El ensayo clínico fase Ib/II TRIFOUR, puesto en marcha por el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama en colaboración con la compañía sueca Cantargia, arroja sus primeros resultados, que revelan que la combinación de inmunoterapia (nadunolimab) con quimioterapia (gemcitabina y carboplatino) es un tratamiento bien tolerado y con buenas perspectivas de eficacia para el subtipo tumoral triple negativo avanzado, el más agresivo y de peor pronóstico, según los datos presentados en el Congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica, ESMO, celebrado del 20 al 24 de octubre en Madrid.
“Los datos preliminares de esta primera etapa del estudio son prometedores en cuanto eficacia, con una tasa de respuestas objetivas del 60 por ciento incluyendo una respuesta completa; mientras que respecto a la supervivencia libre de progresión los datos preliminares indican una mediana de 6,6 meses”, destacó Sara López-Tarruella, oncóloga médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, miembro de la Junta Directiva de GEICAM y coordinadora del grupo de trabajo de enfermedad triple negativa.
Aunque para poder confirmar los primeros resultados es necesario completar la fase II del estudio, actualmente en periodo de reclutamiento, estos también indican que, en general, el perfil de toxicidad es compatible con lo previamente conocido para la combinación de gemcitabina y carboplatino.
Principales toxicidades
Las principales toxicidades detectadas en la fase Ib de grado ≥ 3 en las pacientes fueron la neutropenia (53 por ciento), trombocitopenia (27 por ciento) y anemia (20 por ciento), y se registró hasta un 13 por ciento de episodios de neutropenia febril. Otros eventos descritos han sido diarreas (7 por ciento) y alteraciones electrolíticas como hipocalcemia (7 por ciento) e hipomagnesemia (7 por ciento), según apuntó Marta Santisteban, también coordinadora médica del TRIFOUR, consultora del departamento de oncología de la Clínica Universidad de Navarra y miembro de la Junta Directiva de GEICAM, que detalla que la dosis recomendada y óptima de nadunolimab que empleada junto con la quimioterapia para la fase II del estudio es de 2.5 mgr/Kgr.
“Es muy importante investigar el subtipo triple negativo porque es un grupo muy heterogéneo de tumores, generalmente con peor pronóstico que otros subtipos de cáncer de mama, y aún hace falta desarrollar terapias específicas, ya que todavía se tratan, en muchos casos, casi únicamente con quimioterapia”, explicó otra de las coordinadoras del estudio TRIFOUR, María Muñoz Caffarel, del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, en San Sebastián.
Subtipo triple negativo
Sin embargo, muy recientemente se han aprobado algunas inmunoterapias que bloquean los puntos de control inmunitario PD-1 y PD-L1 para el cáncer de mama triple negativo localizado y avanzado. En concreto, “el anticuerpo monoclonal nadunolimab, que bloquea la IL1-RAP, proteína accesoria del receptor de la interleuquina 1, muy implicada en inflamación y en un fenotipo inmunosupresor, podría tener efectos sinérgicos con estas inmunoterapias”, expresó Muñoz Caffarel, para añadir que este anticuerpo ya se está evaluando en combinación con pembrolizumab (anti PD-1) en otros tumores sólidos.
Nadunolimab se administra en el estudio TRIFOUR en combinación con quimioterapia y tiene diversos mecanismos de acción.”Por una parte, bloquea la señalización de la interleuquina 1, que es una citoquina clave en la progresión tumoral y en la inflamación pro-tumoral; por otra parte, este anticuerpo induce la muerte de las células tumorales a través de un mecanismo llamado citotoxicidad mediada por anticuerpos, o ADCC por sus siglas en inglés”, señaló.
IMC como factor predictivo
Durante el Congreso de ESMO, GEICAM también ha presentado los resultados de un análisis que revela que, en pacientes con cáncer de mama inicial tratados con taxanos, el índice de masa corporal (IMC) es un factor pronóstico, es decir, a mayor IMC, más desfavorable es el pronóstico de estas personas.
Este trabajo se basó en una muestra de 13.500 pacientes, que han sido analizados de manera individual, de siete estudios de GEICAM y del Translational Research In Oncology (TRIO), con el objetivo de estudiar el impacto que puede tener la adherencia de estos medicamentos al tejido adiposo en la eficacia del tratamiento, según expuso José Ángel García Sáenz, miembro de la Junta Directiva de GEICAM y uno de los autores del análisis.
Por otro lado, el trabajo revela menor eficacia del taxano docetaxel en los pacientes con cáncer de mama temprano y mayor IMC, en comparación con las personas con IMC normal. “Hemos comprobado que docetaxel pierde eficacia en personas con mayor índice de masa corporal, que podría deberse a la distribución en el tejido adiposo, que hace que sea más tóxico y no logre el resultado esperado; pero no sucede así con otro taxano: paclitaxel”, explica este especialista. En su opinión, “esta hipótesis se debe confirmar en sucesivos análisis con otras series para poder sugerir que paclitaxel (y no docetaxel) pudiera ser el taxano de elección cuando tratemos a pacientes con mayor índice de masa corporal”, concluyó.