La vacunación en respuesta a brotes epidémicos ha demostrado ser una herramienta esencial no solo para salvar millones de vidas, sino también para salvaguardar la seguridad sanitaria global. Así lo confirma un estudio pionero realizado por investigadores del Instituto Burnet en colaboración con Gavi, la Alianza para las Vacunas, publicado en BMJ Global Health. La investigación ha analizado 210 brotes de cinco enfermedades infecciosas –cólera, ébola, sarampión, meningitis y fiebre amarilla– registrados en 49 países de bajos ingresos durante los últimos 23 años, y proporciona por primera vez una cuantificación detallada del impacto de la vacunación de emergencia.
El análisis revela que las campañas de vacunación realizadas como respuesta directa a estos brotes consiguieron reducir los casos y las muertes en un promedio del 60%. En enfermedades como la fiebre amarilla y el ébola, los resultados fueron especialmente contundentes: las muertes disminuyeron en un 99% y un 76%, respectivamente. Además del efecto directo sobre la morbilidad y mortalidad, el estudio estima que estas intervenciones generaron beneficios económicos cercanos a los 32.000 millones de dólares, al evitar años de vida perdidos por discapacidad y fallecimientos prematuros.
"Por primera vez, podemos cuantificar exhaustivamente el beneficio, en términos humanos y económicos, de implementar vacunas contra brotes de algunas de las enfermedades infecciosas más mortales", afirmó Sania Nishtar, directora ejecutiva de Gavi.
La vacunación preventiva o sistemática ya ha evitado millones de muertes en las últimas décadas, pero el informe demuestra que incluso en contextos de emergencia, cuando un brote ya está en marcha, las vacunas continúan siendo una contramedida rápida, eficaz y rentable. Esta capacidad de respuesta cobra especial relevancia en un escenario internacional donde las crisis sanitarias se multiplican por factores como el cambio climático, los conflictos armados o la urbanización descontrolada.
Un modelo basado en datos reales
Para medir el impacto de estas campañas, los investigadores desarrollaron un modelo que comparó los datos observados de cada brote con un escenario hipotético sin vacunación de emergencia. A partir de esta simulación contrafactual, se calculó el número de casos, muertes y años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) evitados, así como los beneficios económicos derivados.
Se analizaron exclusivamente brotes en los que existían suficientes datos disponibles y donde se había llevado a cabo una campaña de vacunación como parte de la respuesta. Este enfoque permitió evaluar con rigor el valor de las reservas de vacunas que Gavi financia y que se gestionan en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), Médicos Sin Fronteras, la Cruz Roja y UNICEF.
El estudio también destaca la importancia de la rapidez en la respuesta: cuanto antes se despliegan las vacunas en un brote, mayor es su impacto. Esto es especialmente cierto en contextos donde las tasas de inmunización previa son bajas, como suele ocurrir en países de bajos ingresos que, además, enfrentan sistemas de salud debilitados o fragmentados.
Vacunación enfermedad por enfermedad
El estudio muestra datos concretos por enfermedades. Por ejemplo, el ébola, con alta letalidad y potencial para desencadenar emergencias internacionales, ha sido uno de los focos clave del análisis. A partir del brote de 2014 en África Occidental –que costó más de 11.000 vidas y supuso un coste estimado de 53.000 millones de dólares solo en esa región–, se ha desarrollado y distribuido una vacuna eficaz. El estudio analizó siete brotes posteriores en los que esta vacuna se utilizó, y documentó una reducción promedio del 77% en casos y del 76% en muertes. Actualmente, la reserva mundial de vacunas contra el ébola permite a los países actuar de forma rápida y evitar crisis de mayor envergadura.
En cuanto a la fiebre amarilla, transmitida por mosquitos y con una alta mortalidad, es endémica en varias regiones de África y Sudamérica. Gavi ha financiado campañas de vacunación preventiva y sostenido una reserva internacional para brotes desde 2001. En los 88 brotes analizados, las campañas de emergencia lograron reducir los casos en un 98% y las muertes en un 99%. El informe subraya que los mayores beneficios se observaron cuando la vacunación se implementó rápidamente y en poblaciones con baja inmunidad de base.
Por otro lado, a diferencia de otras enfermedades del estudio, el cólera se vincula estrechamente a condiciones estructurales como la falta de acceso a agua potable, saneamiento e higiene. En 40 brotes registrados entre 2011 y 2023, las campañas vacunales redujeron los casos en un 28% y las muertes en un 36%. La OMS y Gavi han priorizado aumentar el suministro global de vacunas orales contra el cólera y promover estrategias de vacunación preventiva en zonas endémicas, especialmente en contextos frágiles.
Asimismo, gracias a la introducción de la vacuna contra la meningitis A esta cepa ha sido prácticamente eliminada del llamado "cinturón de la meningitis2" en África. Sin embargo, el estudio se centró en brotes causados por otras cepas, para las cuales la vacunación rutinaria no ha sido tan común. En estos casos, se observó una reducción promedio del 27% en casos y del 28% en muertes. La reciente disponibilidad de una vacuna multivalente que cubre las cinco cepas más prevalentes abre la puerta a campañas preventivas de mayor impacto en el futuro.
Por último, destacan el caso del sarampión, que es extremadamente contagioso y requiere una cobertura vacunal del 95% para lograr la inmunidad colectiva. Sin embargo, muchas regiones no alcanzan estos niveles, lo que facilita la aparición de brotes. El estudio revela que las campañas de emergencia han reducido los casos en un 59% y las muertes en un 52% en países de bajos ingresos. Gavi ha redoblado sus esfuerzos desde la pandemia de COVID-19, que provocó una caída abrupta de las coberturas, apoyando tanto campañas de recuperación como intervenciones de emergencia.
Inversión estratégica para el futuro
La publicación del estudio coincide con la preparación del nuevo período estratégico de Gavi (2026–2030), conocido como Gavi 6.0, que aspira a convertirse en la mayor inversión en seguridad sanitaria en la historia de la Alianza. Sus objetivos incluyen: 1. mantener y ampliar las reservas mundiales de vacunas; 2. apoyar nuevas vacunas contra enfermedades como hepatitis E o mpox. 3. reforzar el acceso rápido a vacunas mediante mecanismos financieros innovadores como el "Fondo Día Cero", y 4. potenciar la vacunación preventiva en poblaciones vulnerables.
"Este estudio demuestra claramente el poder de las vacunas como contramedida rentable ante el creciente riesgo que enfrenta el mundo debido a los brotes", subrayó Nishtar. "También subraya la importancia de financiar completamente a Gavi para que pueda seguir protegiendo a las comunidades durante los próximos cinco años".
La evidencia científica presentada no solo valida el impacto de las estrategias actuales, sino que refuerza el llamado a mantener inversiones sostenidas en salud global. La vacunación de emergencia no solo salva vidas hoy: es una herramienta fundamental para prevenir crisis futuras y garantizar una mayor resiliencia de los sistemas de salud ante pandemias.