Como informó EG, una reciente circular del Consejo General de Enfermería (CGE) ha vuelto a poner en un brete —cuando menos— el buen entendimiento que debe reinar entre los profesionales sanitarios en beneficio del paciente. La misiva enviada por el CGE a sus colegios denuncia que los farmacéuticos —a través del CGCOF— “pretenden usurpar funciones propias de la profesión enfermera” en su búsqueda de nuevas actuaciones asistenciales. Unas actuaciones que “supondrían invasión e intrusismo”, añade. EG ha querido conocer las explicaciones de su presidente, quien acuda a la cita con un dossier que, a ojo, supera el centenar de páginas. En él, recortes de prensa con manifestaciones de representantes farmacéuticos apostando por esa vía asistencial que, supuestamente, invadiría competencias.
Pregunta. Voy al grano. ¿Por qué esta circular y para qué?
Respuesta. En los últimos tiempos hemos visto declaraciones, una detrás de otra, respecto a que la farmacia desea hacer una serie de funciones o asumir competencias que no se nos han aclarado y entendemos pueden corresponder a Enfermería. Ante la posibilidad de que esto ocurra, cuando menos hay que sentarse a hablarlo. Definir claramente los roles. Estas declaraciones han ido generando una olla de presión entre nuestros colegiados. Ahí tomamos una decisión que mencionamos en esa circular. Vamos a estudiar cuál es la situación de la figura del farmacéutico a nivel internacional. Cuál es su formación, a qué se dedica... No entiendo por qué esta circular ha levantado ampollas o por qué se considera que lo manifestado en ella son injurias u ofensas.
P. Le traslado yo algunas que sé que molestan. Por ejemplo, que se califique a las farmacias como “tiendas”.
R. ¿Eso es ofensivo? Eso es lo que dice el diccionario (muestra y enlaza diversas acepciones de la RAE de términos como “farmacia” hasta desembocar en “despacho”: tienda donde se venden determinados efectos). ¿Eso es mentira? Nadie se debe molestar por lo que dice la RAE. Y si algún farmacéutico me viene asegurando que son agentes de salud y no venden, le digo que miente y es un caradura.Hay farmacias que venden consoladores. Yo lo he visto. ¿Eso es salud pública? ¿Y las promociones comerciales? ¿Y las campañas de Navidad? Me parece legítimo, pero no se pueden quejar de que se les defina así. Para mí la profesión farmacéutica es sagrada y si tiene que seguir avanzando no tengo ningún problema. Pero muchas veces se usa el denominado consejo farmacéutico para enmascarar el “paso por taquilla”. Eso no es ético.
P. Disculpe que insista. ¿No ve atisbo alguno de establecimiento sanitario?
R. Si lo que tratan de poner en valor es que las farmacias son centros asistenciales, a lo que no me opongo, debe jugar con los mismas reglas del juego del resto de centros asistenciales. Por ejemplo, en la titularidad. En ningún centro asistencial privado como clínicas u hospitales se exige la titularidad por un médico. No sé puede querer entrar en el sistema pero manteniendo lo que te beneficia. La farmacia que se autodenomina comunitaria está intentando abarcar contenidos asistenciales para los que no han sido formados en la Universidad. Si en adelante se adaptan los planes de estudio a esa formación, y esas funciones se amparan en un cambio de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, no tenemos nada que decir. Pero los 48.500 que hoy trabajan en las farmacias no han recibido esa formación.
P. Otro extracto de la circular: “las labores asistenciales de educación sanitaria en temas de adherencia al tratamiento, seguimiento, cuidados al paciente y cribado corresponden a las competencias de enfermeros y médicos, no estando reconocidas entre los farmacéuticos”. ¿Tampoco en cuestiones tan ligadas al fármaco como la adherencia y el seguimiento?
R. Pueden ser parte de sus competencias, pero habría que sentarse a hablar de lo que sí pueden hacer y que no. Siempre con la ley por delante. Ahora bien, como presidente de los enfermeros no voy a consentir y voy a combatir ‘a muerte’ que se destine euro alguno de dinero público a pagar esas funciones o servicios. Siempre escucho a sus representantes hablar de la “necesaria retribución”. Y esto es dogma para el CGE. No podemos tener 30.000 enfermeros en el paro para que otros que venden productos como condones y consoladores realicen las labores que hacen los enfermeros. Y, además, cobrándole al SNS.
P. Algunos de los que ya son realidad no se entienden como sustitución sino como complemento. Por ejemplo, los cribados del VIH/Sida en las farmacias. Las pruebas se siguen ofreciendo en centros y, ahora, además en boticas. ¿Se oponen a extender, con servicios así, la cobertura a la población?
R. Si fuese de interés para el SNS externalizar este tipo de servicios, que yo no lo creo, no tendríamos ningún inconveniente. Ahora bien, con libre competencia y libre concurrencia. Y ahí estaríamos nosotros creando una red de 22.000 consultas de Enfermería ofreciendo esos servicios. En este asunto vamos ‘a muerte’, a degüello. Yo defiendo la labor de las farmacias como especialistas del medicamento y las potestades en torno a él y su uso racional. Respecto a las pruebas del VIH, ¿cómo se están haciendo? ¿En cuál historia clínica se reflejan? ¿Cómo se comunican? ¿Y cuál es la interconexión con el sistema?
P. La actuación de esas boticas se basan en protocolos que abarcan hasta la derivación en caso de positivo.
R. Pero si esa prueba o servicio se paga por la Administración, mi respuesta seguirá siendo “no”.
P. Así ocurre. En algunos casos, la Consejería asume el pago total o parcial del coste de la prueba.
R. Pues los gestores de esas Administraciones que están pagando o paguen esos servicios por convenios, no concursos, son unos sinvergüenzas y están tirando el dinero público. ¿Por qué no se permite entonces que un enfermero pueda montar su consulta y que se lo paguen a él? A la externalización y pago de servicios por el SNS digo un “no” rotundo. O, si es así, libre concurrencia. Que cualquier médico y enfermero pueda optar a ofertarlos y cobrarlos.
P. Habrá quien piense que mientras ustedes buscan marcar terreno con las farmacias, paralelamente también piden asumir mayores competencias que reclaman como ‘suyas’ otros colectivos: la “prescripción enfermera”.
R. Pues les digo que hagan lo mismo que vamos a hacer nosotros con la Farmacia. Que estudien y analicen qué se hace en otros países y opinen en consecuencia. Cuando reclamamos mayor capacidad de prescripción es porque antes hemos estudiado qué prescriben los enfermeros en el ámbito internacional.