Objetivo, «proteger» a la sociedad: las consecuencias de los ataques de Trump al paracetamol o las vacunas

Las recientes declaraciones de Donald Trump vinculando el paracetamol con el autismo no son un episodio aislado, sino la punta de lanza de una estrategia que, según los expertos, busca desmantelar el sistema de salud global

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La polémica del momento, la vinculación entre el consumo de paracetamol en mujeres embrazadas y el desarrollo de autismo, ha causado una tormenta de reacciones que, según los expertos, solo es un síntoma más de una deriva en la salud pública estadounidense que "está destruyendo los procedimientos de la medicina", lo que "nos puede llevar a una crisis global de consecuencias devastadoras". Por ello, ponen el foco en la necesidad de luchar contra la desinformación.

Las consecuencias de esta ofensiva, que, por ejemplo, incluye el desfinanciamiento de la investigación, los ataques a las vacunas, el cierre de los Centros de Enfermedades Contagiosas o la salida de organismos como la OMS, van mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos y amenazan con retrasar avances médicos cruciales durante décadas.

Más allá de las numerosas respuestas de la comunidad científica y responsables sanitarios como la Ministra de Sanidad española, Mónica García, que insistió en que "no hay ningún aval científico", la polémica sobre el paracetamol ha servido de catalizador para un debate más profundo. Para Claudia García-Vaz, coordinadora de Análisis de Políticas de ISGlobal, el error es centrarse en desmentir lo evidente. "La conversación no debería ir acerca de si es verdad lo que dice este hombre, porque sabemos que no es así". El verdadero problema, argumenta, es otro: "¿cómo se puede evitar la manipulación de la ciencia y que se aprovechen de que la población general no tiene por qué saber que una asociación no implica causalidad?".

"Este tipo de afirmaciones no se hacen porque sean verdad, se hacen para responder a intereses económicos o geopolíticos", asegura García-Vaz, explicando que "lo que antes conocíamos como autismo, ahora es un espectro, y se está detectando más. Lo que están intentando es convertirlo en un problema de salud pública, apuntando a las vacunas, al paracetamol... y provocando un falso debate".

Para Eduardo Satué, presidente saliente de SESPAS, "lo que generan estas figuras pueden tener un impacto muy peligroso, como el tema de la lejía para el uso contra el Covid-19", insistiendo en que "el paracetamol lo llevamos utilizando durante décadas, es una de las pocas alternativas que consideramos seguras y eficaces. Y no usarlo, puede desencadenar otras alternativas que si que son de riesgo".

Deslegitimación del discurso científico: "Destruyendo los procedimientos de la medicina"

Eduardo Satué, presidente de la SESPAS, coincide en la gravedad de la situación, afirmando que con estas acciones "estamos, de alguna manera, destruyendo los procedimientos que a lo largo de la historia la medicina se ha dado a sí misma para conseguir tratamientos eficaces y seguros". El impacto más inmediato de la campaña contra el paracetamol recae sobre las más vulnerables. En este caso, "quienes pagarán el pato serán las mujeres embarazadas, que o soportarán dolores o recurrirán a alternativas peores", advierte.

Esta estrategia de descrédito científico no es nueva. García-Vaz recuerda que la administración Trump lleva tiempo ejecutando un plan metódico: "Lo primero que hicieron fue cargarse toda la información de salud verificada de las webs federales". Que como en el caso de los CDC, "que emitían recomendaciones sobre salud", al eliminar las fuentes fiables, "ahora ellos tienen la vía libre para meter las alarmas que quieran, porque el público general ya no puede contrastarlo". El objetivo final, según ella, es una "carrera por destrozar por completo la credibilidad del público en la ciencia" y "derribar la investigación científica por completo a través de recortes de financiación".

"Una crisis global con consecuencias devastadoras"

Si bien ambos expertos confían en la robustez del sistema sanitario español para frenar el contagio de estas ideas, gracias a una "red pública bastante tupida y extensa de profesionales sanitarios que ofrecen información veraz", las consecuencias globales son inevitables y dramáticas. Pero, en Estados Unidos, "nos tememos que, de seguir esta tónica, en unos años veremos un aumento de enfermedades infecciosas, porque las familias han decidido no vacunar a sus hijos", asegura Satué.

Satué señala que "el vaciamiento de las instituciones multilaterales (OMS) es un impacto muy grande a nivel global". La salida de EE.UU. de la OMS y la retirada de fondos rompen la colaboración internacional, "el circuito virtuoso de compartir conocimiento, que es donde nos estábamos moviendo, está roto".

García-Vaz va más allá y califica la situación como un "drama a nivel global" con efectos tangibles y alarmantes. La retirada de financiación estadounidense a la investigación biomédica ya tiene un coste medible: "El desarrollo de una vacuna frente al VIH podría retrasarse una década". Y la Unión Europea, aclara, "no puede suplir toda la financiación que se ha perdido. Literalmente, no hay dinero. Estados Unidos utilizaba esto como herramienta de poder blando, ser la principal potencia en materia de salud global, ahora parece que lo han desechado. Pero eso es una decisión geopolítica suya. El problema es que eso nos impacta a nosotros".

El riesgo se extiende también a la seguridad mundial. Sin la participación de EE.UU. en los sistemas de vigilancia epidemiológica, la capacidad de respuesta ante futuras pandemias queda gravemente comprometida. "¿Qué nos dice a nosotros que si se detecta un virus Estados Unidos va a responder?", se pregunta García-Vaz. "Este tipo de cosas ponen en riesgo la capacidad de todo el planeta para responder a crisis sanitarias", como lo fue la del Covid-19.

El verdadero debate: cómo protegerse de la desinformación

Ante lo que García-Vaz describe como un "apocalipsis casi completo para la arquitectura de la salud global, que la tendremos que repensar con muchos menos recursos", la conversación debe cambiar de foco. No se trata de rebatir cada bulo, sino de fortalecer las defensas de la sociedad ante una desinformación muy perjudicial para su futuro. La clave está en preguntarnos: "¿Cómo podemos proteger a la población de que un 'tarao' diga una cosa como esta?", sentencia García-Vaz, asumiendo que es uno de los principales retos del Instituto de la Salud Global.

La solución pasa por "la educación, la divulgación y el fomento del pensamiento crítico, pero también por una oportunidad inesperada, donde otros actores den un paso al frente".


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