros desde Kinshasa y Nairobi, incluyendo equipos de protección individual para el personal sanitario de primera línea.
La organización trabaja también junto a varios socios humanitarios y sanitarios como ALIMA y Médecins Sans Frontières para habilitar centros de tratamiento y ampliar la atención médica en las áreas afectadas.
La implicación comunitaria, clave para contener el brote
La OMS insistió en que la colaboración de las comunidades locales será determinante para frenar la expansión del virus. "La participación de la comunidad será fundamental, ya que solo cuando la comunidad comprenda los riesgos y pueda colaborar con la respuesta se podrán controlar estos brotes", afirmó Ancia.
En este sentido, explicó que los equipos sanitarios están trabajando junto al Gobierno, líderes locales y organizaciones colaboradoras para reforzar la comunicación con la población y fomentar medidas de prevención y detección precoz.
Pese a la incertidumbre sobre la magnitud real del brote, la representante de la OMS destacó la cooperación existente entre los distintos actores implicados en la respuesta sanitaria.
"Lo que veo aquí es gente trabajando junta, a pesar de la gran incertidumbre sobre la magnitud y el alcance de este brote", concluyó.