La principal arma del VIH, lo que de momento lo hace invencible, es su capacidad para esconderse dentro del organismo. Es lo que hace el llamado reservorio viral, formado por virus que se introducen dentro de células que permanecen en estado latente y que, debido a su inactividad, no pueden ser detectadas ni destruidas por el sistema inmunitario. Ahora, un estudio co-liderado por el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) y en el que también ha colaborado el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, arroja nuevos datos sobre el reservorio.
El estudio prueba que la molécula CD32 es un marcador de las células que están iniciando la generación de nuevos virus y no un marcador de latencia, como había concluido hace un año una investigación publicada en la revista Nature. Es decir, CD32 aparece en células activas en las que suele tener lugar la expresión génica del VIH. De esta manera, si una célula infectada tiene CD32 en su membrana, significa que está expresando –o lo que es lo mismo, produciendo– virus.
El resultado ha sido comprobado no solo en células circulantes en la sangre, sino también en tejidos del sistema inmunitario. “Empleando técnicas punteras hemos conseguido determinar que CD32 se encuentra principalmente en células activamente infectadas por el VIH, y no en células latentes como hasta ahora se creía. Además, esto lo hemos observado tanto en muestras de sangre como en ganglios linfáticos, uno de los principales escondites del virus”, explicaMaría José Buzón, líder de la línea de Investigación Traslacional en VIH del grupo de Enfermedades Infecciosas de Vall d’Hebron, y una de las autoras que lidera el estudio. “De entrada estas conclusiones pueden parecer malas noticias —argumenta Javier Martínez-Picado, profesor de investigación ICREA en el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y profesor de la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya—, pero hay que tener en cuenta que, en ciencia, los resultados negativos tienen un tremendo valor, ya que nos permiten acotar el camino. Saber por dónde no hay que ir significa estar un paso más cerca de la ruta correcta”.