El sistema sanitario vasco se encuentra en una encrucijada determinante. En los últimos años, se ha experimentado un deterioro notable, evidenciado por la escasez de profesionales, el incremento de las listas de espera y una creciente inquietud entre la ciudadanía respecto a la calidad de la atención. Ante esta realidad, el Gobierno Vasco ha reconocido la urgencia de una reforma estructural, estableciendo la Mesa del Pacto Vasco de Salud como un espacio de diálogo y construcción de soluciones.

Este foro congrega a diversos agentes del sector, incluyendo a los tres colegios de enfermería de Euskadi, quienes aportamos nuestra perspectiva y experiencia en un ámbito esencial como es el sistema sanitario. La sanidad no puede avanzar sin una enfermería robusta, adecuadamente dimensionada y valorada. No obstante, nuestro colectivo continúa enfrentando desafíos estructurales que demandan una respuesta inmediata.
La escasez de enfermeras es una problemática que impacta directamente en la calidad de la atención sanitaria. Según datos recientes, Euskadi cuenta con aproximadamente 8 enfermeras por cada 1.000 habitantes, acercándose a la media de la Unión Europea, que se sitúa en 8,4 enfermeras por 1.000 habitantes. Sin embargo, para igualar plenamente esta media, nuestra Comunidad necesitaría incorporar casi un millar de enfermeras adicionales. A nivel nacional, la situación es aún más preocupante, con una ratio de 6,3 enfermeras por 1.000 habitantes, lo que implica un déficit de aproximadamente 100.000 profesionales para alcanzar la media europea.
Además de incrementar el número de profesionales, es imperativo mejorar las condiciones laborales del personal de enfermería. La sobrecarga asistencial, la inestabilidad contractual y la insuficiencia de recursos ponen en riesgo la sostenibilidad del modelo actual y desincentivan la permanencia y atracción de talento enfermero en nuestro sistema sanitario.
Los recientes cambios en la dirección del Departamento de Salud del Gobierno Vasco y de Osakidetza presentan una oportunidad para una renovación profunda del sistema sanitario vasco. Es esencial que esta reestructuración trascienda a un mero relevo de nombres y establezca un nuevo rumbo basado en el fortalecimiento de la atención primaria, especializada y sociosanitaria, la mejora de las condiciones laborales de las y los profesionales sanitarios, y el establecimiento de una estrategia clara para enfrentar los desafíos futuros. En todo ello, la enfermería tiene un papel fundamental que precisa el reconocimiento institucional de los diferentes roles de liderazgo de enfermería en los órganos de decisión de las políticas de salud, donde se adoptan las decisiones estratégicas. Esto supondrá no solo la mejora de la eficiencia de las medidas adoptadas, sino también en la calidad de la atención y en la satisfacción de la ciudadanía.
Desde la enfermería, manifestamos nuestra plena disposición para colaborar y aportar nuestro conocimiento en este proceso. La sanidad es un pilar fundamental del bienestar social, y solo mediante un compromiso firme y una apuesta real por el personal sanitario podremos construir un sistema más sólido, eficiente y centrado en las personas. La Mesa del Pacto Vasco de Salud representa una oportunidad que no debemos desaprovechar. Es el momento de actuar.