Las vacunas contra la COVID-19 salvaron vidas en lo más duro de la pandemia, en sus primeros años. En concreto, en todo el mundo se estima que fueron casi 20 millones entre diciembre de 2020 y diciembre de 2021, según los cálculos publicados por el Ministerio de Sanidad a través de un estudio de The Lancet. “Hay una cosa que prácticamente no ha trascendido”, comienza, a este respecto, Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), en conversación con Gaceta Médica. El dato al que alude el experto es que ese mismo estudio expone que en España, las vidas salvadas por la vacunación contra el virus durante el primer año ascienden a 456.200.
Es una información que casi no se ha divulgado “porque nunca nadie la ha buscado, pero está, hay que profundizar en el artículo”, amplía Pérez.
En el estudio de Sanidad se incide en que las vidas salvadas en España por las vacunas entre diciembre de 2020 y marzo de 2023 fueron 127.000. Esto pasa porque, según el presidente de la AEV, el informe ministerial, en ese aspecto, “se basa en otros estudios, pero el dato de España en la investigación de The Lancet está, lo que pasa es que nadie lo ha buscado”.

Esto es, en cualquier caso, un buen dato. Cientos de miles de personas se salvaron de morir por coronavirus durante la pandemia en nuestro país gracias a las vacunas disponibles. No obstante, a pesar de las cifras de baja prevalencia que en la actualidad exhibe, la COVID-19 sigue ahí. Y, por ello, el Ministerio de Sanidad insiste, en su informe, en la vacunación a los grupos de riesgo.
Estas vacunas “nos sacaron de la pandemia provocada por un patógeno que todavía produce una carga de enfermedad, aunque evidentemente actualmente no es la que era. Hoy en día se considera el tercer virus respiratorio susceptible de vacunación, tras la gripe y el VRS”. Con todo, “sigue produciendo una carga de enfermedad, aunque este año, en concreto, no la hemos tenido, pero en años anteriores sí se manifestó de forma significativa y lo esperable era que este año volviera a producirse”.
Grupos de riesgo
Una de las principales recomendaciones de vacunación para la campaña pasada fue priorizar la inmunización a las personas de 70 años o más, especialmente a las que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad, esto incluye a los pacientes inmunodeprimidos y a aquellos que padecen determinadas patologías crónicas graves, además de a las personas institucionalizadas “y otros grupos de riesgo”.
Como todos sabemos, en sus primeros compases la COVID-19 producía mayor posibilidad de hospitalización en personas mayores y pacientes con patologías, pero “podía provocar fallecimientos en cualquier grupo de edad y en personas sanas. Ese era un motivo para que todos nos tuviéramos que vacunar”. Sin embargo, una vez vacunados con la pauta de primovacunación, la población joven y sana, en general, “no ha presentado una enfermedad grave. Entonces de ahí que las recomendaciones sean específicamente para grupos de riesgo: personas mayores de edad y que tengan patologías crónicas porque son aquellas que tienen más posibilidades de padecer una enfermedad grave”. Esto es muy similar, amplía, a lo que pasa con la gripe o el neumococo.
Desde el punto de vista de este experto, la vacunación más allá de la población diana no está en trámite o se tiene previsto, “porque gracias a las vacunas en muy buena parte ha ido ha ido en retroceso. Como siempre se va a estar pendiente de la epidemiología, si nos encontráramos algún grupo que tuviera que añadirse se añadiría, pero no es una cuestión que ahora mismo esté en evaluación porque no ha habido nada que indique que tenga que hacerse”.
¿Y esos “otros grupos de riesgo” a los que alude el informe de Sanidad? A este respecto, Pérez resalta que “ahora mismo no hay ningún grupo en evaluación”, no obstante, señala que otra población diana podría ser personas con patología cardiovascular o crónica “que sí están incluidas en las indicaciones”.
En este sentido, la recomendación para la población diana, según el documento del Ministerio, es de una pauta general de una sola dosis estacional, “independientemente del número de dosis previas y de infecciones” de coronavirus que haya tenido el paciente, “respetando un intervalo recomendable de al menos tres meses desde la última dosis o infección”, establece Sanidad. Por otra parte, amplía a seis meses el plazo si la última dosis fue de Bimervax, la vacuna de HIPRA.
Esta es una de las principales novedades de la pasada campaña: la inclusión de la primera vacuna 100% española, que está surtiendo de dosis a España y al resto de Europa, que ya se comenzó a distribuir el pasado mes de noviembre en los centros de salud de nuestro país. Se trata de una vacuna adaptada a la variante LP.8.1 del virus, una alternativa proteica, una tecnología conocida, segura y eficaz, a las vacunas de ARN mensajero de otras compañías.