El riesgo global por el virus H5N1 sigue bajo, pero aumenta la preocupación por su propagación

La OMS espera que se produzcan más infecciones humanas asociadas a la exposición a animales infectados o a entornos contaminados, pero el impacto en la salud pública será leve.

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El riesgo para la salud pública asociado con el virus de la gripe aviar A (H5N1) se mantiene bajo a nivel global, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sin embargo, los recientes casos en animales y humanos han generado alerta, subrayando la necesidad de una vigilancia constante y un enfoque integrado One Health.

Desde marzo de 2024, se han detectado brotes de gripe aviar H5N1 en el ganado lechero de Estados Unidos, afectando a 599 rebaños en 15 estados. En este sentido, diversas investigaciones han demostrado que el virus tiene una alta replicación en las glándulas mamarias de estos animales, aunque no se ha detectado en las vías respiratorias superiores. Además, en octubre de este mismo año, se confirmaron casos en cerdos en Oregón, en granjas mixtas que también tenían aves infectadas. Estos hallazgos han planteado "inquietudes" sobre el papel de los cerdos como intermediarios en la recombinación genética entre virus aviares y humanos. Algo que ya se está estudiando.

La OMS asegura que la fauna silvestre también se ha visto gravemente afectada desde 2021, con varios brotes en mamíferos marinos y aves migratorias. Toda esta información recopilada a lo largo de los años demuestra que las adaptaciones del virus aumentan su virulencia en mamíferos, lo que podría facilitar futuras transmisiones entre estas especies.

Asimismo, desde agosto de 2024 se han reportado 49 casos adicionales de infección humana por gripe H5. La mayoría de los casos han ocurrido en los Estados Unidos, principalmente relacionados con la exposición laboral a ganado lechero y aves infectadas. Aunque la mayor parte de los casos presentaron síntomas leves, algunos requirieron hospitalización. Del mismo modo se registraron tres casos en Camboya y uno en Canadá, estos últimos con complicaciones más severas.

A pesar de estos hallazgos recientes, los estudios indican que los virus actuales de A (H5N1) no cuentan con las adaptaciones genéticas necesarias para una transmisión eficiente entre humanos. Por ello, la OMS clasifica el riesgo global para la salud humana como bajo, aunque se mantiene el monitoreo para detectar posibles mutaciones que podrían incrementar este peligro.

Recomendaciones de la OMS

Desde la OMS recomiendan a los Estados Miembros y las autoridades nacionales que incrementen la vigilancia y supervisión en las poblaciones humanas, especialmente entre aquellas personas expuestas ocupacionalmente, para identificar posibles infecciones zoonóticas. "Es fundamental evaluar y reducir el riesgo en estas personas, utilizando métodos como la búsqueda activa de casos, el empleo de herramientas moleculares y serológicas, la reducción de exposiciones ambientales y el suministro de equipo de protección personal adecuado", recalcan desde la organización.

Además, se debe llevar a cabo la búsqueda activa de casos en torno a los sospechosos o confirmados de infección humana para detectar posibles casos adicionales o evidencia de transmisión de humano a humano. En cuanto a la exposición relacionada con el consumo de leche cruda o no pasteurizada y sus productos derivados, se recomienda colaborar con agencias nacionales y socios para comprender mejor los riesgos asociados.

Según el Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de 2005, los Estados deben notificar a la OMS cualquier caso confirmado en laboratorio de influenza humana causada por un nuevo subtipo dentro de las 24 horas siguientes, siguiendo la definición de caso publicada por la OMS. En este contexto, se recomienda también incrementar la vigilancia y los esfuerzos de reporte oportuno para detectar de forma temprana los virus de influenza A (H5) en aves domésticas, aves silvestres y mamíferos. Asimismo, la infección por el virus de gripe A (H5) debe ser considerada como diagnóstico diferencial en especies no aviares, como ganado bovino, porcino y otros animales de granja con alta probabilidad de exposición a estos virus.

Los expertos señalan que es crucial implementar medidas preventivas y de respuesta temprana para interrumpir la cadena de infección en animales domésticos, como aves de corral y ganado lechero. Los eventos de influenza aviar de alta patogenicidad (HPAI, por sus siglas en inglés) en todas las especies animales, incluidos mamíferos domésticos y silvestres, deben ser reportados de inmediato a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y otras organizaciones internacionales como la FAO y, además, se debe realizar la secuenciación genética y compartir las secuencias de los virus de influenza junto con sus metadatos en bases de datos públicas.

Para mitigar el riesgo de propagación de la enfermedad en animales, es necesario fortalecer la bioseguridad en las explotaciones ganaderas y a lo largo de la cadena de valor, aplicar buenas prácticas de producción e higiene al manejar animales y productos animales, y proteger a las personas en contacto con animales sospechosos o infectados mediante el uso adecuado de equipo de protección personal. Finalmente, es importante reforzar la comunicación y educación sobre la importancia del uso correcto del equipo de protección personal para quienes están en riesgo de exposición a los virus de influenza animal.


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