Las nuevas técnicas neurointervencionistas ecoguiadas, hacia un nuevo paradigma en la atención en la espasticidad

Así lo ha afirmado Jacobo Formigo en Neurofrecuencia, un curso organizado recientemente por la compañía biofarmacéutica AbbVie

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La evolución en el abordaje de la espasticidad post-ictus gracias a las técnicas neurointervencionistas, el empleo de tratamientos coadyuvantes en los programas de rehabilitación y el papel integrador de los médicos rehabilitadores en la correcta aplicación de estos sistemas son algunos de los temas tratados en Neurofrequence, una reunión organizada recientemente por la compañía biofarmacéutica AbbVie.

La espasticidad es un síntoma tras un trastorno o lesión del sistema nervioso central que aumenta el tono muscular. Se trata de un signo clínico frecuente en personas con enfermedades neurológicas como ictus, esclerosis múltiple o lesión medular que afecta a la movilidad y causa graves complicaciones: dolor, limitación articular, contracturas y úlceras por presión, que conllevan una afectación significativa de la funcionalidad del individuo y de su calidad de vida.

Durante la jornada, el coordinador y moderador del curso Jacobo Formigo, responsable de rehabilitación intervencionista en el servicio del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), ha señalado que en el abordaje de la espasticidad post-ictus, el cambio de paradigma en la atención “viene dado por la irrupción de nuevas técnicas neurointervencionistas ecoguiadas coadyuvantes”.

Por su parte, Antonio Mena, médico rehabilitador del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y también coordinador de este curso, destaca la importancia de incorporar “estas herramientas coadyuvantes que han aparecido en los últimos años para el tratamiento y el diagnóstico del paciente espástico. Es el caso de las ondas choque, el uso de los bloqueos nerviosos periféricos o, como es el objeto de este curso, el uso de la radiofrecuencia”.

Tecnología al servicio de la función: técnicas neurointervencionistas

Uno de los temas centrales de la jornada fue la irrupción de nuevas técnicas neurointervencionistas ecoguiadas que ayudan a manejar la espasticidad focal con alta precisión.

Como explica el especialista del CHUAC, el valor clínico de estas técnicas es que “permiten un tratamiento preciso y personalizado y se integran de forma mínimamente invasiva en programas de rehabilitación escalonados, potenciando la recuperación funcional del paciente”.

En definitiva, según Formigo, “estas técnicas neurointervencionistas amplían el arsenal que el médico rehabilitador puede ofrecer a los pacientes con espasticidad más compleja y mayor repercusión funcional, permitiendo ofrecer soluciones focales ecoguiadas precisas y adaptadas a las necesidades específicas de cada paciente”.

Guías clínicas

Antonio Mena, ha subrayado el papel esencial de las guías de práctica clínica como herramienta para estandarizar tratamientos y garantizar la equidad entre pacientes, siempre desde la evidencia científica.

Estas guías ofrecen una serie de ventajas tanto al clínico como al paciente, entre las que se encuentra “el aval que supone el hecho de estar basadas en la evidencia clínica de la que se dispone, usualmente con revisiones sistemáticas, que implica que existen, habitualmente, suficientes estudios de seguridad y de eficacia para dar la máxima evidencia científica”. También permiten estandarizar procesos, “evitando la variabilidad, asegurando que todos los clínicos usemos las mismas herramientas para los mismos procesos y garantiza la equidad en los tratamientos para cada uno de nuestros pacientes”, añade.

Por último, Mena destaca como una de las grandes ventajas de las guías que “son actualizables. Es decir, según se vaya generando evidencia científica, ésta se puede incluir en las guías ya existentes”.

El médico rehabilitador, figura clave

Ambos especialistas coincidieron en resaltar la necesidad de que sea el médico rehabilitador quien lidere la planificación terapéutica en pacientes con espasticidad, desde la fase de diagnóstico hasta la combinación de tratamientos. Formigo ha señalado la evolución en los últimos años, pasando “de un modelo centrado únicamente en la reducción del tono muscular a un enfoque global, funcional y multimodal, donde el médico rehabilitador actúa como ‘médico de la función’”.

El tratamiento de la espasticidad es multidisciplinario y complejo que depende de factores como la gravedad de la espasticidad, su localización o la patología subyacente y las comorbilidades y las complicaciones derivadas de la espasticidad1. En este sentido, el médico rehabilitador se posiciona como figura clave en la gestión integral del proceso de rehabilitación ya que son los encargados de facilitar, mantener o devolver la mayor capacidad funcional e independencia posibles a cada paciente.

Las diferentes alternativas empleadas para el tratamiento del paciente con espasticidad deben ser gestionadas por especialistas que tengan un conocimiento profundo del síndrome espástico, siendo, por tanto, “el médico especialista en medicina física y rehabilitación el encargado de valorar de forma global al paciente con espasticidad y de elegir las mejores herramientas para un tratamiento óptimo”, concluye Mena.


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