La décima edición del Neumoforo ha puesto también el foco en uno de los grandes protagonistas de las infecciones respiratorias invernales: el virus respiratorio sincitial (VRS). Distintas ponencias han desgranado la verdadera magnitud de su impacto, especialmente en la población adulta y mayor, y la eficacia de las nuevas herramientas de prevención que están cambiando el paradigma.
Un enemigo subestimado en el adulto
Ruth Gil, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Rey Juan Carlos, abrió la jornada desmontando la percepción clásica del VRS como una enfermedad casi exclusivamente pediátrica. "Clásicamente en el anciano estaba siempre asociado a una enfermedad leve, pero se ve en los últimos años que hay un potencial para desarrollar una enfermedad grave y un impacto creciente en la población anciana", afirmó Gil.
Sus datos revelaron una realidad contundente, una alta contagiosidad, la vulnerabilidad de los niños y ancianos, una mayor carga post-pandemia y un considerable peso de las comorbilidades.
El VRS tiene un número reproductivo tres veces superior al de la gripe, aunque afortunadamente es un virus estable que muta poco, lo que ha facilitado el desarrollo de vacunas eficaces. La infección afecta gravemente las vías respiratorias inferiores de niños y ancianos. La hospitalización dibuja una "gráfica en forma de U", con los picos más altos en menores de un año y mayores de 80.
La presencia de enfermedades crónicas multiplica el riesgo. El 71% de los adultos hospitalizados por VRS en España tenía al menos una enfermedad crónica, siendo las más comunes la respiratoria, la hipertensión y la cardiovascular. "Tener comorbilidad puede aumentar este riesgo por 11 en adultos de 65 a 74 años", explicó la experta.
Tras una desaparición casi total durante la pandemia de COVID-19, el VRS regresó con una fuerza inusitada en la temporada 22-23, superando los niveles prepandémicos de hospitalización.
Un problema clave, según Gil, es “la subestimación de los casos”. El diagnóstico es complejo porque “sus síntomas son indistinguibles de otros virus respiratorios”. Además, las pruebas PCR en adultos tienen una sensibilidad baja si no se toman múltiples muestras, y el uso de códigos diagnósticos clásicos en bases de datos puede subestimar las hospitalizaciones hasta 15 veces. "La estimación que estamos haciendo de la carga de enfermedad en el adulto a lo mejor no es la mejor", advirtió. Estudios recientes sugieren que las tasas reales de hospitalización podrían ser el doble de las registradas.
Vacunas: una efectividad "abrumadora" en el primer año
A continuación, Federico Martinón, jefe del servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, presentó la evidencia sobre la efectividad de las vacunas para adultos, calificando los resultados de la primera temporada como “espectaculares”. "El punto de partida no puede ser mejor. Tenemos tres vacunas seguras y eficaces aprobadas por las diferentes agencias reguladoras", sentenció.
Los datos de "mundo real", principalmente de Estados Unidos, refuerzan los hallazgos de los ensayos clínicos demostrando una alta efectividad inicial, una reducción de los ingresos hospitalarios e incluso, la prevención de eventos cardiovasculares.
Durante el primer año, la efectividad para prevenir hospitalizaciones se sitúa consistentemente en torno al 80%, un dato que se mantiene en diferentes grupos de edad y pacientes con comorbilidades. "Los datos en su primera estación para mí son abrumadores, reafirman y mejoran todas las expectativas que teníamos", destacó Martinón.
Un estudio en Escocia, con coberturas vacunales del 60%, estimó una reducción del 62% de las hospitalizaciones por VRS en el grupo de edad vacunado. Esto demuestra que la vacunación no solo protege individualmente, sino que tiene un impacto directo en la presión asistencial.
Por primera vez, un estudio aleatorizado a gran escala ha demostrado que la vacunación contra el VRS reduce un 10% los ingresos por cualquier enfermedad cardiovascular y un 15% el total de hospitalizaciones por enfermedad respiratoria de cualquier causa. "Ha cambiado el mundo y eso va a salvar vidas. Por fin, ya tenemos un aliado que son los cardiólogos", celebró el ponente.
A pesar del éxito inicial, quedan preguntas importantes por responder. Los primeros datos de la segunda temporada sugieren una caída en la efectividad, aunque esta sigue siendo significativa (en torno al 60%). Además, la revacunación anual o a los dos años no parece, de momento, mejorar los resultados clínicos obtenidos con una sola dosis.
"No sé todavía ni nadie cuál es la duración real total de la protección de ninguna de estas vacunas, ni cuándo ni cómo tengo que revacunar si es que llega el caso", admitió Martinón. Para resolver estas incógnitas, se están poniendo en marcha estudios clínicos pragmáticos masivos, como un proyecto en Galicia que incluirá a 150.000 personas para monitorizar la duración de la protección y optimizar las estrategias de vacunación a largo plazo.
La conclusión de ambos expertos fue unánime: el VRS es un problema de salud pública de primer orden en todas las edades, y la vacunación en adultos es una herramienta potente y necesaria. Como resumió Martinón, vacunar frente al VRS es clave para un envejecimiento saludable y para aliviar la carga de las infecciones respiratorias en el sistema sanitario.
Otros debates de la jornada
Poco después fue el momento de una mesa de debate sobre la gripe y la Covid-19, su presente y su futuro, que contó con las opiniones de Mara Garcés, pediatra y Subdirectora General de Prevención y Promoción de la Salud de la Conselleria de Sanitad de la Generalitat Valenciana; Esther Redondo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Internacional de Madrid; Isabel Jimeno, Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Isla de Oza de Madrid; Iván Sanz, responsable Científico y de Vigilancia Virológica del Centro Nacional de Gripe de Valladolid; y la moderación de Enrique Delgado, director editorial de Gaceta Médica y El GlobalFarma.
Los especialistas trataron asuntos como los últimos avances en las vacunas de ambas infecciones respiratorias, así como la amenaza que supone la gripe aviar o las estrategias que se pueden llevar a cabo desde la Atención Primaria para mejorar las tasas de vacunación o la vigilancia epidemiológica.
Para terminar tuvo lugar una mesa con intervenciones cortas de 59 segundos sobre los temas de este Neumoforo, a modo de cierre, con la participación de Irene Rivero, pediatra en el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela; José Enrique Yuste, investigador científico del Centro Nacional de Microbiología - Instituto de Salud Carlos III; Enrique Mascarós, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria del Consultorio Auxiliar Arquitecto Tolsá, Hospital Universitario La Fe de Valencia; Federico Martinón, jefe de servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela; y la moderación de por Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos.


