La vacunación frente al sarampión creció en 2024, pero «más de 30 millones de niños siguen desprotegidos»

Según los últimos datos de la OMS y UNICEF, en 2024 el 89% de los bebés del mundo, unos 115 millones, recibieron al menos una dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP), y el 85% completaron la pauta completa

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La vacunación infantil global continúa su recuperación tras el fuerte impacto de la pandemia de COVID-19, que hizo que bajaran las cifras. Según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, en 2024 el 89% de los bebés del mundo, unos 115 millones, recibieron al menos una dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP), y el 85%, aproximadamente 109 millones, completaron la pauta completa de tres dosis. Esto supone un leve avance respecto al año anterior, con 171.000 niños más recibiendo al menos una dosis y un millón más completando la pauta.

No obstante, las cifras también evidencian que aún hay un número alarmante de niños sin vacunar: casi 20 millones de bebés no recibieron ni una sola dosis de DTP, de los cuales 14,3 millones no han recibido ninguna vacuna en absoluto. "Es un hecho muy negativo", afirma Fernando Moraga-Llop, vocal senior y portavoz de la Asociación Española de la Vacunología (AEV). "Más de 14 millones de niños en todo el mundo que no han recibido ninguna vacuna es un hecho preocupante y que justifica que hayan renacido muchas enfermedades prevenibles".

Brotes de sarampión y cobertura de vacunación insuficiente

Uno de los ejemplos más ilustrativos de las consecuencias de esta brecha en la vacunación es el resurgimiento del sarampión. Aunque la cobertura global de esta vacuna también ha mejorado levemente, aún está muy por debajo del umbral de seguridad. En 2024, el 84% de los niños recibió la primera dosis de la vacuna contra el sarampión, y el 76% la segunda, lejos del 95% requerido para evitar brotes.

"Estamos muy lejos del 95% que se requiere para que la población esté bien protegida", advierte Moraga-Llop. "Esto hace que la OMS esté muy preocupada, ya que más de 30 millones de niños están desprotegidos, lo que provoca brotes cada vez más extensos. En 2024, el número de países que experimentaron brotes importantes aumentó casi el doble respecto al año anterior".

El sarampión no es una excepción. En los últimos años, también se han reportado rebrotes de otras enfermedades prevenibles como la poliomielitis o la tos ferina, en muchos casos vinculados a una disminución de las tasas de vacunación, la desinformación y la debilidad de los sistemas sanitarios en países en conflicto.

Causas múltiples: desigualdad, conflictos y desinformación

Las razones por las que millones de niños no están recibiendo vacunas son múltiples y complejas. El acceso desigual, la fragilidad de los sistemas sanitarios, los conflictos armados y la desinformación están entre los principales factores señalados por la OMS.

Moraga-Llop distingue entre los obstáculos que enfrentan los países de bajos ingresos y los de renta media o alta. "En los países de bajos recursos, los conflictos, la inestabilidad, las guerras y las crisis humanitarias justifican las dificultades para la vacunación. Hay una fragilidad del sistema sanitario, con poco acceso, falta de centros de salud, personal y vacunas. Además, ha habido recortes importantes en los presupuestos y en la ayuda internacional", destaca.

En los países más desarrollados, el problema adquiere otras formas. "Aquí el problema es la resistencia a la vacunación: los grupos antivacunas, aunque no son muy numerosos, sí generan ruido, y especialmente preocupantes son los grupos con dudas. La desconfianza en las instituciones sanitarias o en la seguridad y eficacia de las vacunas lleva a una disminución progresiva de las coberturas", subraya el experto.

La situación en España: descensos discretos

En España, aunque las tasas de vacunación siguen siendo elevadas en términos generales, también se observa una tendencia descendente. Según datos provisionales del Ministerio de Sanidad (SIVAMIN), la cobertura de la primera dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas) fue del 96,6% en 2024, frente al 97,8% del año anterior. La segundo dosis bajó del 94,4% al 91,7%.

"Aunque la bajada es discreta, no deja de ser significativa. Además, hay seis comunidades autónomas por debajo del 95% en la primera dosis y ocho por debajo del 90% en la segunda. Y estas son cifras medias; si analizamos determinados grupos sociales o barrios de grandes ciudades, encontramos coberturas que a veces no llegan al 50%", subraya Moraga-Llop.

Esta variabilidad territorial y social pone en riesgo los logros conseguidos en décadas de programas de inmunización. "Hay que ser muy cuidadoso en el análisis de las coberturas y observar los datos en determinados grupos sociales. Las medias pueden enmascarar realidades muy preocupantes", añade.

Recomendaciones para no perder el rumbo hacia 2030

Ante este escenario, tanto la OMS como UNICEF han hecho un llamamiento urgente a los gobiernos y socios internacionales para reforzar la financiación de los programas de inmunización y priorizar estrategias locales que garanticen el acceso a las vacunas. También instan a combatir la desinformación con campañas basadas en evidencia y a fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica.

Moraga-Llop coincide en esto: "Hay que aumentar los presupuestos, potenciar los sistemas de salud, mejorar la información y hacer un análisis más fino de los determinantes sociales. No se trata solo de tener vacunas disponibles, sino de asegurarse de que llegan a todos los niños, vivan donde vivan".

A pesar de las dificultades, el informe también ofrece motivos para el optimismo. En 2024, muchos países, especialmente los apoyados por Gavi, la Alianza para las Vacunas; introdujeron nuevas vacunas o ampliaron su cobertura. La vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH), por ejemplo, ha visto incrementada su cobertura global del 17% en 2019 al 31% en 2024.

"Son buenas noticias. Hay países que están introduciendo vacunas frente al VPH, la meningitis, la neumonía, la poliomielitis o el rotavirus", señala el portavoz de la AEV. Y añade un matiz relevante sobre la estrategia de erradicación de la polio: "En muchos países se está sustituyendo la vacuna oral por la inactivada, que es inyectable. Es un cambio necesario para eliminar totalmente la poliomielitis, aunque más complejo y costoso".

Cerrar las brechas

El informe advierte de que casi la mitad de todos los niños no vacunados viven en solo 26 países afectados por conflictos o crisis humanitarias. En esos lugares, el número de niños sin vacunar aumentó de 3,6 millones en 2019 a 5,4 millones en 2024. Esas cifras muestran que los avances logrados en zonas estables pueden verse comprometidos si no se atienden desigualdades más profundas.

Fernando Moraga-Llop, por su parte, concluye con positivismo : “No querría ser totalmente pesimista. Hay avances, hay países que están haciendo bien las cosas. Pero necesitamos un esfuerzo colectivo, sostenido y equitativo si queremos cumplir los objetivos de inmunización de la OMS para 2030”.


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