La Organización Mundial de la Salud (OMS) está siguiendo de cerca un brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius que se encuentra actualmente frente a las costas de Cabo Verde, tras registrarse varios casos confirmados y sospechosos, tres fallecimientos y la evacuación médica de pacientes en estado grave.
Según la actualización ofrecida por la directora de preparación y prevención de epidemias y pandemias de la OMS, Maria Van Kerkhove, el episodio afecta hasta el momento a siete personas de un total de 147 pasajeros y miembros de la tripulación. De ellas, dos casos han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio, mientras que otros cinco permanecen clasificados como sospechosos. "Lamentablemente, tres personas han fallecido", explicó Van Kerkhove. Uno de los pacientes está ingresado en cuidados intensivos en Sudáfrica y, según la OMS, presenta una evolución favorable. Además, dos pacientes sintomáticos permanecen a bordo del buque y están siendo preparados para su evacuación médica a los Países Bajos.
La OMS también informó de un tercer caso sospechoso que inicialmente presentó fiebre leve, aunque actualmente se encuentra asintomático y en buen estado general.
Confirmación de hantavirus y secuenciación en curso
Dos de los casos han sido confirmados como infección por hantavirus por el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica. La secuenciación genética del virus continúa en curso con el fin de identificar la cepa implicada, con apoyo del Instituto Pasteur de Dakar. El hantavirus es un grupo de virus transmitidos habitualmente por roedores, a través del contacto con su orina, heces o saliva. Aunque las infecciones humanas no son frecuentes, la OMS recuerda que se estima que se producen miles de casos en todo el mundo cada año.
Uno de los principales focos de la investigación es determinar el origen de la exposición. Según la OMS, la hipótesis de trabajo apunta a que las infecciones iniciales podrían haberse producido antes del embarque, posiblemente durante actividades en Argentina o en escalas previas del crucero en diversas islas del Atlántico.
El itinerario del buque incluía actividades de observación de fauna, lo que podría haber incrementado la exposición a entornos con presencia de roedores en determinadas zonas. No obstante, las autoridades también estudian la posibilidad de una transmisión limitada entre humanos en contactos muy estrechos, algo poco habitual en los hantavirus, pero descrito en brotes previos asociados al virus Andes.
Creemos que puede haber alguna transmisión entre contactos muy estrechos, señaló Van Kerkhove en rueda de prensa, citando especialmente casos entre parejas o personas que comparten camarote.
En cualquier caso, la OMS insiste en que la transmisión entre personas no es el mecanismo habitual de este virus, que se asocia principalmente a la exposición a roedores.
Rastreo de contactos y evaluación del riesgo
Se ha iniciado el rastreo de contactos tanto entre los pasajeros que permanecen a bordo como entre aquellos que han desembarcado en distintos puertos durante la ruta del crucero. Las autoridades de los países implicados están monitorizando a estas personas en busca de posibles síntomas.
La OMS ha subrayado que el riesgo para la población general se considera bajo en este momento, a pesar de la existencia del brote en un entorno cerrado como un barco.
"Este no es un virus que se transmita como la gripe o la COVID-19", recordó Van Kerkhove, insistiendo en que la situación está siendo estrechamente vigilada.
Sin tratamiento específico, con atención de soporte
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico para el hantavirus. La atención clínica se basa en medidas de soporte, especialmente el apoyo respiratorio, dado que la enfermedad puede provocar complicaciones pulmonares graves. En los casos más severos, puede ser necesario oxígeno suplementario o ventilación mecánica en unidades de cuidados intensivos.
Las autoridades también están realizando una investigación epidemiológica completa, que incluye la reconstrucción de la exposición de todos los pasajeros y tripulantes, así como evaluaciones ambientales. Aunque el control de roedores podría formar parte de las actuaciones, la OMS reconoce que identificar un posible reservorio concreto en un entorno móvil como un crucero resulta complejo.
Como medida de precaución, los equipos médicos desplegados a bordo han reforzado el uso de equipos de protección individual (EPI), y se han adoptado medidas de aislamiento preventivo para los casos sospechosos.
Van Kerkhove destacó la cooperación internacional en la gestión del brote, subrayando la implicación de múltiples países, laboratorios de referencia y autoridades sanitarias. "Esto es lo que hace la OMS. Esto es lo que queremos ver en cada brote", afirmó.
Aunque el brote ha generado preocupación por producirse en un entorno cerrado y con alta movilidad internacional, la OMS mantiene que el riesgo global sigue siendo bajo. La investigación continúa abierta, a la espera de los resultados de secuenciación genética y de los análisis epidemiológicos que permitirán esclarecer con mayor precisión el origen y la dinámica de transmisión del brote.