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El Eurobarómetro de 2017 muestra que la confianza de los españoles en la UE es 7 puntos superior a 2016, por encima de la media europea. España quiere a la UE, en un contexto en el que el euroescepticismo crece con la radicalización, a izquierda y derecha, de países como Austria, Holanda, Alemania o Francia. El entorno actual de Cataluña no ha impedido que la ministra Dolors Montserrat, el conseller de Salut, Antoni Comín, y el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, el socialista Jaume Colboni, acudan juntos a Bruselas. Se puede decir que ha habido tregua por un bien común: que Barcelona gane algo, en un momento en que está perdiendo en otros terrenos, el empresarial y el de la confianza. Durante el acto de presentación en Bruselas, apenas se habló de la situación de Cataluña.
El debate político en el seno del Consejo Europeo, que precedió a la presentación oficial, se centró en los criterios técnicos de los candidatos, al menos de momento. Lo relevante es asegurar que la transición de Londres a la nueva sede no frene la actividad de la EMA. El presidente Mariano Rajoy y el líder de la oposición, Pedro Sánchez, han mantenido una agenda política intensa en estos días en Bruselas, un despliegue diplomático clave para los intereses de Barcelona. La ministra Montserrat lo resume: “[La candidatura a la EMA] Es un buen camino para superar el actual debate en Cataluña, un proyecto que nos reúne a todos”.