Es una de las frases estrella de todas las abuelas del mundo: “Es mejor prevenir que curar”. Y llevan razón. Lo increíble es cómo nos empeñamos en desobedecer una verdad tan universal. La prevención no solo se juega en una consulta o en una campaña vacunal, también lo hace en los despachos de Bruselas y en los simulacros que nunca salen en las noticias.
Antes de Navidad, todo el mundo hablaba de lo mismo. La variante K adelantó las infecciones y dio lugar a un pico de contagios que superó, de largo, los umbrales máximos de los últimos tres años. Y lo hizo a principios de diciembre, lo que auguraba una Navidad muy complicada. Sin embargo, ahí apareció la vacunación.
Recientemente, comunidades como Madrid o Andalucía han hecho públicos los datos de vacunación de esta campaña de gripe y coinciden en un aumento de la tasa de inmunización. No tiene demasiada ciencia la ecuación: como dice Ángel Gil, uno de los mayores especialistas en Salud Pública del país en esta entrevista concedida a Gaceta Médica, esa combinación de altas incidencias y políticas proactivas por parte de la Administración han contribuido a mejorar los registros.
"La prevención no solo se juega en una consulta o en una campaña vacunal, también lo hace en los despachos de Bruselas y en los simulacros que nunca salen en las noticias"
Las vacunas salvan vidas y esta campaña se ha vuelto a poner de manifiesto. Pocas dudas deja, por ejemplo, la protección que entregan a nuestros mayores las vacunas mejoradas frente a la gripe. O las dosis frente al VRS cuando las reciben los colectivos más vulnerables, como los ancianos en residencias. Por cierto, este año ya se ha incluido la recomendación vacunal de Sanidad para toda España, pero aquellas comunidades, con Madrid a la cabeza, que la introdujeron por su cuenta y riesgo el año pasado ya están obteniendo unos grandes resultados.
Vamos ahora al siguiente escenario: los despachos. Quizá dé menos juego en las conversaciones cotidianas, pero esta semana se dio otro importante paso en el Parlamento Europeo, donde se aprobó el informe de la Cámara relativo al futuro Reglamento de Medicamentos Críticos. Este solo es un paso más en el proceso de adecuación frente a emergencias sanitarias en el que nos encontramos tanto en Europa como en España y que, aunque avanza, va más lento de lo deseable.
¿Alguien se imagina lo que hubiera pasado en la pandemia de Covid-19 si, tanto a nivel de país como a nivel comunitario, hubiéramos tenido una reserva estratégica de medicamentos perfectamente engrasada como las que se están empezando a construir? Aquellos días hubieran sido muy diferentes. Ahora están en juego cuestiones que serán fundamentales para nosotros en el futuro: disponer de una industria farmacéutica fuerte, reducir nuestra dependencia sanitaria de terceros países…
"¿Alguien se imagina lo que hubiera pasado en la pandemia de Covid-19 si, tanto a nivel de país como a nivel comunitario, hubiéramos tenido una reserva estratégica de medicamentos perfectamente engrasada como las que se están empezando a construir?"
Sin embargo, y viendo el ritmo al que avanzamos, parece que no caló demasiado lo mal que lo pasamos en pandemia: las muertes de seres queridos, los profesionales sanitarios entrando con bolsas de basura a los quirófanos, las mascarillas reutilizadas durante días… Consuela, al menos, ver cómo la carrera por ser sede de la Agencia Estatal de Salud Pública ya tiene a sus contendientes bien definidos. Son ocho al final, ya que Salamanca se bajó a última hora.
Aquí vamos con retraso, porque una vez que se decida la ubicación, el organismo tendrá que elegir también al director o directora y echar a andar. Mucha tela que cortar todavía, pero si desde aquí podemos pedir algo, que por favor primen los criterios técnicos a la hora de tomar todas estas decisiones: se trata de una de las herramientas de prevención de las que tendremos que echar mano en el futuro cuando nos enfrentemos a otra emergencia similar a la pandemia. Porque llegará.
El mejor ejemplo de que las tragedias llegan sin avisar lo hemos vivido esta semana con el choque de trenes de Adamuz, donde han perdido la vida decenas de personas. Dos convoyes de alta velocidad chocaron el domingo poniendo a prueba la capacidad del sistema sanitario andaluz, cuyos profesionales han dado todo un ejemplo.
Así lo destacamos en Gaceta Médica durante las jornadas posteriores al siniestro. Estos días hemos escuchado el reconocimiento de políticos de todo signo, desde Pedro Sánchez hasta Juanma Moreno pasando por la ministra Mónica García, a la labor de los sanitarios que respondieron en primera línea a la catástrofe. Son muchos: desde los médicos y enfermeras y técnicos que se subieron en las ambulancias rumbo a las vías hasta los psicólogos y forenses con especial mención a aquellos que aguardaban tras la puerta de Urgencias del Hospital Reina Sofía de Córdoba a que llegasen las camillas con las víctimas del accidente.
"Sin que nadie lo esperase, dos trenes de alta velocidad chocaron el domingo poniendo a prueba la capacidad del sistema sanitario andaluz, cuyos profesionales han dado todo un ejemplo"
Como bien apunta José María Martín-Moreno, otra de las voces más autorizadas de nuestro panorama sanitario, estas cosas “no se improvisan, se entrenan”. Y así es. Cuanto mejor preparados estén nuestros profesionales para responder en momentos críticos como este, mejor para todos como sociedad. Acabamos de ver cómo se ha aprobado el MIR -por cierto, suerte a todos aquellos que se examinan este sábado- de Urgencias y Emergencias, un elemento clave para formar a todos esos profesionales que nos salvarán la vida en situaciones como la tragedia de Adamuz. Ojalá en unos meses podamos decir, por cierto, lo mismo de la especialidad de Infecciosas, lo agradeceremos en la próxima pandemia.
Gripe, Bruselas y Adamuz son solo tres caras de la misma moneda. Las emergencias llegarán, las pandemias volverán y los accidentes seguirán ocurriendo. La diferencia entre una tragedia y un sistema capaz de responder está en todo lo que se ha hecho antes, en cómo nos hayamos preparado para encajar el golpe. Nuestras abuelas ya lo sabían.