El virus del Nilo es endémico en España: «Forma parte de nuestras enfermedades autóctonas»

Luis Buzón, portavoz de la SEIMC, explica a GM que las vacunas en desarrollo y el control del vector centran los esfuerzos científicos actuales

virus del Nilo
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La reciente muerte de una persona mayor a causa del virus del Nilo Occidental ha vuelto a situar esta infección en el centro de la actualidad sanitaria. Aunque cada año aparecen nuevos titulares cuando se notifican casos graves, los expertos advierten que no se trata de un fenómeno inesperado, sino de una enfermedad que ya está asentada en nuestro país. "Es una enfermedad ya endémica en el sentido de que llevamos teniendo casos autóctonos durante varios años", explica Luis Buzón, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), en declaraciones a este medio.

Según Buzón, la situación en 2025 es incluso más tranquila que en ejercicios anteriores: "Este año estamos teniendo menos casos hasta la fecha que el año pasado. Eso lo podéis comprobar con facilidad: hubo unos cuantos acumulados en la provincia de Sevilla en 2024, pero lo cierto es que ahora la incidencia es menor".

Una enfermedad transmitida por "el mosquito de toda la vida"

El virus del Nilo se transmite a través de la picadura de mosquitos del género Culex, muy extendidos por la Península Ibérica. A diferencia de otros vectores invasores como el Aedes aegypti o el Aedes albopictus —responsables de la transmisión de enfermedades como el dengue, el chikungunya o la fiebre amarilla—, los Culex forman parte del ecosistema ibérico desde hace décadas. "Es el mosquito de toda la vida, los del género Culex, que son los que nos han picado durante décadas y décadas en España. Por tanto, es una enfermedad que podría considerarse ya como parte de las enfermedades autóctonas", afirma el portavoz de la SEIMC.

Esto explica que la distribución potencial del virus abarque todo el territorio peninsular. No obstante, los principales focos de transmisión se concentran en zonas concretas. "Los principales focos son los mismos que había el año pasado: fundamentalmente en la provincia de Sevilla, en la zona rural sevillana, y en el sur de Extremadura. Grandes cambios no ha habido", señala Buzón.

Síntomas leves en la mayoría, pero grave en vulnerables

Uno de los aspectos que más preocupa a la población es el impacto clínico de esta infección. El portavoz de la SEIMC subraya que la mayoría de las personas infectadas apenas desarrollan síntomas relevantes: "En general, para la persona sana y relativamente joven —hablamos de por debajo de 60-65 años—, es una enfermedad bastante banal. Es muy probable que mucha gente por debajo de 60 años que la pase experimente simplemente un cuadro viral inespecífico".

Sin embargo, en personas mayores o con el sistema inmunitario debilitado, el escenario cambia. "La gente que habitualmente enferma gravemente son fundamentalmente dos grupos de población: los ancianos y los inmunocomprometidos. Si miras las personas que han fallecido por virus del Nilo en los últimos años en España, casi sistemáticamente son ancianos o pacientes con trastornos inmunitarios importantes", advierte el experto.

El riesgo en estos grupos es la llamada neuroinvasión, cuando el virus afecta directamente al sistema nervioso central. "En esas personas es mucho más fácil que aparezcan cuadros graves, con encefalitis o meningitis. Y ahí es cuando la tasa de mortalidad se eleva", añade Buzón.

Medidas de prevención: evitar las picaduras

El mayor desafío frente al virus del Nilo es que no existen herramientas terapéuticas específicas. "A fecha de hoy no hay ninguna vacuna aprobada para humanos que podamos usar, ni antivirales efectivos. La única manera de prevenirlo es que no te piquen los mosquitos", explica Buzón.

Aunque la recomendación pueda sonar sencilla, su aplicación depende del entorno. "Si vives en la marisma andaluza, en la provincia de Sevilla, en Huelva o en zonas con humedales y ríos, es complicado, porque está lleno de mosquitos", reconoce el portavoz de la SEIMC.

Las medidas más efectivas, asegura, son las clásicas:

  • Usar prendas de manga larga.
  • Evitar salir al atardecer y por la noche, cuando las hembras de Culex pican con más intensidad.
  • Reducir los estancamientos de agua en entornos urbanos y rurales, ya que son el lugar de cría de los mosquitos.
  • Utilizar repelentes cutáneos de eficacia demostrada.

"Los repelentes son bastante eficaces, pero una cosa es usarlos durante 10 días de vacaciones y otra muy distinta vivir seis meses en una zona con alta densidad de mosquitos. Ahí es más complicado mantener las medidas a rajatabla", matiza Buzón.

Avances en investigación: vacunas y control del vector

En el ámbito científico, la prioridad está en el desarrollo de vacunas. Aunque algunas están en fase de estudio, todavía no hay ninguna disponible para la población general. "Hay vacunas en desarrollo, pero todavía no son una realidad para los humanos en el día a día", confirma el portavoz de la SEIMC.

Otro frente clave es el control del vector. Diversos proyectos de investigación trabajan en estrategias innovadoras para reducir la capacidad de transmisión de los mosquitos. "Hay estrategias muy interesantes con mosquitos defectuosos que no pueden infectarse por el virus del Nilo. También se investigan medidas de salud pública y de epidemiología para minimizar los cambios en el entorno que favorecen la densidad de mosquitos, como el estancamiento de aguas", detalla Buzón.

Se trata de iniciativas que trascienden la práctica clínica individual y dependen de políticas de salud pública coordinadas. "Son labores que pertenecen más al ámbito de la salud pública, pero son fundamentales para intentar controlar la diseminación del vector", puntualiza el experto.

Una enfermedad con la que conviviremos

El virus del Nilo ya no puede considerarse una amenaza puntual, sino una realidad con la que conviviremos de forma estable. "La realidad es que es una enfermedad que ya está establecida como parte de las enfermedades autóctonas a fecha de hoy", resume Buzón. La percepción social, sin embargo, suele dispararse con cada nuevo caso grave. Para los especialistas, el reto está en comunicar que el virus está presente, que la mayoría de los casos serán leves, pero que es imprescindible proteger a los más vulnerables.

Como recuerda el portavoz de la SEIMC, la mejor defensa por ahora sigue siendo la prevención: evitar, en la medida de lo posible, la picadura de los mosquitos.


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