En un contexto en el que la depresión amenaza con convertirse en la primera causa de discapacidad en 2030, según la OMS, la Jornada VIVE. La innovación que se siente, celebrada el pasado mes de marzo en Sevilla, fue más que un encuentro profesional. Esta cita se ha convertido en una llamada a la acción para repensar el abordaje de este trastorno desde la psiquiatría moderna y desde una perspectiva de innovación, colaboración y humanismo.

Reunir a más de 200 especialistas para debatir sobre los avances en neurobiología y tratamiento de la depresión no es un acto rutinario. Es una declaración de intenciones. Porque hoy sabemos que no basta con aliviar los síntomas: el objetivo último es la recuperación funcional completa del paciente, sin restos de dolor ni de desesperanza. He aquí la clave.
Todos los especialistas que participamos en esta Jornada coincidimos en que retrasar el tratamiento no solo prolonga el sufrimiento, sino que perpetúa los cambios neurobiológicos y cronifica el cuadro depresivo del paciente. Entender la enfermedad como lo hacemos hoy, sin embargo, permite tratamientos más eficaces. La alteración de la neuroplasticidad, la neuroinflamación o la reducción del volumen hipocampal, de hecho, ya no son conceptos teóricos sino realidades observables que exigen tratamientos nuevos, específicos y personalizados. Y ya los tenemos. Fármacos con mecanismos de acción distintos a los antidepresivos convencionales están abriendo nuevas vías.
Pero, para que la innovación llegue realmente al paciente, hay que vencer la inercia terapéutica y renovar los protocolos clínicos con frecuencia. Uno de los mensajes destacados en esta Jornada fue el de seguir otorgando a las Guías Clínicas basadas en evidencia el valor que merecen, como una brújula imprescindible para estandarizar la calidad asistencial y evitar la variabilidad. Actualizarlas no es una opción, sino una necesidad.
La Psiquiatría como disciplina vive un momento de transformación y la innovación de las últimas décadas nos permite hablar de integración social y funcionalidad en los trastornos mentales. La Jornada VIVE nos recuerda que el futuro de nuestra especialidad pasa por la personalización, por el trabajo conjunto entre industria y sociedades científicas, incorporando la tecnología sin perder la calidez y, sobre todo, por escuchar a los pacientes. Porque entender su dolor es el primer paso para no perpetuarlo.