Un estudio publicado en la revista JAMA ha confirmado que la vacuna contra el herpes zóster, también conocida como culebrilla, no solo previene esta enfermedad viral, sino que también está asociada con una reducción en el riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores. La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Stanford, se centró en un programa de vacunación implementado en Australia en 2016, que ofreció gratuitamente la vacuna Zostavax a personas de entre 70 y 79 años. Aquellos nacidos después del 2 de noviembre de 1936 fueron elegibles para recibir la vacuna, mientras que los nacidos antes de esa fecha no lo fueron.
El análisis de los datos de salud de más de 18.000 personas reveló que aquellos que recibieron la vacuna Zostavax tenían un 1,8% menos de probabilidad de ser diagnosticados con demencia en los siguientes 7,4 años en comparación con los no vacunados. Este hallazgo fue estadísticamente significativo, con un intervalo de confianza del 95% entre 0,4 y 3,3 puntos porcentuales y un valor p de 0,01, lo que sugiere que la asociación observada es poco probable que sea producto del azar.
Además, un estudio paralelo realizado en Gales con casi 300,000 personas encontró una reducción del 20% en el riesgo de demencia entre los vacunados. Aunque los dos estudios utilizaron criterios de elegibilidad similares, los resultados no coincidieron en cuanto a la magnitud del efecto, lo que sugiere que otros factores podrían influir en la relación entre la vacunación y la demencia.
Los investigadores sugieren que la protección observada podría deberse a efectos inmunológicos no específicos de la vacuna, como la reducción de la inflamación cerebral o la prevención de la reactivación del virus varicela-zóster, que se ha asociado con el deterioro cognitivo. Sin embargo, reconocen que se necesitan más estudios para comprender completamente los mecanismos subyacentes y confirmar si la vacuna tiene un efecto causal en la prevención de la demencia.
Este estudio se suma a una creciente evidencia que sugiere que la vacunación contra el herpes zóster podría tener beneficios adicionales más allá de la prevención de la culebrilla. Aunque los resultados son prometedores, los expertos enfatizan la necesidad de ensayos clínicos controlados y aleatorizados para establecer de manera definitiva si la vacuna puede ser una herramienta efectiva en la prevención de la demencia.